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Por qué en el siglo XXI la gente empezó a volverse más tonta (según los científicos)

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En la actualidad podemos encontrar cualquier información en pocos segundos; estudiar sin salir del hogar y comunicarnos con personas de todo el mundo. Sin embargo, como descubrieron los científicos, desde la segunda década del siglo XXI, el nivel de inteligencia humana comenzó a descender constantemente.

En Genial.guru estamos preocupados por el hecho de que nuestros iguales hace 30 años eran más inteligentes que nosotros y queremos entender por qué sucede esto, y si necesitamos urgentemente dejar el teléfono a un lado y ponernos a leer libros.

¿La humanidad, realmente, se vuelve menos inteligente?

Los científicos, durante décadas, rastrearon los cambios en el nivel de inteligencia de personas de diferentes grupos de edad con la ayuda de una prueba de coeficiente intelectual (IQ). La media es de 100 puntos y un coeficiente intelectual inferior a 70, a menudo, se califica de retraso mental.

Desde 1909 hasta 2013, la humanidad iba volviéndose más inteligente gracias a la mejora de las condiciones de vida, el acceso a la educación y el desarrollo de la tecnología. Este fenómeno estadístico se llama el efecto Flynn. Sin embargo, desde los años 90, la tasa de crecimiento del indicador IQ comenzó a disminuir, y a partir de 2013, está en recesión.

Esta tendencia está siendo observada por los investigadores de todo el mundo. En el año 2000, el coeficiente intelectual mundial, de media, fue de 90,31 puntos. Los científicos prevén que para el 2050 este bajará hasta los 86,67 puntos. Si todo va a este ritmo, dentro de un siglo y medio, un adulto tendrá el intelecto de un niño de 9 años.

Internet ha reemplazado a la memoria

Se desconocen los motivos de la disminución global del nivel de inteligencia. Pero ya en la actualidad, los expertos están realizando investigaciones y elaborando hipótesis. Según una de ellas, nuestras capacidades mentales se ven afectadas por el hecho de que dependemos cada vez más de los teléfonos inteligentes e Internet.

Realmente, ya no hay necesidad de tener en la cabeza la información que se puede encontrar casi instantáneamente en la red. Ya no hace falta saber contar mentalmente o memorizar el camino porque existe una calculadora y un navegador GPS. Como resultado, un erudito sobresaliente perderá en una batalla intelectual con un estudiante colegial mediocre que posea un teléfono inteligente.

Todo esto priva al hombre moderno de la motivación para entrenar su cerebro. Al igual que la fuerza física, en su día, dejó de ser una ventaja, en la actualidad la erudición y la memoria están perdiendo sus virtudes.

Mal estado medioambiental

Las condiciones ambientales adversas afectan al cerebro del bebé, todavía estando en el útero. El coeficiente intelectual de los niños de 4 a 6 años, nacidos en las regiones más contaminadas de los Estados Unidos, resultó ser 2 puntos inferior al de sus iguales de las ciudades con una mejor situación medioambiental.

Sin embargo, las emisiones nocivas a la atmósfera contribuyen a una disminución del nivel intelectual en las personas de cualquier edad, afirman los investigadores. Los gases con efecto invernadero perjudican nuestras habilidades de concentración, a la memoria y la toma de decisiones.

Estudios realizados en China con la participación de 20 mil personas revelaron que el aire contaminado afecta principalmente a la capacidad de aprender matemáticas y al estudio de otros idiomas. Además, los hombres son más susceptibles a estos efectos que las mujeres. En un grupo de riesgo especial se encuentran las personas mayores de 64 años, a las que una elevada concentración de dióxido de carbono en la atmósfera les supone una amenaza de padecer demencia.

“El aire contaminado puede reducir nuestra inteligencia en un nivel comparable con un año de estudio. Es asombroso”.
Xi Chen, científico de la Universidad de Yale

Qué hacer: Desafortunadamente, la mejora de la situación medioambiental, especialmente en las grandes ciudades, es un proceso largo y difícil. Pero en la actualidad, los expertos aconsejan respirar más aire fresco e instalar filtros purificadores del aire en hogares y oficinas.

