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10 Reglas de buenos modales que los enamorados seguían en las citas hace 70 años

Los tiempos siempre están cambiando y, a pesar de que a veces no nos damos cuenta del paso de los años, al hablar con nuestros abuelos o padres descubrimos que ciertas costumbres o comportamientos de su época son vistos de una forma completamente distinta en la actualidad. Al igual que la música, el cine o la moda, el enamoramiento y el romance también han ido evolucionando a lo largo de las décadas.

En Genial.guru somos curiosos por naturaleza, y es por eso por lo que decidimos compartirte algunas reglas de etiqueta de las citas que se manejaban en los tiempos de nuestros abuelos, las cuales pueden parecernos llamativas en esta época.

1. En el restaurante, el hombre siempre ordenaba

Aunque en la actualidad nos parezca de lo más normal revisar el menú y ordenar lo que nos apetece, en los años 40 o 50, no estaba muy bien visto que las mujeres interactuaran con los meseros. El hombre, ya fuera novio, hermano o padre de la dama, debía ordenar por ella y solicitar al personal cualquier cosa que se necesitara en la mesa.

2. Conocer a los padres de la chica antes de la primera cita era un requisito

En la cultura actual, conocer a los padres de nuestra pareja es algo que solemos hacer cuando la relación está algo avanzada. Sin embargo, en los tiempos de nuestros abuelos, era una costumbre importante que el galán se presentara a los padres de la chica antes de salir a la cita.

3. El chico siempre debía llevar reloj

Cuando el chico conocía a los padres de su enamorada, lo habitual era que les preguntara a qué hora querían que la llevara de vuelta a casa. El hecho de que usara reloj causaba una buena impresión e implicaba que el varón tendría un alto sentido de la responsabilidad, por lo cual podría ser digno de la confianza de los papás.

4. Ordenar fruta podía ser vergonzoso

En 1950, una revista femenina publicó una guía de comportamiento en los restaurantes. Según la prestigiosa publicación, ordenar fruta, por ejemplo, naranjas, era algo con lo que los comensales debían tener cuidado, ya que podía causar un momento bochornoso al tratar de comerla con las manos. Si la persona insistía en pedir una pieza de manzana o pera, esta debía ser cortada en secciones para comerla con un tenedor.

5. El maquillaje debía ser aplicado y retocado en privado

En la actualidad, no es nada inusual ver a las mujeres maquillarse en el transporte público o en el coche, o simplemente retocarse el labial durante el día sin mayores problemas. Sin embargo, en décadas pasadas, esto hubiera sido imposible de ver, ya que, aunque era obligatorio que la chica llevara maquillaje, todo el proceso de prepararse antes de una cita debía ser privado.

Había casos extremos, como el de Priscilla Presley, la esposa de la leyenda del rock Elvis. La actriz aseguró que su esposo nunca la vio sin maquillaje ni presenció su rutina de belleza, manteniendo siempre la ilusión. Sin duda, algo bastante absurdo y poco realista en las relaciones actuales.

6. La mujer debía limpiar las marcas de labial de los vasos

A pesar de que era obligatorio llevar lápiz labial en una cita, se consideraba de muy mala educación dejar marcas en los vasos, la servilletas o cualquier otro utensilio en la mesa. Por eso, la chica siempre debía asegurarse de eliminarlas antes de salir del lugar.

7. No a los sentimentalismos, en especial para las chicas

En las relaciones actuales, la comunicación auténtica y honesta es considerada uno de los principales pilares. Sin embargo, en el pasado, se aconsejaba que las mujeres evitaran que el hombre trabajara en sus emociones o dijera algo muy personal y sincero. Por supuesto, la chica debía tener presente siempre que a los varones no les gustaban las lágrimas, en especial en público.

8. Hablar de ropa y moda en general no era aconsejable

Según los expertos en citas de la época de nuestros abuelos, a los hombres no les interesaba en lo absoluto la moda, así que hablar de ropa, sobre todo de los gustos propios, era algo que las mujeres no debían hacer. Lo ideal era que la chica fuera complaciente y hablara de los temas que a su galán le gustaban.

9. Hablar de una misma tampoco era lo adecuado

En su libro de 1939 Cómo conseguir y conservar a un marido, la escritora Dorothy Dix advertía a las mujeres que no hablaran demasiado y bajo ningún concepto sobre su vida o ellas mismas. Según sus recomendaciones, a los hombres no les agradaban las chicas parlanchinas, sino que preferían hablar de sus propios intereses, además de tener a una oyente inteligente y silenciosa de frente.

10. Conversar durante el baile no era apropiado

Además de cuidar muy bien los temas, la mujer debía evitar hablar si el hombre la invitaba a bailar. Según las revistas de aquella época, las chicas descuidadas no eran del agrado de sus pretendientes, así que era mejor recordar que el hombre quería bailar y no estar conversando. Sin duda, suena un poco descabellado, al menos si tomamos en cuenta que, en la actualidad, invitar a bailar a una chica puede ser un gran pretexto para conocerla mejor.

¿Cuál es la regla para una cita que consideras más importante en la actualidad? Cuéntanos cuál fue la peor experiencia que tuviste al salir con alguien y por qué la consideras de esa forma.

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