Mi mejor amiga decidió dejar de hablarme porque regresé con mi ex

Mujer
hace 8 meses

Se dice que los amigos son la familia que uno escoge. A lo largo de nuestras vidas, las personas hacemos amistades que se vuelven incluso más importantes que un lazo de sangre. La confianza que se puede adquirir en este tipo de vínculos es tal que hasta los buenos y malos momentos del otro se sienten como propios. Pero, en ocasiones, esta misma confianza hace que los límites queden poco claros y, si el otro no actúa o decide como uno lo haría, las cosas pueden terminar mal.

¿Qué opinas de las discusiones o separaciones de amigos por las decisiones que uno u otro toma? ¿En qué casos te parece válido o no molestarse por lo que el otro decide?

¿Cuál es la mejor forma de actuar en estas situaciones?

  • Escoge establecer límites. Las situaciones que son tolerables en una relación son determinadas por las personas dentro del vínculo. Es sano saber decir no si la situación se torna difícil y ya no es bueno tolerarla. En este caso, la amiga que tomó la decisión de terminar la amistad decidió que el límite que ella consideraba sano se cruzó y determinó que seguiría pasando, así que su límite fue final.
  • Identifica las razones. Es importante analizar de dónde viene la molestia. En el caso que leímos, la amiga que decidió terminar la amistad podría haber sentido resentimiento hacia la resolución de conflicto que tuvo su amiga, por lo que ya no se trataría de una molestia por volver a ver sufrir a su ser querido, sino por celos. Identificar las razones determina el curso a seguir en la toma de decisiones para ambas partes.
  • Permanece y refuerza tus límites personales. Las personas confunden límites con rechazo, y no es así. Saber decir que no coloca límites de tiempo para hablar de ciertas cosas o alejarse un poco de situaciones que nos hacen daño; son actitudes sanas para cualquier relación. La recomendación no es imponer tus límites al otro, sino respetar los tuyos y reforzarlos.
  • Aprender a respetar las decisiones de los demás sin necesidad de aceptarlas. Cuando alguien que estimas toma una decisión que no se alinea con tus propias elecciones, es difícil aceptarlo. Si sientes que no es posible aceptar las decisiones de la otra persona, debes concentrarte en respetarlas. Respetar las decisiones del otro es reconocer que tiene la capacidad de hacer sus propias elecciones con base en sus propias razones y, al hacerlo, se entiende que la función de uno es la de compañía y consejo, y que el otro no está obligado a hacer lo que dicen los demás.
  • Soltar a las personas y seguir adelante. Terminar cualquier vínculo puede conllevar un duelo. Una amistad puede terminar por múltiples razones, pero en el caso específico de esta historia lo mejor que puede hacer la amiga que decidió volver con su pareja es seguir adelante. Tal vez la relación se trataba de control, o el interés en sostenerla solo provenía de un lado. Como sea que fuere, la decisión de su amiga fue definitiva y los vínculos se mantienen por dos personas.

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