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Colette, la escritora francesa que venció los estereotipos de su época y publicó sus libros con su nombre

A principios del siglo XX, las mujeres no gozaban de derechos básicos como el de votar, y aquellas que tenían el valor para desenvolverse en el mundo de la literatura no eran tomadas en serio. Pero eso no detuvo a Colette, dama que, a través de sus novelas, cuentos, ensayos y memorias, desafió las normas impuestas a su género. Tal fue el talento de su pluma que, en 1948, fue nominada para un Premio Nobel, y, tras su muerte, pasó a ser venerada como un tesoro nacional al convertirse en la primera escritora francesa en recibir un funeral de estado. Sin embargo, todos los logros de Colette pudieron haber quedado en las sombras debido a que sus primeros libros fueron publicados con el nombre de su marido, quien se llevó todo el crédito de su trabajo durante años.

Genial.guru investigó más sobre la vida de Colette y quiere compartir contigo la historia sobre cómo luchó para que sus méritos llevaran su nombre.

Colette, una chica de los campos de Francia

Sidonie-Gabrielle Colette, mejor conocida como Colette, nació el 28 de enero de 1873 en el pueblo de Saint-Sauveur-en-Puisaye en Borgoña, Francia. Su madre, Sidonie, fue una gran influencia e inspiración para la niña, ya que fue ella quien le enseñó la importancia de su género. En un episodio memorable, esta sorprendió a sus vecinos cuando se negó a usar ropa de luto después que muriera su esposo, un acto considerado escandaloso para esa época.

Colette junto con su esposo, Willy, y su perro, Toby.

Colette llevaba una vida cotidiana típica de una chica de campo cuando, a los 16 años, conoció a Henry Gauthier-Villars, de 30 años. Él era un reconocido escritor parisino de novelas que publicaba su trabajo bajo el seudónimo de Willy. La pareja se casó cuatro años después, en 1893, y él la llevo a vivir a París, donde la introdujo en el mundo de los salones en los cuales se reunían otros reconocidos escritores y artistas de la época. Fue ahí donde Colette vio por primera vez actos de lesbianismo, los cuales eran aceptados por las personas de ese grupo social, algo que afectaría su vida amorosa más adelante.

Willy sufría contantemente de bloqueos del escritor, y dependía de una serie de autores fantasmas para producir sus obras. Poco tiempo después de la boda, descubrió el talento para escribir de Colette y la puso a trabajar junto con su equipo.

Las cuatro novelas de Claudine

Interesado en las historias de la vida escolar de Colette, Willy la animó a escribirlas. Tan bueno fue el trabajo de su esposa que, tras hacer algunos ligeros cambios, las envió a su editor bajo su propio nombre. Así nacieron las cuatro novelas de Claudine, las cuales se volvieron best-sellers instantáneos en Francia. Todo el crédito por el trabajo se lo llevó Willy, quien se hizo rico gracias a las ventas de los libros.

“¿Sabes quién es Claudine? Ella es exactamente yo antes de mi matrimonio: una niña de campo salvaje, en su casa, rodeada de bosques, música, traviesa, con trenzas tan largas que se enrollaban como una pitón dormida”.

En los años siguientes, la pareja disfrutó de un estilo de vida hedonista salvaje financiado por los ingresos de la exitosa serie. A Colette no le gustaba particularmente escribir, y se desconcentraba fácilmente, por lo que, en más de una ocasión, su marido la encerró dentro de una habitación durante horas, impidiéndole salir hasta que hubiera escrito varias páginas para él.

Escribir no fue la única actividad que su esposo alentó a Colette a explorar. A medida que aumentaba la fama de ambos en los salones parisinos, también empezaron a tener relaciones extramaritales. Willy estaba feliz de facilitarle parejas a su esposa, siempre y cuando fueran solo mujeres. Él y Colette incluso se involucraron en una aventura simultánea con la misma dama. La relación fue la inspiración para la cuarta novela de Claudine.

Vida como actriz y romance con una mujer

Después de trece años de matrimonio, Colette se desilusionó de su marido luego que él no aceptara reconocerla como la autora de los libros de Claudine. Finalmente, en 1906, la pareja se divorció. Sin embargo, aún después de separados, Willy continuó recibiendo el dinero proveniente de las regalías de las cuatro novelas escritas por Colette.

Colette junto con la marquesa, conocida comúnmente como “Missy”.

