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Cómo es un día habitual en la vida de la reina Isabel II

Según los periodistas, la reina británica tiene solo un día de descanso al año, y es en Navidad. En todos los demás trabaja por igual, y estos difieren solo en el número de eventos planificados para la jornada. Sin embargo, a veces tiene días libres sin reuniones programadas.

En Genial.guru intentamos reconstruir la jornada laboral de la reina desde la madrugada hasta la noche.

Mañana

Habitualmente, la reina se despierta alrededor de las 8:30, y, exactamente a las 9:00, su secretario personal le entrega el famoso maletín rojo que contiene informes de servicios especiales, inteligencia y varios oficios del gobierno.

Al mismo tiempo, debajo de su ventana, una persona toca melodías en una gaita. El cargo del gaitero apareció a principios del siglo XX, en la época de la reina Victoria.

Mientras tanto, el esposo de la reina termina su desayuno, mientras que Su Majestad prefiere desayunar sola.

No es nada fácil averiguar en qué consiste el desayuno de Isabel II. Sus cocineros y sirvientes no se comunican con la prensa, aunque algunos empleados despedidos han concedido entrevistas y han revelado algunos detalles. Por ejemplo, un excocinero real dijo que el desayuno en el palacio de Buckingham casi no es diferente del de los ciudadanos británicos comunes:

  • Copos de maíz.
  • Frutas secas.
  • Tostadas con mermelada.
  • Huevo cocido.
  • Té con leche.

Durante el desayuno, la reina lee periódicos del día con los artículos más importantes previamente resaltados por su secretario. Es bien sabido que la familia real le da mucha importancia a su imagen en la prensa, y esto se debe al antiguo concepto sobre el monarca ideal: todos los miembros de la familia que aparecen en las fotos de un periódico o revista deben lucir perfectos. De lo contrario, el disgusto real le será comunicado a la oficina editorial rápidamente.

Pero Isabel II no es ajena a la ironía, y suele tratar las caricaturas con humor, siempre y cuando sean de alta calidad.

Después del desayuno, la reina examina el contenido del maletín rojo y comienza a redactar cartas. Esto se hace con una pluma estilográfica y papel especial. Isabel II agradece a cada persona a la que hizo una visita, así como a los jefes de Estado cuyos países visitó con motivo de eventos oficiales.

Además, el palacio recibe una gran cantidad de cartas de ciudadanos comunes. Los remitentes son muy diferentes: británicos, estadounidenses e incluso mexicanos. Responder a todos también se considera un deber real.

Por supuesto, las cartas son muchísimas, por lo que Isabel II cuenta con una señora de la corte especialmente capacitada para brindarle ayuda.

Si el día está relativamente libre, la reina pasea con su Corgi favorito. A veces cocina su propia comida: carne de conejo o pollo con especias.

Vale la pena mencionar que no quedan más perros de la raza Corgi galés en la corte. En 2018, falleció la última mascota de esta raza. Los perros restantes son llamados “Dorgis”, y son mestizos de Corgi y dachshunds.

Día

La ocupación favorita de la reina es la equitación, a la cual no renuncia a pesar de su edad. Su Majestad nunca se pone un casco de jockey, sino que prefiere una bufanda de seda. Además, se sabe que todos los días lee el periódico Racing Post, dedicado especialmente a los criadores de caballos.

A la reina le encanta conducir su auto, pero se pone al volante de su Jaguar verde solo en sus fincas. Curiosamente, en este caso, Isabel II también tiene su propio estilo: nunca se pone el cinturón de seguridad a la hora de dar un paseo.

En su tiempo libre, la reina suele pasar el rato pescando. Esta pasión obviamente la heredó de su padre, quien era un ávido pescador. Ella comparte este pasatiempo con su esposo, el príncipe Felipe. Sin embargo, él es indiferente a los caballos.

Entre las famosas aficiones de la monarca también se encuentra la jardinería. Isabel II cultiva remolachas con sus propias manos, además de judías moradas y puerro. Se cree que, con su ejemplo, intenta inculcar en los británicos la pasión por el cultivo de verduras y frutas orgánicas.

A las 4 de la tarde, toda la familia toma té con bocadillos y galletas. Según el chef, a Isabel II le encantan los bizcochos con frutas o rellenos de chocolate. También adora el jengibre y la miel.

Los atributos invariables de la ceremonia del té son los “jam pennies”: emparedados del tamaño de una moneda hechos de pan y rellenos con mermelada de frambuesa.

Por lo general, la ceremonia del té se celebra en una carpa separada en donde solo se recibe a personas importantes. Esa es otra tradición: la reina es extremadamente educada con los que la rodean, pero se mantiene distante, lo que se evidencia por el hecho de que Isabel II nunca ha concedido una entrevista a los reporteros.

Alrededor de las 18:00, justo antes de la cena, la reina toma un baño. Este es un viejo hábito de los monarcas de Inglaterra. Por la mañana también se baña, pero utiliza agua más fría para recibir energía, y, por la noche, opta por una temperatura más cálida.

Noche

Toda buena cena está precedida por un aperitivo. Su Majestad elige ginebra y Dubonnet, mientras que su esposo prefiere la cerveza. Los gustos de los miembros de la familia son diferentes, pero están de acuerdo en una cosa: a ninguno de ellos les gusta el champán. Aunque, curiosamente, en la finca Windsor comenzaron a producir su propio vino espumoso.

Para la cena, generalmente se sirven platos hechos de caza o de pescado capturado en la finca. La reina trata la comida exótica con frialdad.

Por cierto, existe una historia semimítica sobre la comida de la reina. Un día, Isabel II envió una rodaja de limón que nadie había comido durante la cena a la cocina, solicitando usarla en algún otro plato. No es tacañería: ​​la reina creció en tiempos de guerra y sabe qué es el hambre. Por lo tanto, no le gusta cuando los alimentos se arrojan a la basura.

La noche generalmente termina con las recepciones oficiales, que comienzan alrededor de las 19:30 y duran hasta altas horas de la noche. Si no hay eventos en la agenda, la reina puede pasar el resto del tiempo viendo la tele. Se va a dormir alrededor de la medianoche para recuperar fuerzas para el día siguiente, que volverá a ser igual que el anterior.

En Genial.guru quedamos asombrados por la actividad física que mantiene la reina Isabel II a sus 93 años. Poca gente de esa edad puede presumir de hacer cosas como montar a caballo. ¿Qué hecho sobre la monarca británica te sorprendió más? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada Photoshot / REPORTER
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