10 Mitos acerca del cerebro que los científicos han logrado desmentir

Algunos conocimientos que tenemos acerca del cerebro están basados más en creencias populares que en verdades con una base científica. En realidad, este es un órgano hasta ahora muy misterioso, y a la ciencia aún le falta mucho por comprender acerca de él, aunque poco a poco ha ido derribando algunos mitos, acercándonos más a la comprensión de nuestra propia especie.

Por eso, Genial.guru creó para ti una lista con algunos de estos mitos que tomaron mucha fuerza y que ya es hora de aclarar.

1. Solamente usamos el 10 % de nuestro cerebro

Comúnmente se pensaba que los humanos solo éramos capaces de utilizar la décima parte de nuestra masa cerebral. Esto, debido a una mala interpretación de un estudio realizado a principios del siglo XX, en el cual se descubrió que solamente el 10 % de las neuronas del cerebro estaban activas en un momento determinado.

Sin embargo, de acuerdo con el neurólogo John Henley, continuamente utilizamos varias zonas de todo nuestro cerebro. Él afirma que actividades que van desde servirse una taza de café hasta tomar decisiones requieren que distintas neuronas del cerebro se activen al mismo tiempo, ya que se emplean diferentes habilidades.

2. Un cerebro más grande es más inteligente

Existe la creencia de que nuestros órganos pueden mejorar sus funciones de acuerdo con su tamaño, y, aunque en el caso del cerebro se ha registrado una diferencia en las habilidades intelectuales, la verdad es que los resultados solamente varían en aproximadamente un dos por ciento.

Esta diferencia no es realmente significativa para hacer tal afirmación, según un estudio realizado por Gideon Nave, derribando así el mito de que las personas con una cabeza grande son más inteligentes que los demás.

3. Escuchar música clásica aumenta la inteligencia

A principios de los años noventa, se realizó un estudio en el que alrededor de 30 alumnos, expuestos a la música de Mozart, mejoraban sus habilidades de concentración por algunos minutos, dando así lugar al mito del “Efecto Mozart”, el cual dice que escuchar piezas del compositor puede hacer que los niños o los bebés desarrollen mayor inteligencia.

En realidad, se trata de un estudio de 1993, en el cual participaron jóvenes estudiantes a quienes se les asignó una tarea específica. Aquellos que escucharon a Mozart antes de realizarla tuvieron un mejor desempeño, pero esto solo duró unos minutos, y no los hizo más inteligentes. Y en 2003, un estudio aseguró que los niños con formación musical no tuvieron un desempeño superior en habilidades psicomotrices y discriminación numérica en relación con aquellos que recibieron un entrenamiento visual.

4. Tenemos un hemisferio dominante

El hecho de tener una mano dominante que cuenta con habilidades más finas que la otra ha forjado la creencia popular de que es únicamente una sección de nuestro cerebro la que se encuentra activa. Posteriormente, saber que el hemisferio izquierdo se encarga de la lógica y el lenguaje, mientras que el derecho nos ayuda a desarrollar nuestra creatividad e intuición, ha servido para apoyar la idea de que nuestro cerebro funciona de manera asimétrica.

En realidad, no existe evidencia científica que respalde la existencia de tal polaridad, pues un zurdo puede desarrollar grandes habilidades lógicas y un diestro puede tener grandes habilidades creativas. Tener una mano dominante está tan relacionado con la genética como el color del cabello con el que nacemos, pero no con las habilidades más desarrolladas en nuestro cerebro.

5. Todas nuestras capacidades disminuyen con la edad

Se cree de manera colectiva que, al envejecer, nuestras habilidades cognitivas van decayendo, como es el caso de otros órganos de nuestro cuerpo. Lo cierto es que no todas las personas llegan a su máxima capacidad cognitiva a la misma edad. Un estudio de 2015 reveló que una parte de los sujetos alcanza un pico en sus 30, mientras que otra fracción lo hace recién en los cuarenta.