Las personas exitosas se reproducen menos

En los países desarrollados, las mujeres con un alto nivel de educación y una carrera exitosa se niegan cada vez más a tener hijos o tienen uno solo. Mientras que en los grupos sociales de bajos ingresos, las tasas de maternidad son más elevadas. Con la salvedad de que esto no significa que un niño de una familia educada sea más inteligente que un niño de una aldea.

La afirmación que sostiene que la inteligencia depende de factores genéticos (“gente inteligente trae al mundo niños inteligentes”), la ponen en duda hoy en día muchos científicos. Al mismo tiempo, los niños de familias “inteligentes” (y cada vez nacen menos) tienen más oportunidades de recibir una buena educación y desarrollar su intelecto. Por eso, la reducción de la tasa de natalidad entre la población socialmente próspera realmente puede afectar al coeficiente intelectual global.

Comida grasa y dulce

La dieta del habitante promedio de la Tierra en los últimos 100 años ha cambiado significativamente. Esto también afectó al nivel intelectual. Según los datos de la Organización Mundial de la Alimentación de las Naciones Unidas, la humanidad, en los últimos 50 años, comenzó a consumir más grasa animal y azúcar.

El cerebro funciona más lentamente, no solo cuando consumes una cantidad excesiva de productos que contienen azúcares añadidos: las frutas, en grandes cantidades, también afectan negativamente a su actividad.

Las grasas saturadas (carnes rojas, productos lácteos, aceites de coco y palma) destruyen las cadenas neuronales que son responsables de la motivación. Mientras que los ácidos grasos omega-3 que alberga el pescado, las semillas y las nueces, por el contrario, protegen las neuronas de tal daño.

Es hora de revisar las pruebas de coeficiente intelectual

Probablemente, merezca la pena reconsiderar la metodología para medir el nivel de inteligencia, concluyen los investigadores. Las nuevas tecnologías han cambiado la vida de las personas y el cerebro se está adaptando a un nuevo entorno. Inevitablemente, algunas de sus funciones se vuelven menos significativas, pero al mismo tiempo aumenta el papel que desarrolla el pensamiento creativo.

Es el desarrollo de la imaginación y de las capacidades creativas lo que destaca en el siglo XXI. Se vuelven exitosas las personas capaces de generar nuevas ideas. Los estándares de las pruebas del nivel intelectual establecidos en el siglo pasado, tal vez, simplemente, ya estén desfasados.

“Creo que debemos reconocer que, con el paso de los años, las personas se enfrentan a una experiencia intelectual diferente a la de sus antepasados ​​en relación con el uso de tecnologías como, por ejemplo, las redes sociales. La forma en que se manifiesta su inteligencia también ha cambiado. Los métodos educativos deben adaptarse a estos cambios".
Robin Morris, profesor de Psicología en el King's College de Londres

Probablemente, aun así, no vale la pena renunciar a una calculadora o al navegador. En vez de eso, los científicos aconsejan con más frecuencia dejar a un lado el teléfono inteligente y recurrir a los libros.

Truco para la vida: cómo mantener el cerebro en forma

"Mis maestros eran, en primer lugar, los libros. Y después, mis padres".
Elon Musk

Los profesores de diversas disciplinas de la Universidad de Stanford aconsejan a sus alumnos que lean, precisamente, ciencia ficción, con el fin de desarrollar el pensamiento y la imaginación. El jefe de SpaceX, Elon Musk, pasó su infancia leyendo este género literario durante 10 horas al día. Sin embargo, resultó que la fascinación por los libros de cualquier género estimula la actividad cerebral.

Además, es beneficioso, no solo el estudio y análisis cuidadoso del texto, sino también la lectura por placer. Cuando leemos, gracias al "efecto de inmersión", nos imaginamos en el lugar del personaje. Esto activa aquellas zonas del cerebro que antes no estaban en funcionamiento. Mientras que, viendo televisión o con los videojuegos, este efecto no se observa.

¿Qué opinas sobre las pruebas de coeficiente intelectual? ¿Vale la pena confiar en ellas?

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