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12 Malos hábitos de cocina que nos decepcionan cada vez que cocinamos algo

A veces, el hecho de tener una enorme experiencia y conocimientos culinarios no nos protege de cometer errores. Y la razón es que, con demasiada frecuencia, actuamos por costumbre y no cuestionamos nuestros métodos, creyendo que no se puede hacer mejor. Debido a esto, los hot cakes invariablemente resultan gomosos; el arroz, pegajoso; y la carne molida, dura y seca.

En Genial.guru, decidimos averiguar qué errores comunes nos impiden disfrutar el sabor de nuestras creaciones culinarias. Y resultó que todos son superficiales, y es bastante fácil corregirlos.

1. Mezclar demasiado la masa para los hot cakes

A la hora de preparar masa para hot cakes y crepas, es muy fácil dejarse llevar por la idea de deshacer todos los grumos y conseguir una consistencia perfectamente homogénea. Pero de hecho, este es un gran error, debido al cual los hot cakes no saldrán esponjosos, aireados y tiernos, sino planos y gomosos.

Eso puede deberse a dos razones. Primero, la mayoría de las recetas tienen algún tipo de polvo de hornear, y al mezclar vigorosamente, se liberan todas las burbujas que este produce al interactuar con la masa. En segundo lugar, con un amasado muy prolongado se forma gluten que, en exceso, hace que la masa se vuelva gomosa.

2. Agregar sal a una comida desde corta altura

Debes haber notado al menos una vez que algunos chefs profesionales sazonan o salan sus alimentos manteniendo la mano en alto sobre el plato o la sartén. Resulta que esto no es solo un elemento del espectáculo o un hábito pretencioso. La cuestión es que, cuanto más alto es el punto, más uniformemente se distribuye el condimento sobre la superficie. Si la mano está demasiado baja, por el contrario, se corre el riesgo de que una parte de la carne o platillo quede más salada que la otra.

3. No freír el arroz antes de cocinarlo

Existe un paso de preparación que puede hacer que el arroz sea más friable y saturarlo con sabores adicionales, pero lo omitimos obstinadamente, y solo se trata de freír previamente el arroz en aceite antes de agregarle agua.

Es muy sencillo: hay que calentar el aceite en una sartén a fuego medio, luego agregar el arroz y sofreír hasta que los granos cambien de color. Después hay que agregar agua, esperar a que hierva, cubrir y dejar a fuego lento durante unos 20 minutos.

4. No calentar la sartén y el aceite lo suficiente

El principal problema con este hábito es que los alimentos que se ponen en aceite de una sartén fría absorben este aceite, en lugar de agarrarse inmediatamente y freírse hasta formar una costra. Como resultado, el platillo resulta irrazonablemente alto en calorías y aceitoso, lo que puede afectar significativamente a su sabor.

5. Uso inapropiado de diferentes tipos de pimienta

El tamaño de la molienda de la pimienta negra es importante en términos de la intensidad del sabor. La pimienta finamente molida permite darle al platillo un aroma uniforme y, al mismo tiempo, es solo una adición, pero no el condimento principal. Por otro lado, los pimientos molidos gruesos son más aromáticos, agregan ráfagas de sabor al platillo y periódicamente llaman una atención aparte.

Con base en este conocimiento, es mucho más fácil comprender en qué situaciones es más adecuada una u otra opción: los pimientos de molido grueso son menos apropiados en salsas, pero idealmente complementan carnes y ensaladas, mientras que los molidos finamente, por el contrario, proporcionarán un sabor suave en las salsas, pero no podrán mejorar el sabor de un filete.

6. Olvidarse de que no todos los ingredientes terminan en el plato

A veces agregamos a las sopas o salsas ingredientes que se necesitan para mejorar el aroma y darle un sabor especial. Sin embargo, no todos terminan siendo comidos. Para evitar servir alguna rama en el plato, es mejor atarlos previamente con un hilo o cordel. Luego, al final de la cocción, bastará con juntar todo el manojo con unas pinzas y tirarlo.

