Mujer viajó más de 1600 kilómetros por un trabajo y sus jefes le pagaron de la peor manera

Historias
hace 4 meses

Una mujer compartió que se trasladó de Florida a Virginia, Estados Unidos, para su nuevo empleo y trabajó arduamente durante siete días antes de descubrir la impactante verdad de que, de hecho, no había sido contratada.

Esta es la historia de Camryn Spina, quien a sus 24 años, ya vivió una de las estafas más grandes de su vida. La joven comentó que este verano solicitó un empleo como entrenadora de animadoras en una universidad de Virginia y su emoción fue palpable al recibir una respuesta solo para, más tarde, llevarse una terrible decepción.

Spina se graduó con una maestría en Negocios Deportivos Globales de la Universidad de Rutgers en 2022. Ella relató que el entrenador principal del programa de animadoras en la universidad de Virginia organizó una primera entrevista con ella a través de Microsoft Teams en junio.

“Esta entrevista fue asombrosa. Duró una hora y media, y sentí como si conociera a este hombre toda mi vida”, dijo Spina en su video. Posteriormente, la joven recibió un correo electrónico del entrenador en el que le solicitaba visitar las instalaciones de la universidad, la cual quedaba no solo lejos de su casa, sino en otro estado.

“Me alquilaron un automóvil para que llegara allí y la entrevista duró cinco horas”, comentó Spina en su TikTok. “Fue igual que la primera entrevista, simplemente no podíamos dejar de hablar, realmente disfrutamos conversar sobre el trabajo. Fue realmente emocionante”, agregó Camryn.

Spina reveló que al culminar su segunda entrevista, el entrenador principal le confesó su anhelo de darle el puesto y, a través de un correo electrónico, le entregó los pormenores de su trabajo y las expectativas salariales. Sin embargo, la muchacha confesó que nunca recibió un contrato o una carta de oferta laboral formal, algo que ahora admite debería haber tenido en cuenta antes.

El 11 de julio, Spina recibió un correo del entrenador principal que le indicaba que debía comenzar a trabajar el 1 de agosto y que debía enviar sus datos a Recursos Humanos a través de una oferta de trabajo en el sitio web de la universidad: “Esto es simplemente una formalidad y te permitirá estar en el sistema con Recursos Humanos”, le aseguró el entrenador. “Completar esto ahora probablemente signifique que comenzarías un período de pago a partir del 1 de agosto”.

Para dar inicio a su mudanza, Spina relató que terminó su contrato de alquiler en Florida y alquiló una unidad de almacenamiento en Virginia para guardar todas sus pertenencias. Rentó un camión de mudanzas, que su novio condujo durante 13 horas hasta Virginia, mientras ella lo seguía en su automóvil.

Después de instalarse en su hotel, comenzó a trabajar el 1 de agosto y de inmediato asumió sus nuevas responsabilidades, entrenando a aproximadamente 50 atletas en la universidad. Pero el nuevo trabajo de Spina dio un giro inesperado cuando su jefe, el 8 de agosto, le pidió que verificara si Recursos Humanos había recibido sus detalles personales.

Cuando envió un correo electrónico al departamento de Recursos Humanos, le respondieron que habían recibido su solicitud de empleo. En su correo electrónico, el departamento de Recursos Humanos agregó que Spina podía explorar otras vacantes laborales en la universidad, lo que fue muy extraño para la joven, ya que ya había trabajado seis días.

En ese momento, la muchacha respondió el e-mail para decirles que debía ser un error, dado que hacía tiempo que había empezado a trabajar en la universidad. Sin embargo, nada la prepararía para el mensaje que recibiría el 10 de agosto. Un empleado de Recursos Humanos la llamó, informándole que la empresa había “decidido avanzar con otros candidatos para este puesto”.

Después, su jefe directo cortó todo tipo de contacto con ella, y fue así que descubrió que, en realidad, nunca había sido contratada oficialmente. “Inicialmente, fue una situación de pánico, en su mayoría, debido a todo el dinero que había gastado (al menos $1500). Es mucho dinero que perder en cuestión de días, sin garantía de recibir un salario para reembolsarlo”, comentó.

Finalmente, quien hubiera sido su empleador le reembolsó sus gastos más sus siete días de trabajo después de que ella escribiera una carta al departamento de Recursos Humanos de la universidad explicando el malentendido. Sin embargo, cuenta que el mal sabor de boca será muy difícil de superar: “Ahora sé que no debo avanzar con nada hasta que reciba documentos oficiales en lugar de confiar en que llegarán eventualmente”, dijo.

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