Ser bello es cuestión de actitud ;)
Un usuario de Twitter contó cómo es sentirse un chico feo

Se cree que solo las chicas están preocupadas por su belleza, y a los chicos no les importan tanto estas cosas. De hecho, muchos jóvenes también saben lo que es sufrir por la apariencia. Los estándares de belleza también los afectan, especialmente en la juventud, cuando todos queremos ser geniales, populares y gustarles a todos.
Genial.guru te presenta la historia de Mitya Losev. Ahora tiene 27 años y vive en Moscú. El joven contó en su Twitter cómo ha luchado toda su vida con sus propios complejos.
¿Como empezó todo?
Luego fui a la escuela
Y luego la juventud
¿Qué pensamientos me ayudaron?
El autor está a la derecha en la foto.
Conclusiones
¿Has tenido sentimientos similares? ¿Cómo aumentas la confianza en ti mismo? Comparte tu historia en los comentarios.
Comentarios
A mí me parecía igual que su hermana, no entiendo la frase de los padres.
Ahora es muy mono!
Es cierto que los chicos también sufren por su apariencia física.
Lo bueno es que siempre hizo lo que quiso sin sufrir por sus complejos.
Pues esta muy guapo, y que ademas sea militar le da un atractivo extra.
Lecturas relacionadas
20 Personas que resultaron ser más falsas que una sonrisa forzada

12 Historias de personas que resultaron ser más fuertes que Chuck Norris

16 Vendedores y compradores que ya tienen un tic en ambos ojos debido a su interacción

12 Historias de amor y caos que estallaron frente al altar

Mi nuera me tendió una trampa para que cuidara a su hijo, pero no le salió bien

20+ Momentos que te devuelven la fe en las personas

Mi suegra me llamó ‘cazafortunas’, pero su hijo fue quien puso los límites

15 Afortunados que solo querían curiosear en un bazar y terminaron llevándose lo mejor de su vida

17 Historias de familia que prueban que el amor también es caos y risas

18 Mujeres que se casaron con alguien rico para tener seguridad económica cuentan cómo les fue

13 Veces en que la verdad llegó sin avisar y puso todo patas arriba

20 Regalos tan insólitos que uno no sabe si reír, llorar o devolverlos



