Estando todavía casada con Willy, Colette inició un romance que duró seis años con la marquesa de Belbeuf (conocida como “Missy”). Ella era una aristócrata que desafió los paradigmas establecidos de su género, y fue una de las primeras mujeres de su generación que se atrevió a vestirse como un hombre y asumir la masculinidad como parte de su identidad.

Sin recibir nada de dinero por su trabajo como escritora, Colette se fue con Missy, y comenzó una extravagante carrera en los teatros. Juntas actuaban en los escenarios de todo el país. Siempre dispuesta a romper los estereotipos de su época, llegó a aparecer semidesnuda en varias de sus presentaciones. Su notoriedad se selló cuando estallaron disturbios fuera del popular Moulin Rouge después que besara a Missy durante una función

Colette y Missy actuando juntas en el reconocido Moulin Rouge.

Regreso como escritora y segundo matrimonio

En 1910, Colette publicó su primer libro bajo su propio nombre: La vagabunda, la historia de una divorciada convertida en actriz. Fue la primera de sus novelas escrita completamente bajo su autoría en ser tomada en serio por los críticos. Pero no fue hasta 1912, cuando se casó con su segundo esposo, Henry de Jouvenel, el editor del periódico francés Le Matin, que comenzó a escribir de nuevo en serio. Año tras año, ella producía novelas, la mayoría autobiografías coloridas que apenas tenían algunos cambios con respecto a su vida personal. A los 40 años se sorprendió al quedar embarazada de su primera y única hija, Colette de Jouvenel, a quien apodó Bel-Gazou. Durante la Primera Guerra Mundial, Colette comenzó a trabajar como periodista.

Colette junto con la actriz Audrey Hepburn durante los ensayos de la obra de Broadway Gigi.

El fabuloso período de La Belle Époque (“La bella época”) en París fue la escena de muchas de las novelas de Colette a lo largo de los años 1920 y 1930, y finalmente logró reconocimiento y elogios por su escritura. Gran parte de su trabajo se basó en sus propios encuentros sexuales, tanto con hombres como mujeres. En 1920, publicó Chéri, un cuento sobre el amor entre una mujer que está envejeciendo y, curiosamente, un hombre muy joven. Uno de sus libros más populares, Gigi, se convirtió en un musical de Broadway, y el papel principal lo obtuvo Audrey Hepburn, quien, para ese entonces, estaba iniciando su carrera.

Último matrimonio y vejez

Luego de tener un romance con el hijo de 17 años de Henry, la pareja se divorció. En 1925, a los 52 años, se casó con su tercer y último esposo, Maurice Goudeket, quien era 16 años menor que ella. Estuvieron juntos por los siguientes 30 años, y solo se separaron brevemente cuando París cayó ante los nazis en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. Maurice fue arrestado por ser judío. Sin embargo, la escritora de 67 años, por medio de contactos, consiguió liberar a su esposo.

En sus últimos años padeció de artritis, pero eso no fue un impedimento para Colette, quien continuó escribiendo novelas y se convirtió en una gran dama de la escena literaria de París. Maurice dedicó su vida a cuidar a Colette hasta que ella murió en 1954, a los 81 años.

“Qué vida tan maravillosa he tenido. Solo desearía haberme dado cuenta antes”.

El legado de Colette

Colette vivió con la misma pasión con la que describía a las heroínas de sus historias. Su estilo picante y diálogos exóticos la convirtieron en una de las autoras francesas más queridas de su época. En 1945, su trabajo fue reconocido cuando fue elegida como la primera mujer presidenta de la distinguida Academia Goncourt, debido a sus más de cincuenta novelas y decenas de cuentos.

Años después, los libros de Claudine se empezaron a publicar con el nombre de Colette Willy. Tras la muerte de Willy, Colette fue a los tribunales para exigir que solo se usará el nombre de ella y para eliminar la participación de su exesposo en los escritos.

“Y cuando te acuestes en el vertiginoso y ondulado camino, si aún no has derramado tus mechones rizados uno por uno, ni uno por uno tus dientes, si tus extremidades no se han desgastado una por una, si el polvo del mundo antes de tu última hora no ha sellado tus ojos de la luz maravillosa, si tienes, hasta el final, guardado en tu mano la mano amiga que te guía, acuéstate sonriendo, duerme feliz y con privilegio”.

¿Qué te asombró más de la extraordinaria vida de Colette? ¿Consideras que actualmente las mujeres siguen teniendo las mismas dificultades para desempeñarse con éxito en diversas profesiones? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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