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18 Situaciones que dejaron a las personas más confundidas que el burro de Shrek

Ya sea por sueño, cansancio o simplemente por descuido, a veces nos enfrentamos a situaciones que nos generan confusión por no saber cómo llegamos a ellas. Lo bueno de esto es que, cuando todo sale bien, las anécdotas que se crean pueden llegar a ser sumamente divertidas y merecedoras de volverse virales.

En Genial.guru recopilamos esta lista de historias de nuestros usuarios de Facebook, en las que las cosas podrían haber salido mal, pero la suerte estuvo del lado de sus protagonistas.

  • Suelo dejar mi ropa lista la noche anterior, así no pierdo tiempo por la mañana. Un día, luego de ducharme, no encontraba mi ropa interior, que suelo colocar encima del pantalón. Saqué otra del cajón y me vestí rápidamente. Subiendo las escaleras en mi trabajo sentí que algo se deslizaba por mi pierna izquierda. Volteé a ver y vi que mi ropa interior estaba en el suelo. Casi me desmayé del terror. La recogí rápidamente y seguí caminando como si nada hubiera pasado. © Betty Li Merino / Facebook
  • Una vez fui a comprar una crema a la tienda más cercana, y como no había, tuve que ir a una un poco más lejos. Al llegar a casa, me di cuenta de que la había dejado en el mostrador, y por distraída, fui a reclamarla a la primera tienda. Qué vergüenza. © Claudia Arias Guapacha / Facebook
  • Una vez busqué mi celular desesperada por toda la casa, incluso debajo de la cama y los sofás. Me di cuenta de que, para buscarlo, estaba usando la linterna... del celular. © Silvia Plaza Sanz / Facebook
  • Una mañana me quise preparar un café y calentarlo en el microondas. Aún no sé en qué momento llené el jarrito con una Coca-Cola que estaba en el refrigerador. ¿El resultado? Asqueroso. © Graciela Gorini / Facebook
  • Fui a mi trabajo sin cambiarme las chanclas por los zapatos. Solo me di cuenta cuando entré a mi oficina. Eran unas chanclas viejas y sucias. Avergonzada, le pedí a mi supervisora que me dejara salir para comprar un par de zapatos. © Eunice Hernandez / Facebook
  • Un día fui al mercado en mi moto y, cuando salí, por despistada, me tomé un taxi. Recién cuando llegué a casa entendí que algo no estaba bien. Salí corriendo. Mi moto era la última en el estacionamiento. © Andrea Leticia Olivares / Facebook
  • Una mañana se me hizo tarde y levanté a mis hijos de prisa para llevarlos a la escuela antes de entrar al trabajo. Salimos como locos solo para encontrarnos con la sorpresa de que la escuela estaba vacía. Era día festivo y no había clases. © Teresa Garcia / Facebook
  • Una vez fui en coche a una tienda cerca de mi casa a comprarme un helado y regresé caminando. Adivinen a quién casi le dio un infarto cuando salió a la calle y vio que el coche no estaba estacionado. © Nancy Mateo / Facebook
  • Siempre guardo las llaves de mi oficina en la mochila para no perderlas. Pero un día, ya en el transporte público, me di cuenta de que no estaban. Regresé a mi casa y di vuelta todo mi cuarto. Hasta que se me ocurrió buscarlas en otro de los bolsillos de la mochila y no en el de siempre. Ahí estaban. Ese día llegué más de media hora tarde al trabajo. © Manuel DeJesus Perdomo Lanza / Facebook
  • Una vez fui al cine con mi esposa. Cuando salimos, no encontrábamos el auto, y yo aseguraba que ahí lo habíamos dejado. Llamamos a seguridad y lo encontraron en el mismo sitio, pero en un piso diferente. © Israel Rubalcava / Facebook
  • Trabajaba en una zapatería. Una familia compró un par de zapatos para su hija y por error guardé en la caja otro modelo. Asumí que iban a regresar a hacer el cambio al darse cuenta. A los 5 minutos fui a comprar tortillas para el almuerzo y me sorprendí al reconocer a la familia comiendo en un local cercano. Les pedí que revisaran la caja y fuimos juntos a la zapatería para darles el par correcto. © Delfa de Marquez / Facebook
  • Hace unos días ya estaba acostada y mi esposo me pidió un café, así que me levanté y se lo preparé. A la mañana estuve buscando el frasco de café soluble por todos lados, desesperada, hasta que lo vi en el refrigerador junto a la leche. © María Isabel Valencia Espinosa / Facebook
  • Compré unos zapatos y cuando llegué a casa no podía entender dónde los había dejado. ¡A la semana los encontré en el congelador! © Estrella Liñán Pedrajas / Facebook
  • Volví a casa después de hacer las compras y no encontraba la carne. Luego me di cuenta de que la había metido en mi bolso, y había guardado mi cartera en la nevera. © M José Blanco / Facebook

¿Qué relato sobre un descuido que salió bien te gustaría compartir con nosotros? Deja tu anécdota en la sección de comentarios.


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