15 Usuarios contaron sobre los errores de crianza que cometieron sus padres y que ellos mismos nunca quisieran repetir

Hay amigos tan entrañables, que se convierten en parte indispensable de nuestras vidas, especialmente en momentos significativos, como el día de nuestra boda. Sin embargo, esta preciada conexión no está exenta de desafíos, y cuando surge en ella un asomo de mentira, puede ser como un veneno que la corroe hasta acabarla. Ese es el caso de esta usuaria, quien se niega a ser la dama de honor de su mejor amiga, pero no sabe si mentirle sobre sus razones o ser honesta y, quizás, herir sus sentimientos.
«Kayla y yo hemos sido amigas desde la escuela primaria. Cuando ella se comprometió, la Navidad pasada, ni siquiera me pidió que fuera dama de honor, porque eso fue un hecho automático. Amo a Kayla, pero el problema es que su boda se llevará a cabo en el extranjero y costará más de lo que yo creo que es razonable.
Entre los vuelos, el hotel, un auto rentado, el vestido de dama de honor, el traje tradicional que se debe usar para algunos de los eventos, el alojamiento de las mascotas, así como gastos imprevistos generales, estamos considerando un mínimo de 8000 dólares».
«Mi esposo y yo tenemos buenos trabajos y tenemos suerte de no tener que preocuparnos por los gastos diarios de la vida, pero aun así tenemos que ser conscientes y ahorrar para compras o viajes más importantes. Durante los últimos 4 años hemos estado ahorrando para nuestro viaje de décimo aniversario de casados, una gira de 3 semanas por Japón.
Tengo miedo de que si le digo a mi amiga que en realidad no podemos ir a su boda porque es demasiado caro, arruinaré nuestra amistad. Ella fue mi dama de honor, aunque en ese momento ella tenía menos seguridad financiera que nosotros ahora. Me temo que pensará que nuestra amistad no vale lo suficiente. Nuestra amistad significa mucho para mí, pero no creo que sea justo que haya planeado una boda tan costosa y espere que yo cancele el viaje de nuestros sueños para poder ir».
«No quiero arriesgarme, así que mi idea es mentir y decirle que tenemos que hacer una reparación importante en la casa, que nos costará todos nuestros ahorros. Luego, cuando viajemos a Asia, le diría que los padres de mi esposo nos regalaron el viaje. Sé que existe el riesgo de que ella descubra la verdad y se enoje aún más, ¿vale la pena correr ese riesgo para evitar decirle la verdad?».
Esta mujer se encuentra ante una encrucijada, pero ambos caminos podrían costarle una gran amiga. Aunque sus razones para no querer ser dama de honor, son válidas, también lo es su temor por revelarlas. En Genial.guru recogimos algunas pautas que podrían ayudar a abordar una situación similar: