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“Mi esposa se enfada conmigo con frecuencia”, así fue como empezó este hombre su relato. Él tiene 38 años y su esposa 37. Él está convencido de que su enfoque hacia la educación de los niños es el correcto. Sin embargo, decidió consultar a los usuarios de redes sociales y les pidió que opinaran sobre la situación entre su esposa y él.
La pareja tiene tres hijos de 12, 10 y 8 años. El hombre explicó que su esposa frecuentemente se siente deprimida y se irrita con facilidad: “Constantemente se queja de estar exhausta. Siempre estoy dispuesto a ayudar, tanto en la crianza de los niños como en las tareas del hogar. Sin embargo, parece que mi ayuda nunca es suficiente porque las expectativas de mi esposa son muy altas”.
“Mi esposa insiste en que uno de nosotros se levante a las 6:45 a. m. todos los días para ayudar a los niños a prepararse para la escuela, con el objetivo de que estén listos para el autobús a las 7:45 a. m. A mi parecer, nuestros hijos ya tienen la edad suficiente para hacerlo por sí mismos. Pueden vestirse y desayunar cereal”, comenta el protagonista.
No obstante, su esposa tiene una perspectiva diferente: “Ella opina que los cereales no constituyen un desayuno adecuado y que deberían tener una comida más nutritiva, sobre todo el niño de 12 años. Nuestro hijo del medio tiene TDAH, lo que puede dificultar su capacidad para prepararse el desayuno solo. Además, mi esposa desea tener ese momento matutino para abrazar a nuestros hijos antes de que se vayan a la escuela. Al final, es ella quien se levanta temprano, mientras yo sigo en la cama. Esto la frustra, pues siente que nunca le concedo un respiro en las mañanas. Pero, lo único que tiene que hacer es dejar que los niños se las arreglen solos”.
Otro conflicto surge a causa del uso de la computadora y el teléfono. “Mi esposa siempre está en desacuerdo con los niños respecto a este tema y se enfada porque no respaldo su límite estricto de 2 horas diarias”, menciona el esposo. “Yo sostengo que si ya han completado sus deberes escolares, no veo inconveniente en que naveguen por Internet hasta más tarde. Ella argumenta que eso no es saludable y que sería mejor que pasaran tiempo al aire libre o leyendo libros. Aunque comparto la idea general, no veo la necesidad de establecer una restricción tan estricta”.
Durante los fines de semana, mi esposa organiza salidas a zoológicos y museos. Nuestra hija menor, de 8 años, se cansa al final de estas excursiones y comienza a quejarse. Mi solución es sencilla: “Siempre le digo: ’¿Por qué no nos quedamos en casa? Así, ¡problema resuelto!’”
“Soy un padre comprometido que participa activamente en la crianza de nuestros hijos. Sin embargo, nunca imaginé que tendría que ayudar a mi esposa a salir de una situación problemática que ella misma creó. Siente que, tras generar un ambiente de tensión, esperaría que yo resolviera todo. Personalmente, creo que no debería ser así. Entonces, díganme, ¿quién de los dos tiene razón?”
El comentario que recibió más aprobación, con 46 mil “me gusta”, fue el de un hombre:
Los usuarios continuaron criticando al hombre con comentarios desaprobatorios:
Hubo quienes intentaron comprender al hombre:
¿Qué opinas al respecto? ¿Debería un niño prepararse solo para la escuela? ¿Y a partir de qué edad? A continuación, te presentamos a algunos padres que son impresionantemente geniales, incluso para los estándares de internet.