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Estamos del todo indefensos sin nuestros dispositivos electrónicos; seguramente tú también estés de acuerdo con esta afirmación. Empezamos a entrar en pánico cuando se nos agota la batería del teléfono o desaparece la conexión a Internet. Y, en una situación peligrosa, cuando cada segundo cuenta, tenemos que actuar con rapidez, sin cometer errores y confiando solo en nosotros mismos.
Para que estés preparado para, literalmente, cualquier situación, Genial.guru te explica una serie de habilidades y trucos que pueden salvar vidas en un momento realmente complejo.
Lo primero que debes hacer cuando te encuentras en un entorno salvaje es preparar una hoguera. Pero no todos saben cómo se prende de manera correcta, por lo que acaban perdiendo un tiempo valioso. Una hoguera consta de tres partes.
Para encenderla, primero debes colocar la yesca como si fuera una tienda de campaña y prender la mecha. Luego, debes colocar la madera de encendido, de la misma manera, y después, gradualmente, de uno en uno, ir añadiendo los trozos de leña. Esta hoguera arderá por un largo tiempo y aportará buenos carbones para cocinar.
Si no tienes a mano herramientas para construir un refugio, puedes construirlas tú por tu cuenta y riesgo. Para fabricar un mazo, por ejemplo, encuentra una rama no muy grande y fresca. Debes abrir la punta hasta una apertura que abarque la tercera parte de su longitud, para luego colocar en la hendidura una piedra plana pero que sea dura. Tras esto, sujeta con una cuerda o una rama similar tanto por abajo como por arriba.
El pescado es el alimento más asequible en este tipo de situaciones, pero primero hay que pescarlo. Para tal fin, puedes elaborar una caña de pesca automática.
Cómo hacerla: encuentra cerca del agua un árbol joven que no sea grande. Clava al lado de este un gatillo que consista en dos cuñas de madera enganchadas entre sí. Inclina el árbol y ata su parte superior a la cuña superior. Allí, también sujeta la cuerda con un anzuelo y un cebo. Cuando el pez se enganche al cebo, la trampa funcionará y lanzará el pescado hacia la orilla.
Pero, antes de comenzar a pescar, deberás tener un cebo. Para esto, existe un truco típico de los pescadores al que han recurrido durante muchísimo tiempo.
Busca un suelo húmedo o dale la vuelta a un árbol que se haya caído y esté podrido. Sujeta 2 palos: uno debes clavarlo en la tierra, y con el segundo comienza a hacer movimientos de serrado sobre el primero. Cuando pasen de dos a tres minutos, verás cómo salen a la superficie las lombrices, tu cebo para atrapar peces.
Si no tienes herramientas para pescar, bien puede servirte construir un arpón. Encuentra un tallo no demasiado seco, pero que sea largo y resistente. Divide la punta en cuatro partes. Afílalas con un cuchillo o una piedra y asegúralos con una varilla o cuerda. Ahora, ya puedes pescar fácilmente en aguas poco profundas.
Una vez que el pez haya sido capturado, deberás limpiarlo. Esto es posible con tan solo unos pocos movimientos sin causarte molestias y sensación de suciedad.
Para cazar, o bien para protegerte de los depredadores, te será de gran utilidad conocer las huellas de los animales salvajes. Estas son fáciles de reconocer sobre un terreno mojado o en la hierba aplastada.
Mantener una hoguera puede resultar difícil si la colocación de la leña resulta ser incorrecta. Existen varios tipos de fogatas, pero, dependiendo de la situación, te verás obligado a elegir entre una u otra en función de lo que más te convenga.
El fuego Dakota es una hoguera oculta bajo tierra que ha salvado muchas vidas durante siglos. Requiere de poca leña, está protegida de la intemperie y emite la máxima cantidad posible de calor.
Todo lo que necesitas hacer es cavar un hoyo de 10-12 centímetros de profundidad y colocar allí la madera. Luego deberás cavar otro hoyo creando un ángulo que aporte aire al fuego. Es mejor hacer este fuego cerca de un árbol para que se disperse el humo y, al final, las brasas ardientes pueden simplemente cubrirse con tierra, sin miedo alguno a que se produzca un incendio.
En la naturaleza salvaje es muy fácil perderse. Por lo tanto, te será de utilidad recordar las señales más comunes que te ayudarán a encontrar un camino o quizás advertir de posibles peligros a otras personas.
Si te ha tocado pasar la prueba de pasar la noche en el bosque, pero careces de tienda de campaña, tendrás que construirte un refugio.
La luxación es la lesión más común. Si la extremidad no se recoloca a tiempo, puede producirse un espasmo muscular.
Ayudar a alguien: coloca a la persona en el suelo y apoya tu pie (sin zapatos) en su axila. Agarra firmemente su muñeca y comienza a tirar de ella a lo largo de su cuerpo hasta que oigas un clic. No lo hagas con velocidad como se muestra en las películas, así puedes acabar dañándole los nervios, los músculos y los tendones.
Contigo mismo: acuéstate boca abajo sobre una superficie elevada como, por ejemplo, un tronco. Ata a la mano un peso de entre 5 y 10 kilos. Trascurridos 15-20 minutos en esta posición, el hombro debe volver a su lugar. Una extremidad ya subsanada debe fijarse durante, mínimo, 5 horas, ya que puede volver a dislocarse.