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Di a luz a mellizos hace 9 meses y todavía no entiendo por qué todo el mundo nos inculca el miedo a la maternidad

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Hola, mi nombre es Polina y hace casi 9 meses di a luz a gemelos. Durante todo el embarazo me preguntaron si tenía miedo de dar a luz. No me daba miedo dar a luz, mucho más temía lo que sucedería después de eso. Sí, habíamos planificado el embarazo y tener gemelos era un sueño, pero desde fuera, siempre oía palabras de compasión del tipo “¡Pobrecita, sufrirás mucho con ellos!”, “El primer año será un infierno”, “Olvidarás lo que significa dormir” y así sucesivamente. Muchas de esas personas que hace poco se convirtieron en padres, aseguraban que la vida cambiaría drásticamente, y no para mejor. En Internet, cientos de madres recientes admitían honestamente su decepción con el nuevo estatus y extrañaban la vida sin hijos. Escuchaba todo esto, leía y me preparaba moralmente para el hecho de que la maternidad sería algo muy difícil.

Y ahora, que el primer año casi ha pasado, el infierno sigue sin llegar. Aunque todavía me quedan unos 100 días para cumplir con las expectativas de los “profetas” y tal vez todo esté por venir. Sin embargo, durante los últimos 9 meses, me di cuenta de algunas cosas y quiero compartir mis conclusiones con los lectores de Genial.guru.

1. Dormir lo suficiente es posible

Si es posible dormir incluso con dos bebés, entonces con uno sería pan comido. Sí, no de inmediato, pero aun así, sí. Durante el primer mes, por alguna razón, saltaba cada 3 horas, despertaba a mis bebés y los alimentaba. Luego se acostumbraron y ya me despertaban ellos por su propia cuenta. Después, empezaron a tener cólicos y ya no dormían tampoco los vecinos. Pero un poco más tarde, un excelente pediatra me aconsejó no alimentar a los bebés por la noche y acostumbrarlos a esto para mejorar su digestión.

No fue fácil, pero ya llevamos 5 meses durmiendo bien toda la familia. Y cuando duermes lo suficiente, te vuelves productivo. Puedes fregar el suelo, preparar comida, tomar una ducha, escribir una columna para Genial.guru: total, es como si te regalasen tiempo extra.

2. Con gemelos es más fácil que con un solo bebé

La pregunta más común que me han formulado durante los últimos 9 meses es si me resulta difícil con dos niños a la vez. En realidad, no tengo nada con qué compararlo, pero estoy convencida de que es más fácil que con uno solo. Cada una de mis hijas entiende que ella no es hija única y que la mamá no siempre puede reaccionar rápidamente al llanto y tomarla en sus brazos, sobre todo, si estos ya están ocupados por su hermana. Por eso, se ven obligadas a ser más tranquilas. Quizás, los padres que tengan solo un hijo, deberían probar a tratarlo como si no estuviera solo.

3. Antes del nacimiento de mis hijas, ni siquiera sabía qué eran los celos

Si después de leer el párrafo anterior te pareció que los padres de gemelos no quieren a sus hijos tanto como los que tienen a un solo bebé, estás equivocado. A veces pienso que nunca más daría a luz solo porque es físicamente imposible adorar tanto a alguien más.

Antes no me consideraba celosa, pero ahora un mal antiguo se despierta en mis entrañas cuando mi bebé se calma en los brazos de su tía, en vez de los míos, o cuando mi hija sonríe alegremente a un neurólogo, aunque lloriqueaba conmigo justo antes en el pasillo. Incluso mi querido gato comienza a molestarme cuando mis hijas quieren estar con él mientras les leo un cuento. Y si, además, la canción del verano de Enrique Iglesias les gusta más que una inventada por mí sobre un búho, entonces, estoy dispuesta a negarme a ir a los conciertos de este cantante. ¡Para siempre! ¡No es justo! ¡Solo deben quererme a mí! Bueno, y a su papá, por supuesto. Vale, también a sus abuelos.

Si, sé manejar mis emociones, con su tía y el neurólogo tengo una buena relación, y mi gato ni siquiera sabe sobre mis sentimientos. Estoy segura de que la mayoría de los padres experimenta algo similar, pero los que los rodean no son conscientes de ello, porque...

4. Las “madres de honor” no existen

Cuando estaba embarazada, tenía mucho miedo a las madres “locas”, porque tenía que visitar sus hábitats: hospital de maternidad, clínica infantil, parques infantiles y similares. Pero en ninguno de estos lugares me topé con nadie con este perfil. Había madres cansadas que acababan de dar a luz y se veían fuera de la realidad; mujeres muy asustadas por alguna enfermedad de su hijo; las madres sobreprotectoras y otras bastante despreocupadas con sus bebés. Pero todas eran adecuadas, casi todas amables, y ciertamente no puedo llamar a ninguna de ellas “madre de honor”.

Si existen “madres de honor”, será solo en la mente enferma de los trolls en Internet. Por supuesto, entre las madres recientes encuentras a las groseras que te sorprenden, al igual que las hay entre las mujeres que nunca dieron a luz. Pero, señores, la educación no depende de la fertilidad. Honestamente, la mayoría de nosotros sabemos cómo controlarnos, a pesar de los ataques hormonales.

5. En Rusia aman mucho a los niños

Las personas que odian sin medida a los niños tampoco se encuentran fuera de las redes. En realidad, mi carriola no molesta a nadie y los llantos de mis bebés no provocan gritos de enojo, ni tan siquiera miradas de soslayo. Constantemente se ofrecen a ayudarme, sosteniendo la puerta, dejándome pasar e incluso felicitándome. A menudo oigo exclamaciones conmovedoras y de admiración, y un par de veces tuve que pedir que no se metieran en mi carriola. En serio, no entiendo por qué se cree que Rusia es un país hostil con los más pequeños.

Cuando comparto mis descubrimientos con conocidas, cuya experiencia materna es superior a la mía, algunas me responden: “Bueno, espera a que empiecen a caminar (hablar, ir al kínder, a la escuela), entonces, ¡ya te enterarás!”. Pero por alguna razón estoy convencida de que “no me enteraré” porque hasta ahora no “me he enterado”. Señores, tal vez sea hora de poner fin a inculcar temor a los padres primerizos. ¿O ustedes, tal vez, cuentan con un club clandestino en el que simplemente no quieren aceptar a los recién llegados?

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