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Una chica aceptó llevar en su vientre a su propio hermano para que el sueño de su madre se hiciera realidad

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Andreia Carrasco, de 43 años, es madre de Jessica, de 21 años. Su deseo era tener otro hijo, pero a los 33 años se le diagnosticó menopausia precoz, lo que le impidió cumplir ese sueño. Pensó en someterse a un tratamiento de fertilización in vitro con donación de óvulos, pero su marido, quien no entendía el procedimiento, no aceptó. Al cabo de algunos años se separaron. Andreia se volvió a casar con un hombre llamado Rogério Carrasco, de 46 años, quien también deseaba convertirse en padre.

Genial.guru se sorprendió positivamente con esta historia, por lo que decidió compartirla contigo.

Así comenzó todo

Andreia fue criada lejos de sus padres. Un día se quedaba con una tía, y otro en casa de un pariente, de manera que su vida fue siempre muy solitaria. Es por esto que soñaba con tener una gran familia en la adultez. Tuvo una hija, quien, a su vez, deseaba vehementemente tener un hermanito.

Después de dar a luz a Jessica, Andreia siempre deseó tener otro hijo. Intentó quedar embarazada de nuevo a los 32 años, pero sus exámenes médicos revelaron que tenía una falla ovárica precoz, es decir, menopausia antes de tiempo.

Tratamiento de fertilidad

Andreia buscó una clínica especializada y recibió un tratamiento con hormonas y otros medicamentos, pero no consiguió quedar embarazada, ya que sus ovarios, útero y endometrio estaban atrofiados. Su marido, quien no entendía esos procedimientos, no quiso seguir acompañándola, y ella quedó desolada. Al cabo de un tiempo, se separaron.

Años después, Andreia conoció a Rogério Carrasco y se casó con él. El hombre no tenía hijos, por lo que soñaba con ser padre. A pesar de que estaba al tanto de la condición de Andreia, asumió su relación y comenzó a considerar a Jessica como su propia hija.

El médico les dijo que solo podrían realizar su sueño a través de una “gestación solidaria”, o un útero sustituto. Jessica acompañó a su madre en todos sus tratamientos, por lo que, al ver su sufrimiento, decidió prestar su vientre para gestar el embrión.

En noviembre del año pasado, se transfirieron dos embriones fecundados al útero de Jessica (los espermatozoides pertenecían a Rogério, y el óvulo, a una donante anónima). La joven se hizo la prueba de embarazo unos días después y el resultado dio positivo.

Así funciona la gestación solidaria

En Brasil, este procedimiento es regulado por el Consejo Federal de Medicina (CFM). Debe ser un acto voluntario y no puede tener carácter comercial. Esta técnica se realiza bajo el mismo procedimiento de la fertilización in vitro, con la diferencia de que los embriones se transfieren al útero de la mujer que presta su vientre.

Esta, a su vez, recibe un tratamiento para preparar su endometrio a través de dos hormonas: estrógenos y progesterona. Les donantes de vientre deben tener parentesco consanguíneo hasta el cuarto grado con uno de los miembros de la pareja. Si la persona no cumple con estos criterios de parentesco, debe solicitar una autorización especial.

Esperando la llegada

Ahora que todo va por buen camino, la pareja necesita ayuda para preparar todo para recibir al bebé y para pagar los gastos de la familia, porque Rogério se encuentra desempleado. Si deseas colaborar con ellos, puedes hacerlo aquí.

Todos ayudamos a nuestro prójimo haciendo donaciones, dando amor y fe... pero ¿tendrías el coraje de hacer lo que Jessica hizo por su madre? ¿Conoces algún caso similar a este? ¿Qué piensas de esta práctica? ¡Deja tu opinión en la sección de comentarios!

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