Desde hace más de 20 años, una autora escribe cartas de amor, de cumpleaños y hasta pedidos de divorcio por encargo

El amor necesita de muchas cosas, entre ellas, honestidad, entrega, confianza, paciencia y generosidad. También necesita de palabras, pero no siempre es sencillo encontrar las adecuadas. Algunas personas tienen talento o facilidad para expresarse a través de ellas, pero a otras, por más que sus sentimientos sean intensos y genuinos, les cuesta hacerlo, y necesitan de alguien que los ayude a encontrar frases justas que expresen lo que realmente sienten.

Genial.guru se puso en contacto con Mónica Paterno y quiere compartir contigo su historia. Ella es una autora que descubrió que su talento podía serle útil a los demás, y, desde entonces, escribe cartas a pedido para aquellos que tienen algo importante que decir, pero que no saben cómo hacerlo.

El descubrimiento

Mónica y su familia (foto gentileza de la autora).

A veces, la vocación nos lleva por caminos inesperados. Mónica Peterno, una docente argentina amante de la literatura, se dedicaba a escribir ficción y artículos por encargo sobre temas culinarios, bebidas y otros proyectos. Pero su amor de madre le abrió una puerta que, hasta entonces, no había tenido en cuenta, y su vida ya no fue la misma.

“Cuando mi hija mayor estaba por cumplir 15 años decidí escribirle una carta. Una vez que lo hice, muchas madres de amigas de mis hijas me dijeron que querían hacer lo mismo, pero que no sabían expresarse por escrito. Les ofrecí ayuda, y, como el resultado fue muy bueno, ya que todas quedaron encantadas, me di cuenta de que había encontrado un nuevo camino para mi vocación”, dijo.

Desde esa época, a fines de la década de 1990, Mónica se ha dedicado a ser intérprete de quienes, deseosos de manifestar sus sentimientos por medio de la escritura, no encuentran el modo de hacerlo. Las cartas que le piden tienen un temario amplio: cumpleaños, casamientos, declaraciones de amor y hasta sentimientos prohibidos.

El proceso de escritura

“El proceso de escritura de una carta es el siguiente: primero, la persona se pone en contacto conmigo y pactamos una entrevista, que puede ser personal, telefónica o por videoconferencia. Entonces, comienzo a hacerle preguntas, muchas, hasta que llega un momento en que la persona entrevistada se entrega, como si algo en ella hiciera un clic, y yo puedo entenderla, saber cómo es, qué siente, y desentrañar las palabras que tiene escondidas”.

Luego, Mónica ya está lista para escribir la carta, y lo hace desde la persona a la que está ayudando, como si se pusiera en su piel. Para ella, las palabras “son símbolos que ayudan a conocer al otro, a descifrarlo, a reconocerlo”.

Como autora, las influencias de Mónica son varias. “Puedo nombrar a Richard Bach, Alfonso Lara Castilla, Anthony De Mello, Elsa Bornemann, Juan Manuel Cotta... Esos son los primeros que me vienen a la mente, pero hay muchos más”.

La carta más difícil

“La carta que más me costó escribir fue un pedido de divorcio. Era para una mujer que me había pedido varias cartas para sus hijos. Cuando nos reunimos, yo no sabía la naturaleza del mensaje en el que íbamos a trabajar. Ella quería decirle cosas muy duras a quien sería su exmarido, así que se trató de una experiencia intensa”.

“También me cuestan las cartas en las que las personas necesitan expresar sentimientos desagradables. Pero, en esos casos, debo ser fiel al pedido de la persona, pues el escrito debe reflejar lo que ella siente realmente”.

“También me ha tocado escribir cartas en las que una madre con una enfermedad grave decide dejarles un mensaje a sus hijos para que puedan leerlo cuando ella no esté”.

Las cartas más divertidas

“Disfruto mucho de las cartas para personas que cumplen 60, 70 años o más, porque allí puedo hacer una recopilación de momentos de su vida. Hay mucho para evocar, y puedo contar historias graciosas o emocionantes. Creo que esas son las que más me divierten”.

Mónica también recuerda con alegría la carta que escribió para el cumpleaños número 18 de un chico muy travieso, que tenía decenas de recuerdos disparatados. Se rio mucho mientras la escribía, y la carta quedó muy linda.

Dificultades motrices

Desde que le detectaron esclerosis múltiple hace 17 años, la motricidad de Mónica se ha visto limitada. Sin embargo, ella continuó con su trabajo, valiéndose de la ayuda de su asistente o de un programa de su computadora que escribe lo que ella dicta.

A pesar de las dificultades, Mónica ha logrado editar un libro con un compendio de las historias escritas por encargo, y próximamente publicará otro llamado Bomberos del cielo, en el que cuenta, apelando en ocasiones al humor, su relación con la esclerosis múltiple.

Amor por la aventura

La escritura, sin embargo, no es la única afición en su vida. También disfruta de los viajes y la aventura. Ha llegado a conocer al Dalái Lama, y, sin amedrentarse por sus dificultades físicas, voló en parapente con motor, demostrando que la esclerosis múltiple no es antónimo de vértigo o aventura.

Mónica, sin dudas, es una apasionada de la vida y de las palabras, y eso explica claramente el rumbo que ha tomado su carrera. Porque, en definitiva, eso es lo que hace: ponerle palabras a la vida de los otros. También podríamos decir lo contrario: ella les pone vida a las palabras de los demás.

¿Alguna vez enviaste una carta? ¿A quién? ¿Recibiste alguna que te haya emocionado? Por favor, cuéntanos en los comentarios.

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