Niño de 12 años lucha contra la contaminación de los océanos y pone ejemplo a muchos adultos

Connor Berryhill ha tenido una relación muy especial con el océano desde que era un bebé: aprendió a nadar cuando era muy pequeñito, y prefería ver documentales sobre el mar que las caricaturas. Pero esta pasión se convirtió en su misión cuando vio a una foca monje en la playa y descubrió que esa especie estaba en peligro de extinción debido a la contaminación del océano.

En ese momento decidió que tenía que hacer algo, así que creó la fundación MicroActivist.

Genial.guru entrevistó a este joven activista para compartir su historia contigo y para contarte cómo su ejemplo ha inspirado a otros niños a formar parte de su proyecto.

Microactivismo

Connor comenzó su misión para salvar el océano a los cuatro años, cuando vio una rara foca monje y se obsesionó con aprender todo sobre esa especie. En el proceso se enteró de cómo estas se enredan frecuentemente en los desechos que dejan los humanos en las costas, algo que las ha puesto en peligro de extinción.

Marcado por ese encuentro, comenzó a limpiar playas alrededor de un año después. Actualmente tiene doce años, y se mantiene fiel a su causa, compartiendo su entusiasmo con otros niños. La filosofía de su fundación es que las acciones, sin importar cuán pequeñas sean, sí tienen un gran impacto en el mundo, y por esto fue bautizada como MicroActivist.

Según Connor, una de las cosas más difíciles que tuvo que enfrentar cuando creó esta organización fue descubrir que había niños en todas partes del mundo que querían unirse a su causa y ayudar limpiando playas.

La idea de la organización es conectar a los más chicos con los océanos y formar a la próxima generación de guerreros contra la contaminación. Para lograr esto, Connor y sus colaboradores han creado una serie de actividades y proyectos educativos que, a la vez, captan el interés de los niños. Encontrarás más información sobre ellos a continuación.

1. MicroPelículas

Como lo indica su nombre, se trata de una serie de pequeñas películas realizadas por Connor en las que explica curiosidades sobre los océanos, crea consciencia sobre la basura y expresa temas que le preocupan, siempre desde el punto de vista de un niño.

Para hacer esto se ayuda con un sub-wing, una herramienta que construyó con su padre para poder filmar fluidamente debajo del agua sin el peso de un trípode de cámara tradicional.

A este microactivista le encanta compartir su amor por los océanos y sus criaturas con otros niños, algo que consigue al producir sus películas. Para él es muy gratificante ver a otros chicos emocionarse cuando lo acompañan a través de una de sus grabaciones. No en vano, una de sus mayores inspiraciones es el reconocido divulgador de la naturaleza David Attenborough, a quien espera conocer algún día.

2. El océano en las escuelas

El equipo de MicroActivist se ha dedicado a desarrollar actividades para llevar los conocimientos sobre el océano a los niños con un equipo multidisciplinario de educadores y diseñadores de videojuegos, quienes han combinado las clases con una experiencia interactiva y memorable.

Los chicos tienen la oportunidad de descubrir curiosidades sobre el mar en un ambiente más divertido que el de una clase tradicional, mientras la fundación les da herramientas para proteger a las criaturas que viven en él.

Una de las actividades más interesantes consiste en entrar en un submarino instalado en una localidad seleccionada por la fundación y ver de primera mano los equipos que el grupo de jóvenes microactivistas utiliza en sus expediciones:

  • Un vehículo submarino operado a control remoto.
  • Traje y máscaras de buceo para niños, las cuales permiten la comunicación bajo el agua.
  • Plataforma para cámara con la que Connor graba sus videos submarinos.

Pero la emoción no termina allí, ya que el submarino también cuenta con una pantalla donde los niños pueden vivir una experiencia bajo el océano en realidad virtual. En tres episodios diferentes pueden encontrarse con ballenas, recorrer los arrecifes de coral y visitar los abismos submarinos. La sensación de explorar los océanos en tres dimensiones es una oportunidad única para aprender sobre ellos.

