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Usuarios de la red se unieron para ayudar a un hombre humilde que fue estafado

En los periódicos, televisión e Internet abundan las malas noticias sobre robos y acciones cuestionables que probablemente no nos dejan apreciar todos los buenos gestos que embellecen la vida. Un joven cediéndole su asiento a una persona mayor, una sonrisa y un saludo en la calle... estos son gestos tan pequeños que son difíciles de recordar, pero son los que hacen al mundo más hermoso, generando, a su vez, grandes cambios.

Genial.guru ama las pequeñas acciones bondadosas hechas con espontaneidad y que no buscan retribución, por lo que quiere compartir contigo el caso del señor Beto, quien fue estafado y se encontró en una situación desesperante, pero encontró apoyo en personas que ni siquiera lo conocían.

Una historia que comenzó de una forma muy triste

Alberto Vale Avitia, mejor conocido como Beto, es un humilde albañil de 61 años que vive en México. Con el fin de ayudar a un compañero de trabajo, pidió dos créditos a distintos bancos por un valor equivalente a más de 500 dólares. Sin embargo, el hombre que supuestamente le devolvería el dinero se dio a la fuga, robando también su tarjeta de débito, con la que se compró un celular. Lamentablemente, la deuda se duplicó y llegó a 1300 dólares, y Beto, al darse cuenta de que no tenía los recursos para saldarla, se presentó en el banco para hablar de su situación.

La empleada que lo recibió, América Leal, lo conocía desde hacía un año, ya que el hombre solía depositar la mayor parte de sus ingresos en el banco “porque en Loreto no siempre hay trabajo fijo en la industria de la construcción”, explicó la empleada. Aquel día, al verlo, contó que el hombre apenas podía formular palabras por la angustia que sentía al no poder localizar al verdadero deudor. Además, para su edad y trabajo, le era imposible saldar lo que les debía a los dos bancos.

Un pedido de ayuda que tocó muchos corazones

Tras conocer el caso de Beto, América sintió que no podía quedarse de brazos cruzados. Sin embargo, el problema trascendía sus posibilidades, así que decidió hacer una publicación en Facebook exponiendo la situación y solicitando ayuda de los usuarios. En la misma escribió: “(...) El señor Beto, después de diciembre, se quedará sin trabajo. (...) Es un adulto de 61 años que con mucho esfuerzo se levanta todos los días muy temprano para trabajar. Los que tienen el placer de conocerlo saben que es una persona responsable, noble y trabajadora. Desafortunadamente, fue víctima de un compañero de trabajo que es paramédico, quien le robo alrededor de ¡¡¡19 mil pesos!!! El señor Beto tiene deuda en 2 bancos a raíz de ese robo. Todos los días acude al ministerio público a solicitar ayuda para encontrar a la persona que le robó, pero alegan que no pueden ayudarlo.

Solo me queda pedirles ayuda a ustedes, para apoyar al señor Beto, aunque sea con 1 peso que les sobre para que pueda salir de esta bronca. Es Navidad, el mes donde todos dicen que se respira unidad, hermandad y amor. Tú dirás ‘por qué debemos ayudar a este señor, no es mi problema’. ¡Imagina que fuera tu papá, tu abuelo o tu tío! No sé ustedes, pero a mí sí me mueve el corazón y me llena de coraje lo que le pasó”.

Pequeños gestos que trascendieron las barreras geográficas

Días después, América volvió a publicar más sobre Beto, pero, en esta ocasión, la noticia no era triste, sino todo lo contrario. Sorprendentemente, muchas personas se conmovieron con la situación y decidieron hacer donaciones: “El señor Alberto acaba de venir. Controlamos su cuenta, y su cara de felicidad al ver y sentir todo el amor que está recibiendo no tiene precio. Restauran la idea de que aún existe gente buena y solidaria, ¡Dios los bendiga a todos! Vamos por buen camino para solucionar su problema”.

Junto a esta publicación adjuntó una fotografía donde podían verse las donaciones recibidas. Estas estaban llenas de mensajes alentadores por parte de los donadores. Posteriormente se descubrió que toda esta ayuda no había sido solamente de conocidos de Beto ni de sus compatriotas, sino que muchas llegaron desde Uruguay y Estados Unidos, entre otros países, demostrando que la bondad no tiene límites.

Un milagro navideño

Tan solo un día después de haber publicado el mensaje motivador de las donaciones, América notificó que no solamente se saldó la deuda, sino que había superado la cifra de 13 000 dólares. “Sobrepasamos la meta, señores, porque los buenos somos más”.

Allegados incluso compartieron un video del momento en el que Beto pudo pagar la deuda que debía en el segundo banco, seguido de un agradecimiento de su parte a toda la comunidad de Internet que se unió desde diversas partes del mundo para ayudarlo, demostrando que, cuando todos aportan un poco de lo que tienen, se pueden generar grandes cambios. “Muchas gracias, que les vaya muy bien. Que tengan una feliz Navidad”, Beto les deseó a todos mientras lloraba, pero esta vez, de la alegría que le invadía.

¿Esta historia te hizo sonreír tanto como a nosotros? ¿Qué iniciativas solidarias existen en tu país para ayudar a los más necesitados? Cuéntanos en los comentarios.