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Magnate de Volkswagen le dejó 5 000 millones de euros de herencia a su esposa con la condición de que no vuelva a casarse

Cuando el indiscutible dirigente de Volkswagen, Ferdinand Piëch, falleció, dejó una fortuna billonaria detrás de sí, la cual fue heredada por su esposa. Sin embargo, él estableció una cláusula que es, como mínimo, extremadamente curiosa: esta mujer podrá administrar esa herencia siempre y cuando no vuelva a casarse. Y, aunque suene egoísta, puede que la razón detrás de esa decisión sea más comprensible de lo que pensamos, financieramente hablando.

Genial.guru quiere contarte cómo fue que este señor escogió dejarle a su esposa la responsabilidad de tomar esa decisión tan compleja.

Dirigente de Volkswagen y nieto de Porsche

Ferdinand Piëch es reconocido en el mundo de los automóviles no solo por ser el nieto de Ferdinand Porsche, fundador de la famosa marca de autos de lujo, sino porque también fue ejecutivo y accionista de Volkswagen durante muchos años.

Inició su carrera en la empresa de su abuelo, pero luego siguió su camino en Audi y Volkswagen. Después de décadas de trabajo, llegó a construir una fortuna descomunal, la cual no podrá ser disfrutada por sus hijos exactamente, y tampoco por su viuda, a menos que se apegue a ciertas cláusulas y condiciones.

Nada para sus hijos, todo para su esposa, pero...

Debido a que algunos descendientes desmedidos tienden a despilfarrar lo conseguido por sus padres, Piëch ideó algunas limitaciones para evitar que sus 13 hijos malgasten su fortuna calculada en 5 000 millones de euros.

Así, instituyó dos fundaciones con su dinero, Ferdinand Karl AlphaFerdinand Karl Beta, y asignó el control de ambas a su esposa. “Me importa la seguridad del futuro de nuestras empresas. Por eso, por el tema de sostenibilidad, opté por las fundaciones”, explicó en una ocasión. Sin embargo, ella también tiene una restricción en el control de esos 5 000 millones y la ganancia de sus dividendos: solo puede hacerse cargo de todo si no contrae matrimonio con otro hombre.

Una historia de amor veloz

Ferdinand y Ursula Piëch se conocieron en 1982, cuando ella empezó a trabajar como institutriz de 9 de sus hijos. Para asegurarse el puesto, Ursula afirmó poder conducir en situaciones extremas, por lo que su futuro marido la puso a prueba haciéndola manejar una camioneta todoterreno en una pendiente. Desde entonces, su seguridad en sí misma y capacidad estratégica se ganaron el corazón del magnate automovilístico.

Puede que esta sea la razón detrás de la cláusula

Para comprender la confianza que tenía Piëch en su esposa, solo hace falta saber que incluso le proporcionó un puesto en el Consejo de Supervisión de Volkswagen, y, cuando surgieron dudas al respecto de su capacidad, dijo que su esposa podía hacer el trabajo mucho mejor que él mismo.

Pero, aun así, eso no le impidió al magnate proclamar sus limitaciones en el testamento, y, si Ursula quiere seguir siendo la titular de esos miles de millones, no puede casarse con nadie más. Puede que, después de todo, su responsabilidad hacia aquella fortuna haya sido tan fuerte que decidió poner a su esposa en ese lugar para que solo ella pudiera dirigirla, la mujer en la que siempre confió.

¿Qué piensas del gesto que Piëch tuvo con su esposa? ¿Crees que llegó demasiado lejos con su decisión? ¿Qué hubieras hecho tú en ese caso? Cuéntanos en la sección de comentarios.