Adicionalmente, Connor se encuentra filmando y creando una serie de cursos en línea para que los niños aprendan todo sobre el océano y las formas de salvarlo. Lo que más lo emociona es el hecho de que sea un chico el que tenga la oportunidad de darles toda esa información.

3. Expediciones

Inspirado por el famoso documentalista Jacques Cousteau, Connor pensó en la manera de mostrarles a los niños “un océano del cual no puedan evitar enamorarse”, por lo que su meta es presentar el mundo submarino de una forma en que los más pequeños puedan relacionarse con él.

Ya sea buceando solo o con la ayuda de un submarino, enseñarnos las maravillas del océano es el objetivo de estas expediciones.

4. Libros infantiles

Connor está preparando una serie de libros cuya primera entrega, The Great Balloon Hunt (La gran caza de globos), de acuerdo con el joven activista, acaba de entrar a su impresión final. La trama se centra en una historia cuyo fin es enseñarle a la gente de todo el mundo los peligros de liberar globos para detener esta práctica que llega a ser letal para la vida marina.

Este es otro medio para crear consciencia sobre los océanos mientras se estimula la imaginación de los niños. Aunque hay muchos elementos fantásticos (como que el protagonista se moviliza por el mar sobre la espalda de una ballena), los problemas que los libros reflejan son extremadamente reales.

Al final de cada uno, el lector podrá encontrar recomendaciones y planes de acción para cambiar la realidad de los océanos desde el lugar donde se encuentre. Puedes encontrar el primer libro aquí.

5. Limpieza de playas y océanos

Organizar limpiezas de playa con niños entusiastas ha demostrado ser una de las actividades más divertidas para ellos, y una de las estrategias más efectivas para cuidar a la naturaleza. Estos eventos ponen en evidencia el descuido de los bañistas y, al mismo tiempo, el amor que estos chicos sienten por el planeta. De acuerdo con Connor, en todas las reuniones que han hecho han logrado recolectar más de 11 000 kilos de basura, y no planean detenerse.

En vista de que el problema de la contaminación marina es de escala global, le preguntamos a Connor en qué lugar del mundo le gustaría organizar una de estas limpiezas. Para él, todas las playas son importantes para las criaturas que las consideran su hogar, pero un deseo que tiene es llegar a las islas Galápagos y hacer cursos para enseñarles a los niños todo sobre este lugar increíble.

En MicroActivist, las limpiezas de playas se complementan con otras actividades, como buceo con tiburones, lecciones de surf, charlas educativas y, en el caso de utilizar kayaks para recoger la basura en el agua, los niños pueden usarlos un rato más para pasear por la bahía.

Cuando la basura se hace inaccesible, es el momento de pasar a las limpiezas submarinas. Esta actividad no solo permite limpiar los residuos, sino que se convierte en una gran oportunidad para que los chicos interactúen con el océano cara a cara, viendo la realidad de las acciones humanas y también la belleza del ecosistema submarino.

Al mismo tiempo, pueden mejorar sus habilidades de buceo mientras salvan la vida marina, una actividad que seguramente los ayudará a entender por qué todos debemos protegerla.

Qué le espera a este microactivista

Sobre sus planes para el futuro, Connor afirmó que quiere seguir llevando el mensaje de conservación del océano a los chicos de todo el mundo a través de sus libros, películas y cursos. También tiene la esperanza de inspirar a muchos otros niños con autismo para que vean más allá de sus obstáculos y asuman aquello que los hace únicos.

Connor aún es muy joven, por lo que le quedan muchos años para seguir inspirando a otros chicos a través de su fundación. ¿Qué te pareció su historia? ¿Te animarías a unirte a su misión de salvar a los océanos? Cuéntanos en los comentarios.

Imagen de portada microactivist / Instagram
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