7. No quitar la capa superior de la carne que ha estado en el refrigerador durante mucho tiempo

La parte superior de la carne que ha permanecido en el congelador durante mucho tiempo a veces se decolora y se cubre con una capa, y este detalle puede darle al platillo final un sabor algo raro. Sin embargo, tampoco hay necesidad de tirar esa carne inmediatamente.

Solo hay que raspar quitando esta capa de la superficie con un cuchillo, lavar con agua corriente y luego secar con una toalla de papel. Obviamente, este truco no salvará la carne que está en mal estado; el método debe usarse solo en el caso de un producto comestible.

8. Usar el mismo utensilio para diferentes tipos de comida

Probablemente pocas personas piensen en ello, pero la variedad de formas y materiales con los que se fabrican los utensilios de cocina existe por una razón. Cada una de las variedades se adapta mejor a unas tareas y peor a otras.

De esta manera, las espátulas de silicona son las más adecuadas para mezclar ingredientes blandos y húmedos como la masa o crema. Es mejor no usar las de madera para la carne, ya que la madera puede convertirse en un buen medio de cultivo para las bacterias. Y para los platillos frágiles, como huevos revueltos, obviamente es mejor usar las espátulas curvas en lugar de rectas para mantenerlos enteros.

9. Confundir el orden al agregar hierbas secas y frescas

Las hierbas secas pueden tener un efecto muy diferente en el sabor de un platillo dependiendo de cuándo se agregan. Una recomendación general para su uso es agregarlas al principio o durante la cocción, ya que necesitan tiempo para ablandarse y abrirse. Si agregarlas al final o al platillo ya terminado, no solo no revelarán el aroma, sino que también van a crujir desagradablemente en los dientes, por lo que en tal situación es mejor agregar hierbas frescas.

10. Agregar trozos de mantequilla a la masa en lugar de rallarla

Uno de los puntos clave en muchas recetas de pastelería es que la mantequilla debe ablandarse lo suficiente para mezclarse bien con el resto de los ingredientes, pero tampoco derretirse. En este caso, en lugar de agregarla en trozos, es mucho mejor rallar la mantequilla congelada y dejarla reposar un par de minutos; los copos alcanzarán rápidamente el estado de temperatura ideal.

Otro punto: en algunas recetas, la mantequilla debe estar fría para que suelte vapor en el horno, lo que ayudará a que la masa suba. En este caso, la mantequilla congelada rallada, rebozada en harina y añadida a la masa también es una excelente opción.

11. Mezclar demasiado la carne picada

El deseo de mezclar bien los ingredientes agregados a la carne molida puede provocar que se mezcle demasiado, lo que a su vez puede hacerla demasiado dura y menos sabrosa. De hecho, para que las albóndigas y otros platillos de carne molida queden jugosos y tiernos, es importante manipularlos con extrema delicadeza y cuidado. Tampoco hay que formar ni apretar demasiado fuerte, sino hacerlo con ligeros golpecitos.

Por cierto, a la hora de cocinar, tampoco hay que presionar ni perforar, como en el caso de las albóndigas. Esto podría liberar jugos accidentalmente y hacerlas secas.

12. No lavar el arroz antes de cocinarlo

A menudo, el arroz se vuelve pegajoso y se convierte en una especie de gachas no solo por cocinarlo incorrectamente, sino también por no hacer el lavado previo. El hecho es que hay mucho almidón en el arroz (por eso el agua se vuelve turbia). Cuando se hierve, este almidón simplemente no tiene adónde ir, por lo que a medida que el agua se absorbe o se evapora, se convierte en una masa pegajosa que une los granos.

Para que esto no suceda y el arroz quede friable, basta con hacer un prelavado en un colador hasta que el agua se aclare.

¿Qué otros errores crees que comete la mayoría de la gente a la hora de cocinar sin siquiera darse cuenta?

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