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17+ Inigualables historias de niños que parecen haberse alimentado de toda la elocuencia e ingenio de la leche materna

Los niños son los amos de las divertidas e inigualables frases. Conforme aprenden del mundo que los rodea, enriquecen su vocabulario día tras día. Sin embargo, no tienen problema en inventar nuevos nombres o tergiversar de forma graciosa los que ya existen. Y estamos seguros de que la razón no es que tengan un pensamiento simplón, sino que, por el contrario, este es ilimitado y amplio. En ocasiones, incluso los adultos se quedan perplejos por un instante con lo que dicen los niños pequeños.

En Genial.guru no dejamos de sorprendernos de que las conversaciones con niños sean una fuente inagotable de ingenio, fantasía y deducciones lógicas que solo ellos entienden.

  • Una vez, una empleada se vio obligada a llevar a su hija de 4 años al trabajo. Sonó el teléfono y la niña rápidamente contestó. Durante un buen rato estuvo escuchando y después, sin pensar, respondió: “Él aún no ha llegado”, y colgó. Cuando le preguntaron quién había llamado, ella dijo: “Preguntaron por un tal Salario”. La chica ahora tiene poco más de 30 años. © Lidia Kalistrova / Facebook
  • Hace unos días entré a una tienda de música con mi hija de 6 años. Ella vio un ukelele y con alegría gritó: “¡Mamá, compremos esa pequeña guitarra!”. Después de mi respuesta negativa, mi hija detenidamente lo miró, vio el precio y sorprendida preguntó: “¿Acaso también hay que pagar por las guitarras de muestra?”. Los vendedores se carcajearon. © Belinskaya Svetlana / Facebook

“Les dije a los niños de mi clase en el kínder que podían dejar sus aperitivos en el perchero. ¡Hacía mucho no me reía así!”

  • En mi cultura existe un cuento folclórico sobre una gallina, cuyos huevos todos intentaban romper, y cuando por fin lo lograban, los personajes se ponían a llorar. Cuando mi hijo entró al jardín de niños y le preguntaron por qué en ese cuento los personajes lloraban, él, sin pensarlo, dijo: “Pues porque no se puede comer un huevo en el suelo”. © Natalya Anikeeva / Facebook
  • En la alberca había una abuelita con su nieto de 5 años. Él trepaba a sus hombros y se aventaba al agua. Hizo esto como unas 5 veces, y después ella le dijo:
    —¡Ya basta! Me cansé, ya no soy tan joven.
    —¿Cuántos años tienes?
    —Bastantes.
    —¿Cuántos? ¡Di el primer número!
    —6.
    —¿El segundo?
    —3.
    —¿Y el tercero? © Elena Akodus / Facebook

Este niño deseaba disfrazarse de flatulencia para una fiesta de disfraces

  • Teníamos pequeñas tazas para el café de varios colores. Un día, mi hija de 3 años me pidió que le sirviera un poco. Por lo general, solía negarme, ya que aún era muy pequeña. Pero ella siguió insistiendo. Le puse un poco de café y lo rebajé con leche. Ella tomó la taza levantando el dedo meñique y dijo: “¡Oh, por fin me siento como una mujer de verdad!”. © Victoria Shetkovskaya Logvinenko / Facebook
  • Al ver las toallas femeninas, mi hijo me preguntó:
    —¿Mamá, son toallas?
    —Sí, son toallas. —Exhalé de alegría.
    —¿Y qué se limpia con ellas?
    En ese momento me quedé congelada. © Koshenyak / AdMe
  • Mi nieta tiene 2 años y medio. Cuando su abuelo se quitó los lentes para limpiarlos, se le quedó mirando y dijo: “¡Miren, tiene los ojos desnudos!”. © Irina Lang / Facebook
  • Cuando mi hijo tenía 4 años, el perro del vecino lo mordió ligeramente. Yo le dije: “Los perros sienten el miedo, una persona libera adrenalina en esos momentos”. Su respuesta fue la siguiente: “¡Mamá, te lo juro, yo no liberé nada!”. © Irina Dudkina / Facebook

“Mi hija de 3 años me preguntó desde el baño si podía pegar una estampa en una tarjeta para su papá”

  • Junto con mi hija de 3 años jugamos un juego llamado Farm en la computadora. Ella construyó toda una granja y me dijo: “Esto es un pozo, esto es un establo, esto es un cochitril”. Yo le dije: “Lo dijiste incorrectamente, se dice...”. Y ella, sin terminar de escuchar, corrigió y respondió: “¡Oh, cierto, es un cochinero!”. © Oksana Kuts / Facebook
  • Yo no soy muy alta. Un día, un niño me dijo: “¡Tiene una cabeza pequeña y un agujero negro!”. Me quedé un poco desconcertada, sin entender a qué se refería. Él continuó diciendo: “Sí, tiene un agujero negro en la cabeza, porque sabe mucho”. Exhalé con alivio. © Kristina Kristina / Facebook
  • A la hija de un conocido le dejaron de tarea escribir una historia sobre lo que hablaban dos mujeres en un dibujo. La niña de segundo grado se negó a hacerlo explicando lo siguiente: “¡Cómo puedo saber de qué hablaron si yo no las escuché cuando lo hicieron!”. © Olga Konovalenko / Facebook

Él no quería mojarse los zapatos, por eso se puso unas bolsas de papel en los pies y se metió al agua

  • Cuando mi hijo tenía 3 años, lo fui a acostar y le dije: “El sol también ya se fue a dormir”. Él me respondió: “No, no es cierto. ¡El sol se fue a iluminar a las personas del otro lado!”. © Julia Dodon / Facebook
  • Trabajaba como educadora en un kínder. El turno terminó, me cambié de zapatos y me puse mis tacones de aguja. Una niña me miró y dijo: “Hoy puede pisar insectos y moscas con sus tacones, y mañana los puede traer para que los estudiemos”. © Аlyona/ AdMe
  • Uno de mis conocidos me contó lo siguiente. Un niño estaba en la estación de tren parado al lado de las puertas con las letras “H” y “M”. Se quedó pensando y dijo: ¿"H" es de “Hermosos” y “M” de “Monstruos” o qué? © Irina Chashina / Facebook
  • Regresaba con mi hija a casa después de dar un paseo. Ya era de noche, y en ese momento dijo: “Mamá, mira, tiraron un plátano”. Miré al suelo y le dije: “¿En dónde viste un plátano?”. Con su dedo señaló la luna creciente. Tenía 3 años y medio. © Valida Jafarova / Facebook

“Mi hijo se moría de ganas por enseñarme la obra de arte que había pintado con una piedra en mi carro”

¿Qué comentarios de tus hijos, sobrinos o conocidos pequeños recordarás toda tu vida?

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