10 Reglas tácitas de conducta en el trabajo que ya son obsoletas hace mucho tiempo

No importa en qué sector te desempeñes, cualquier lugar de trabajo tiene un determinado conjunto de reglas. Y no estamos hablando de las normas que establecen los jefes y la empresa (como la regla de llegar a la oficina a tiempo), sino de las que se desarrollan por sí mismas en la relación entre compañeros, subordinados y directores. En pocas palabras, son aquellas normas que se establecieron en el equipo y nadie sabe por qué.

En Genial.guru decidimos que muchas de estas reglas son innecesarias y, a veces, incluso dañinas, así que dibujamos algunas imágenes al respecto.

1. Estar en contacto constante

Cuando termina tu jornada laboral, tienes todo el derecho de apagar tu teléfono y de no contestar a las llamadas y los mensajes de trabajo. Sin embargo, algunos jefes están seguros de que el empleado siempre debe estar en contacto.

2. Charlar con los colegas aunque uno no quiera

No todos los compañeros de trabajo nos provocan la misma sensación de agrado, pero por cortesía seguimos escuchando conversaciones que son completamente innecesarias para nosotros cuando solo queremos almorzar en silencio y solos. Los compañeros no son iguales a los amigos, por lo que no es vergonzoso decir que no estás dispuesto a charlar cuando no te apetece.

3. Lograr el crecimiento profesional a toda costa

Muchos creen que una persona exitosa debe subir alegremente en la escala profesional. Pero si realmente te gusta tu puesto, no te castigues por no estar “creciendo”. El desarrollo profesional no es una medida de éxito y, a menudo, las personas pueden ser verdaderamente felices en el mismo trabajo durante años.

4. Quedarse en el trabajo porque es “indecente” irse a las 18:00 en punto

Son las 18:00 horas, no queda trabajo, ¡es hora de irse a casa! Pero tu colega o tu jefe de departamento te mira con desaprobación, diciendo que él siempre se queda al menos 15 minutos más. Bueno, si así lo quiere, no tienes derecho a disuadirlo, pero tú mismo puedes irte a casa tranquilamente tan pronto como termine la jornada laboral.

5. No expresar tu opinión

Algunos creen que no vale la pena expresar nuestra opinión en un equipo y que es mejor guardar silencio. Discutir con los jefes solo por capricho realmente no es recomendable, pero si las decisiones que toma el gerente son ilegales, dañan la salud o violan los límites personales de los empleados, entonces uno no debe permanecer en silencio.

6. Avergonzarse de hablar sobre el salario con los superiores

Otra cosa del pasado es el miedo a discutir no solo un bono, sino incluso el propio salario. Especialmente cuando estás pasando por una entrevista: alguien piensa que un empleador potencial decidirá que el solicitante solo está interesado en el dinero y contratará a otra persona. Pero, al final, ¿por qué una persona va a trabajar? El salario puede y debe discutirse.

7. Renunciar al trabajo recién cuando encuentras uno nuevo

Las personas de la vieja escuela pueden tener miedo de irse del trabajo si no encuentran uno nuevo y prefieren soportar condiciones desagradables hasta tener confianza en el futuro. Esta opinión es válida, la estabilidad en el trabajo es realmente importante. Pero ¿en qué casos vale la pena dejar de soportar e irse, incluso sin tener una opción de respaldo? Por ejemplo, si hay problemas con el pago de los salarios: se han retrasado durante mucho tiempo o los rebajaron; si han comenzado las reducciones de personal; o si las acciones de un jefe o de un colega te perjudican directamente.

8. Tener cuentas personales en las redes sociales y no tener vergüenza de mostrárselas al jefe

Nuestras páginas en las redes sociales son nuestro espacio personal. Y ninguna foto que publiquemos allí nos hace malos. Ya sea un maestro, un médico, un educador o un ingeniero, las personas de cualquier profesión tienen derecho a la privacidad. Y una foto en traje de baño no es una vergüenza ni siquiera para un científico.

9. Asumir responsabilidades adicionales de forma gratuita

A los jefes a veces les gusta encomendarles a los empleados tareas que no forman parte de sus responsabilidades principales. Y el empleado, especialmente si es nuevo y quiere quedar bien, las acepta, y luego simplemente no puede negarse a realizar una tarea con la que estuvo de acuerdo. Es mejor hablar de ello de inmediato: si estás dispuesto a asumir un trabajo adicional, deja que tu jefe se encargue de que te paguen por él.

10. Guardar silencio sobre tus méritos en el trabajo

Otra opinión errónea: no hay un “yo” en el equipo, solo “nosotros”. Pero si existe la oportunidad de demostrar que eres un empleado genial, no lo dudes. Tus habilidades y destrezas te pertenecen a ti personalmente y no a todo el equipo.

¿Qué reglas tácitas del trabajo te gustaría abolir?

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