Sin embargo, aunque podríamos pensar que, a partir de entonces, todo es cuesta abajo, un estudio previo deja de lado esta creencia, ya que, aunque la memoria a corto plazo y la velocidad para procesar información disminuyen, también existe un aumento en las habilidades lingüísticas, mecánicas y en la memoria a largo plazo, las cuales se ven reforzadas con la edad.

6. Un género es más inteligente que el otro

Aunque existen decenas de características que hacen a las mujeres distintas de los hombres, el nivel de inteligencia definitivamente no es una de ellas. En la Universidad Estatal de Arizona se realizó un estudio en el que se evaluó la autopercepción del alumnado en cuanto a sus capacidades.

Aunque no se comprobó una diferencia significativa entre la inteligencia de hombres y mujeres, sus calificaciones escolares decían lo opuesto. Resultaba que los hombres se mostraban más confiados de sus capacidades, mientras que las mujeres tenían dudas acerca de su inteligencia y menos seguridad en sí mismas, demostrando que no es el género, sino la autopercepción la que afecta nuestro rendimiento.

7. Los juegos mentales te hacen más inteligente

Otro mito común acerca de la mente es que la inteligencia aumenta si realizamos ejercicios de entrenamiento mental como juegos de memoria, videojuegos, crucigramas, entre otras dinámicas que han probado ser efectivas para evitar enfermedades mentales y el deterioro neuronal, pero no para el aumento de la inteligencia.

Un estudio aplicado por computadora a más de 11 mil personas que recibían semanalmente ejercicios de entrenamiento mental demostró que, aunque ciertas habilidades de los participantes aumentaban por encima de las personas que no recibían el entrenamiento, la capacidad cognitiva presentaba una diferencia significativa.

8. Los primogénitos son más listos que sus hermanos

Algunas preconcepciones afirman que los primeros hijos en una familia son más inteligentes que los que siguen, y esto ha permeado en la apreciación popular, creando así el mito del hermano mayor. Sin embargo, un estudio de 2007 quiso llegar al fondo del asunto y descubrir si esto era verdad o no.

Aunque existen diferencias en el intelecto de los hermanos, estas no están dadas por el orden en el que nacieron, sino por el entorno de la gestación y factores psicológicos de la relación que los sujetos tenían con sus padres antes y después del nacimiento.

9. Trabajamos mejor bajo presión

La presión por realizar una entrega para la escuela o el trabajo puede ocasionar estrés, y, a veces, es ese mismo sentimiento el que nos ayuda a sacar las situaciones adelante de una forma que no hubiéramos imaginado si no sintiéramos la presión. Pero eso no quiere decir que trabajemos mejor de esa manera.

En realidad, lo que hace el estrés es colocarnos en un estado de alerta que, en ocasiones, saca lo mejor de nosotros. Sin embargo, a largo plazo, mantenernos continuamente bajo presión puede ocasionar daños importantes en nuestro cerebro, desgastando sus conexiones. Al menos eso afirma un estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley.

10. El colesterol es malo para el cerebro

A pesar de que un alto nivel de colesterol en la sangre está vinculado con la propensión a sufrir un infarto cerebral, es un mito que sea del todo nocivo para nuestro cerebro. También es una realidad que el colesterol es esencial para su funcionamiento, aunque eliminar su consumo puede ser una buena decisión.

Según científicos de la Universidad de Harvard, el colesterol es vital para el cerebro, pues el 25 % del total en nuestro cuerpo está alojado en ese preciado órgano, favoreciendo sus funciones. Solo que nuestro cuerpo es capaz de generarlo por sí mismo, por lo que no necesitamos consumirlo de fuentes externas. El hígado y el cerebro son capaces de generar esta sustancia que, además, es indispensable en nuestra salud hormonal, aunque dentro de los niveles adecuados.

¿Cuál de estos mitos creías? ¿Cuál consideras que la ciencia debe investigar más a fondo o desmentir? Comparte tu punto de vista con nosotros en los comentarios.

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