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Una mujer rusa se mudó a Jamaica y nos contó cómo se vive en la isla de la libertad infinita

Lo exótico y colorido de los rincones lejanos de nuestro planeta atrae a los turistas a dejar todo e ir de viaje incluso hasta el fin de mundo. Uno de esos lugares es Jamaica, isla de una ilimitada libertad, playas blancas como la nieve y un mar turquesa, donde te dan ganas de relajarte acompañado por la música de Bob Marley. Victoria se enamoró tanto de este paradisíaco rincón que su viaje se convirtió en una mudanza sin obstáculos. Ella se casó con un jamaiquino, y ahora trabaja como guía y posee un blog donde relata algunas sutilezas de la vida local, las cuales no se muestran en las guías turísticas.

Genial.guru no pudo pasar por alto la historia de Victoria, por lo que seleccionó algunas de las peculiaridades más ilustrativas contadas por ella, las cuales permiten descubrir Jamaica desde otra perspectiva.

Se puede llamar a Jamaica como el país del matriarcado

Hace poco tiempo encontré un artículo en un periódico local sobre el tema “Jamaica es el país del matriarcado”. El matriarcado, en un concepto jamaiquino, se trata del respeto hacia la mujer. Aquí, los representantes de ambos sexos tienen los mismos derechos. Ver a una mujer policía patrullando en la calle es algo normal, y una dama conduciendo no es un “peligro al volante”, sino una usuaria haciendo uso de la vía pública. Al divorciarse, ambos padres tienen el mismo derecho por la custodia de su hijo y pueden pedirse una pensión alimenticia el uno al otro. Cuando ambos llegan del trabajo, no ocurre la historia de siempre: él va a sentarse al sillón para leer el periódico o ver un partido de fútbol mientras ella tiene que hacer de comer, lavar la ropa y limpiar. En Jamaica se entiende que, si la mujer trabaja al igual que el hombre, entonces también necesita descansar.

El único problema de toda esta igualdad consiste en que la mujer tiene que embarazarse y dar a luz. Precisamente por eso la respetan y la cuidan. Por mucho que en la sociedad moderna se mencione que “el embarazo no es una enfermedad”, “dar a luz es una vocación femenina”, entre otros conceptos, en Jamaica se cree que, si has dado a luz, entonces has realizado una hazaña. Y yo estoy de acuerdo con eso.

En general, aquí, a la mujer se le permite más que al hombre. Es perdonable tener kilos de más, poseer un abdomen flácido o estrías por todo el cuerpo. Una dama puede estar loca, porque “así son sus hormonas”. Solo no se perdonan las infidelidades e insultar al esposo. Además, respetan a todas las damas por omisión y no solo porque “se lo merecen”.

Más de un 50 por ciento de los puestos directivos en Jamaica son ocupados por mujeres. Al mismo tiempo, las representantes del sexo femenino se quejan de ser oprimidas. Además, en alrededor del 45 por ciento de los hogares, la mujer es la cabeza de familia. En particular, en la cuestión financiera.

Allí adoran a los niños, especialmente a las niñas

A los jamaiquinos les encantan los niños y están orgullosos de tenerlos. Muchos habitantes locales tienen fotos de sus hijos en sus perfiles de redes sociales, y un 99 por ciento de ellos no entiende cómo no se puede querer tener hijos.

En general, Jamaica es un país perfecto para las niñas y mujeres. Una gran parte de los hombres sueña con tener una hija y no un hijo. Todo esto es porque se cree que las niñas quieren más a sus papás, mientras que los hijos tienen un mayor vínculo con sus mamás. Aquí, todas las niñas pequeñas son unas princesas y futuras reinas, las cuales, por cierto, buscarán a sus futuros reyes como compañeros de vida. Si en la familia hay poco dinero y muchos hijos, entonces, sus miembros se esforzarán mucho para darles a sus hijas una buena educación, mientras que los hijos después “encontrarán algo”.

