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Michelle Pfeiffer y cómo la adopción de su hija cambió radicalmente su vida

Ser madre es una experiencia maravillosa, y Michelle Pfeiffer lo sabe. Como muchas otras mujeres, soñaba con encontrar al hombre adecuado, tener hijos y formar una familia. Pero el tiempo pasaba y la actriz lo veía cada vez más difícil. Así que decidió hacer las cosas a su manera, de una forma no tradicional que la puso en boca de todos. Pero no le importó, se centró en lo que consideraba importante y, como por arte de magia, encontró todo aquello que estaba buscando.

1. Nació en California en 1958

Michelle fue una de las actrices más demandadas entre los años 80 y los 90. Es dueña de una indiscutible belleza, quizás fruto de su gran mixtura étnica. Aunque tanto ella como sus padres nacieron en los Estados Unidos, sus ancestros provenían de muchos lugares diferentes, como Alemania, Inglaterra, Francia, Irlanda, Holanda, Suiza e Italia, entre otros.

En su juventud comenzó a estudiar taquigrafía, pero antes de acabar la carrera, decidió que quería adentrarse en el mundo de la interpretación. Se dio a conocer aprovechando su hermosura a través de certámenes de belleza, como el de Miss California en 1978. Después de esto, no tardó en conseguir una agente y empezar a hacer audiciones para cine y televisión.

2. Logró llegar a lo más alto en tiempo récord

Rápidamente empezó a cosechar éxitos, y en tan solo una década, pasó de tener pequeños papeles secundarios a ser protagonista, facturando hasta un millón de dólares por película. La fama y el dinero le sobraban, pero en cuestiones del corazón, su suerte no era la misma. Vivió varios fracasos amorosos, e incluso llegó a casarse, pero poco después se divorció.

Como ella misma cuenta, empezó a centrarse en su vida personal. “Mi vida y mi carrera estaban entrelazadas. Mi carrera sigue siendo importante para mí, pero después de lograr una cierta cantidad de éxito, todo ese tiempo que pasaste obsesionado por tu carrera se vuelve en tu contra, por lo que el enfoque, naturalmente, tiene que volver a ti”. Tras llegar a esta conclusión, solicitó iniciar un proceso de adopción como madre soltera sin definir en su solicitud el sexo de preferencia del bebé: estaba abierta a lo que el destino le tuviera preparado.

3. Con los trámites ya en marcha, solo quedaba esperar

Robert Bertoia/Everett Collection/East News, © michellepfeifferofficial / Instagram

“Siempre supe que adoptaría. Supuse que daría a luz primero y luego adoptaría. Pero llegó el momento de ser madre, y simplemente invertí el orden”, contó más tarde. Ya todo estaba en marcha y, al igual que si de un embarazo se tratara, solo quedaba esperar a que el gran momento llegara. Un día, durante esa dulce espera, la mejor amiga de Michelle la convenció de ir a una cita a ciegas.

En principio se negó, ya que había tenido varias malas experiencias con ese tipo de citas. Pero tras la insistencia de su amiga y bajo la promesa de que esta sería la última cita a ciegas que le organizaría, aceptó. El plan fue cena y bolera con el productor David E. Kelley. Para sorpresa de la actriz, el encuentro fue muy bien, y a este primero le siguieron más, y luego aún más.

4. El destino la puso frente al hombre de su vida

Dos meses después de conocer a David, a Michelle le aprobaron la adopción. Su bebé era una preciosa niña. Ella no sabía cómo iba a reaccionar él, pero no estaba dispuesta a dar marcha atrás respecto a la adopción y a su sueño de ser madre. Sorprendentemente, él no solo accedió a apoyarla, sino que también se comprometió a tomar cartas en el asunto y ejercer como padre de la bebé.

Llevábamos juntos unos dos meses. Así que tuvimos a este bebé de inmediato, la mayoría de la gente no tiene eso. Él estuvo totalmente a la altura de las circunstancias. Ambos éramos adultos y teníamos la edad en que estábamos listos para formar una familia. Así que fuimos padres antes de haber progresado en nuestra relación. De una manera extraña, eso nos quitó presión como pareja. Teníamos algo más en lo que concentrarnos. Fue algo así como el momento perfecto”.

5. Entendió que la fama y el dinero no lo son todo

A finales de ese mismo año, la pareja decidió casarse, y casi treinta años después siguen juntos, felices y más unidos que nunca. David se convirtió en un magnífico padrastro y quería tanto a la pequeña Claudia que la adoptó legalmente, convirtiéndose de forma oficial en su padre.

Solemos imaginar que las famosas siempre tienen empleados que les hacen los “trabajos sucios”, pero este no fue el caso de Michelle; ella cambiaba pañales, daba biberones y dormía poco, como cualquier otra mamá. Quería disfrutar la maternidad en su plenitud, y si bien no dejó de trabajar, siempre se mantuvo cerca de su hija: “Ella viene conmigo a los sets. Ama a la gente. Gente de otras películas viene a visitarla. Tiene una personalidad contagiosa”.

6. Su pequeña familia siguió creciendo

La familia se amplió con la llegada del primer hijo biológico de la pareja, John Henry, quien siempre se ha llevado genial con su hermana. Pfeiffer destaca que ser madre también la convirtió en una mejor persona: “Tener hijos, especialmente teniendo en cuenta mi carrera, te obliga a salir de tu narcisismo. Quiero decir, en mi carrera mi producto soy yo. Así que fue bueno que algo, alguien, viniera y me quitara ese enfoque. Realmente necesitaba distraerme de mí misma”.

Actualmente, los hijos de Michelle y David ya son adultos. El menor, John, optó por mantener su vida personal alejada de los medios y llevarla con total discreción. Claudia, por su parte, siempre fue una gran estudiante, y luego de terminar una carrera universitaria en lenguas eslavas y literatura, está trabajando para alcanzar un doctorado.

¿Qué opinas sobre la decisión inicial de la actriz de adoptar como madre soltera? ¿Conoces a alguna pareja que haya adoptado un hijo? Nos encantaría conocer su historia.

Imagen de portada EAST NEWS, michellepfeifferofficial / Instagram
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