10+ Historias de apodos que se pegaron para siempre (y con razón)

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hace 1 hora
10+ Historias de apodos que se pegaron para siempre (y con razón)

Nuestros padres suelen elegir nuestros nombres con amor y dedicación (bueno, en la mayoría de los casos). En cambio, los compañeros de la escuela, amigos y conocidos no siempre se destacan por su sensibilidad y, con frecuencia, nos asignan apodos bastante singulares. En el artículo de hoy encontrarás al esposo Willy Wonka, al ricachón Piña Verde y al profesor de educación física El Novio, con el que, sinceramente, no te recomendamos salir.

  • Había un chico al que apodaron Cenicienta. Un día, mientras él y otros muchachos trepaban por un huerto, el vigilante los descubrió y comenzó a perseguirlos. Todos huyeron y saltaron la valla, pero a uno lo alcanzó justo cuando la cruzaba, y el vigilante logró arrancarle un zapato. El hombre resultó ser bastante persistente y, con el zapato en la mano, se presentó en la escuela con la intención de encontrar a su dueño. © Broken Dimension vj6ht587thr / Zen
  • En el trabajo, a nuestro departamento le encargaron organizar la fiesta de Año Nuevo. La jefa dio un discurso solemne y, antes de eso, fue capaz de rechazar nada menos que 12 versiones de nuestro guion. Por eso, se ganó el honorable apodo de “Jefa del Discurso”. © Overheard / Ideer
  • Salimos de excursión. Llevábamos mochilas y tiendas de campaña. Nos detuvimos a pasar la noche en un desfiladero. Todo el mundo logró montar sus tiendas de manera que el viento no las azotara demasiado, y que las ramas o piedras no se clavaran en la espalda. Todos, excepto Dani. Tuvo que mover su tienda unas cuatro veces, ya que el viento se la llevaba. No había forma de clavar las estacas, porque todo alrededor era roca. Por eso, recibió el apodo de Nómada. © 9thRodriges / Pikabu
  • Una vez hicimos unas barandillas de forja para la casa de un tipo muy importante. Fuimos, las instalamos y retocamos las marcas de soldadura. Las barandillas eran de color beige. Para resaltar la textura, aplicamos una pátina color cobre. Al inicio y al final de cada pasamanos colocamos piñas decorativas. Un mes después, el cliente llamó y dijo: “Oigan, muchachos, una de mis piñas de abajo se puso verde”. El sudor de las manos oxidó el cobre, y por eso cambió de color. Desde entonces, todos lo llamaban la Piña Verde. © Nikolai Gerasimov / Dzen
  • Una vez trabajé en una empresa que se dedicaba a la fabricación de cortinas, rieles y persianas. Yo estaba en el área de pintura y me encargaba, sobre todo, de pintar los aros de madera que cuelgan de los rieles. Teníamos tantos que llenaban todo un almacén, con sacos de aros apilados hasta el techo... Y a mí me encantaba acostarme sobre ellos para descansar, por lo que me gané el apodo de El Señor de los Anillos. © Ulnarfan / Pikabu
  • Tengo un amigo, Alejandro, apodado El Cuarto. Se casó con una mujer cuyos tres maridos anteriores también se llamaban Alejandro. Ahora él es el emperador Alejandro IV. © Anton Chigur / Dzen
  • Mi esposo tenía un amigo, a quien todos llamaban Tetera. Era nervioso y se enfadaba con facilidad. © Za Lina / Dzen
  • En nuestra escuela trabajaba un profesor de educación física apodado El Novio. A todas las chicas, después de un mes, les pedía matrimonio y les regalaba un anillo, pero posponía la boda. Ninguna duró más de un año. Entonces llegó una bióloga de otra escuela. El pobre no sabía que, en su anterior lugar de trabajo, la habían apodado Karakurt (las hembras de esa especie de araña devoran a los machos). Salió con todos, y la mitad de los hombres de esa escuela renunciaron porque el ambiente en la sala de profesores se volvió muy tenso.
  • Trabajábamos en un fraccionamiento de casas y teníamos un electricista que recorría los hogares para solucionar pequeños problemas. Lo llamaban Chispa Viajera. © Vadim V. / Dzen
  • Cuando era estudiante, trabajaba como mesero y teníamos un cliente frecuente apodado Calamardo. Siempre estaba inconforme con algo y se quejaba, pero aun así todos lo querían. Un día me pidió que lo llamara porque no podía encontrar su teléfono, y cuando lo hice, en la pantalla apareció su nombre: Calamardo. Lo vio y se quedó en silencio. Después de eso, siguió viniendo como siempre. @ maxshopanov / Threads
  • Ayer, mi marido tenía dolor de espalda, pero jugaba con el perro tirando de una pelota. En un momento, algo le crujió en el hombro y el dolor de espalda desapareció. Ahora, el perro tiene un nuevo apodo: Quiropráctico. @ ikapika16 / Threads
  • En nuestra empresa había un guardia que, a la pregunta “¿Cómo estás?”, siempre respondía: “¡Comosiemprelli!” Algunos incluso le preguntaban a propósito para escucharlo decirlo. Así fue como recibió el apodo de Comosiemprelli. ¡Casi suena a apellido italiano! Han pasado muchos años; ya nadie recuerda su nombre, pero sí recuerdan el apodo. © Romashkodil / Dzen

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