Lo primero a lo que he prestado atención es a la enorme cantidad de hombres con hijos. Incluso tenía la sensación de que, en Jamaica, solo ellos se dedicaban a la crianza de los niños. Si das una vuelta por las calles, entonces podrás ver un centenar de hombres paseando con sus bebés por la mañana o llevando a sus hijos a la escuela, y de regreso lo mismo.

Las mujeres jamaiquinas no se preocupan por el sobrepeso y no anhelan casarse

Mi esposo dice que no ve una gran diferencia entre una mujer jamaiquina y una europea. Incluso dijo que yo, siendo rusa, no era muy distinta de una dama local. Sin embargo, si miras de cerca, encontrarás rasgos distintivos. Por supuesto, estos no son todos, pero son intrínsecos a muchas:

  • Las mujeres europeas tratan de adelgazar, mientras que a las jamaiquinas les da igual.
  • Las jamaiquinas solo quieren tener un buen trabajo e hijos, pero no anhelan casarse.
  • Un europeo aspira a ganar más que su pareja, mientras que al jamaiquino le da igual. Aquí, frecuentemente hay parejas donde la mujer posee un mejor puesto de trabajo.
  • Un hombre europeo aspira a encontrar a una mujer sin hijos, mientras que un jamaiquino puede casarse con una dama con cinco niños nacidos de cinco hombres diferentes. Y después de casarse, tener un sexto con ella.
  • Un jamaiquino puede tener hijos y, al mismo tiempo, no sentir nada hacia sus madres. Y, a su vez, querer y cuidar a sus niños de forma tanto económica como físicamente.
  • Un hombre jamaiquino no le dirá a su pareja qué tiene que hacer, ya que ella lo decidirá. Una mujer jamaiquina no le pedirá un consejo a su esposo, y, en general, no le importará su opinión.

Por supuesto, depende mucho de la educación. En Kingston, la capital de Jamaica, puede distinguirse mucho a los habitantes de las personas de otras ciudades. Según mis propias observaciones, las mujeres jamaiquinas son más seguras de sí mismas e independientes, y los hombres son más relajados y subordinados. Es como si estuvieran a la deriva e hicieran lo que tienen que hacer solo porque así debe ser.

Algunas peculiaridades de la vida local y su mentalidad pueden sorprender incluso al viajero más experimentado

  • Jamaica es uno de los pocos países en el mundo donde se puede tomar agua directamente del grifo e incluso del río. Claro, si nadie está lavando su ropa un poco más arriba de la corriente. No en vano, los cruceros estadounidenses repostan agua precisamente aquí, en Ocho Ríos.
  • Hay que tender los calzones recién lavados de inmediato en el patio. Al inicio intenté colgar todo en la recámara, pero después me acostumbré. Si comienza a llover, entonces los vecinos quitarán todo y te llevarán tu ropa a casa. La verdad es que ellos también esperan que yo haga lo mismo, así que también les llevo sus cosas periódicamente. ¡Es muy cómodo!
  • Algunos jamaiquinos no consideran el arroz como comida. Dividen la guarnición en arroz, pasta y comida. Esta última es plátano cocido verde, plátano para cocinar, verduras de raíz (papa, camote, ñame, taro, mandioca), árbol del pan y calabaza.
  • En las bodas jamaiquinas, los sobres con dinero son firmados y posteriormente recogidos por una persona especial. ¿Sabes cómo les piden a los novios que se den un “beso” aquí? ¡Ellos le pegan a la copa con el tenedor!
  • En casi todas las casas de Jamaica hay un machete. Por supuesto, ¡es una cosa muy útil! Permite cortar un coco, una caña, quitar la hierba innecesaria, cavar en tu huerto o hasta cortar una tabla.

Jamaica es un lugar que te provoca una sonrisa. Simplemente es difícil estar triste en este país, y lo más importante es que aquí realmente no hay problemas ni estrés, ya que la vida es muy maravillosa para preocuparse por tonterías.

Después de conocer más sobre la vida de Victoria, nosotros también queremos viajar a la costa del mar Caribe. ¿Qué hay de ti? ¿Alguna vez te has enfrentado con peculiaridades exóticas propias de otros países?