11 Formas de ayudar a los hijos a resolver conflictos con éxito

La vida siempre trae complicaciones para todos. Pero si bien los adultos pueden discutir con un amigo y luego hacer las paces sin problemas, para los niños no es así de fácil, porque puede que una pelea con un amigo signifique el fin del mundo. A veces, los padres cometemos ciertos errores a la hora de enseñarles a nuestros hijos a que lleguen a una resolución en sus conflictos diarios.

En Genial.guru te traemos 11 consejos que puedes aplicar a la hora de enseñarles a tus hijos a enfrentarse a los problemas que pueden encontrar en la vida.

1. Ayuda a identificar las emociones

A veces olvidamos que los niños sienten las mismas emociones que un adulto, solo que no tienen el vocabulario para expresarlo. En cambio, pueden exteriorizar sus emociones a través de comportamientos, ya sea expresiones faciales, actuaciones e incluso durante el juego. Así, es importante que cuando los niños se vean ante un conflicto, los ayudemos a identificar sus emociones.

Para ello, lo mejor es preguntarles qué sienten de la forma adecuada, es decir, evitar preguntas simples de respuestas vagas y emplear preguntas específicas para identificar la emoción. También se puede aplicar formas visuales e interactivas para que el niño asocie sus emociones con una expresión facial a través de un gráfico o un termómetro con números y colores.

2. Descubre de dónde viene el problema

Después de calmar las emociones, es importante ver cuál es la raíz del problema, es decir, qué situación originó esas emociones.

Por ejemplo, puede ser que el niño se sienta enojado porque su hermano mayor no quiso jugar con él. Sin embargo, esto podría tener un significado más profundo, ya que quizás el niño siente que su hermano no lo quiere más o que se está juntando con otros niños y se siente desplazado.

3. Idea soluciones posibles

Parte de la solución de problemas está en el desarrollo de la empatía, ya que los niños pueden aprender a colocarse en los zapatos del otro. Con el tiempo podrá reconocer sus propias emociones y las de las otras personas, ganará más habilidades sociales y escuchará a los demás.

Existen algunas dinámicas para que puedan desarrollar las mejores herramientas para hallar una resolución a sus problemas. Puede ser con un juego estilo béisbol en donde se lanzan un conflicto y va pasando por bases para encontrar una solución posible. Lo importante es calificar positivamente al niño y asegurarle que si la solución no es perfecta, sus propuestas son válidas.

4. Mantén la perspectiva siempre

En ocasiones pareciera que para los adultos tener el panorama completo de un problema es algo natural y simple, pero para un niño no necesariamente es así, ya que una pelea con un amigo puede ser el fin del mundo para ellos.

Por eso, es importante ayudarles poner las cosas en su lugar de forma que puedan practicar más la empatía y frenar para pensar muy bien en el contexto, lo que dicen los demás y a pensar más allá de lo que pasó.

5. Haz una lluvia de ideas

Aunque suena a una estrategia que solo se puede aplicar en un ambiente laboral, en realidad es versátil para muchos contextos y la solución de conflictos no es una excepción.

Puedes usar alguna pizarra o tela y colores luego de que el niño explique el problema e invitarlo a que de tres ideas de cómo resolverlo. Esto ayuda a que la resolución de conflictos a la larga sea más fácil y que practique más el método en el futuro.

6. Muestra cómo se hace

Los niños aprenden por imitación ya sea a otros niños, a maestras, pero sobre todo a sus padres, ya que son sus referencias más cercanas de comportamiento. Demuéstrale cómo ser empático y afrontar los problemas de primera mano, recuerda que ellos siempre estarán observando a sus padres como modelos. Es por ello que hay que procurar ser el mejor ejemplo que se pueda para así evitar dar mensajes contradictorios y practicar todas las reglas de conducta que les exigimos a los niños.

Por ejemplo. Imaginemos que estamos en una tienda y ocurrió un error de cobro en una tarjeta de crédito y nos molestamos con la cajera. En vez de perder los estribos por nuestro enojo, pensemos en cómo nos ven nuestros hijos desde afuera y tratemos de estar calmados para llegar a una buena resolución. De esta manera se le refuerza la lección de estar tranquilo y ser paciente ante cualquier situación que lo pueda enojar. De lo contrario, aprenderá a que hacer rabietas y gritar a empleados está bien.

7. Elabora un frasco de soluciones

Existen varias formas creativas de poner al alcance de los niños las soluciones posibles a problemas. Al igual que colocar dinero en un jarrón o un frasco, se puede crear un frasco de soluciones.

Por ejemplo, si nuestro hijo tuvo algún malentendido con un compañero de clase y aún no hay una solución clara, se puede hablar con él para que nos cuente lo ocurrido y le damos una mano para que llegue a una opción para resolver ese conflicto. Una vez que haya llegado a esa conclusión, se anota la solución a ese problema y se la deposita en un frasco. De esta forma, cuando tenga una situación similar, el niño ya sabrá qué posible solución puede ayudarlo tan solo con recurrir al frasco de soluciones.

8. Usa una comunicación efectiva

Una de las claves de la vida en general, sobre todo a la hora de llegar a una solución ante una dificultad, es la comunicación. Por esta razón, es importante ejercer una comunicación efectiva y asertiva con los niños para que ellos también la aprendan a usar en el futuro.

Es fundamental escuchar a nuestros niños, para así ayudarles a organizar y nombrar sus emociones, para eso, puedes reforzarle a que use frases como “Me siento” para poder expresar esas emociones o escribir los puntos fundamentales de la conversación y hasta puede ser una gran herramienta para la eventualidad de no entender lo que nuestros hijos nos quieren decir.

9. No hay nada mejor que pedir una buena disculpa

A veces es difícil hacer entender a los niños por qué pedir disculpas es tan importante, y en ocasiones cometemos el error de obligarlos a disculparse con alguien. Existen formas para que ellos comprendan la importancia de una disculpa sincera sin la necesidad de forzarlos a que lo hagan.

Supongamos que nuestro hijo le quitó unos dulces de una piñata de una fiesta a otro niño más pequeño. Normalmente nos colocamos frente a nuestro hijo y le exigimos que pida disculpas y regrese los dulces al otro niño en ese mismo instante. En vez de eso, lo más recomendable es llevarnos a nuestro hijo a un lugar más tranquilo para hablar con él sobre el incidente, así sabemos qué lo pudo ocasionar. Luego, se le puede hacer practicar la empatía haciéndole preguntas sobre los sentimientos del otro niño. Una vez que nuestro hijo haya entendido por qué su comportamiento no fue adecuado, estará listo para pedir una disculpa genuina al otro niño.

10. Realiza un seguimiento

Por más que el conflicto tenga una solución es bueno hacer seguimiento, para así estar seguros de que el niño aprendió la lección y si la estrategia para resolver el problema de verdad funcionó.

Por ejemplo, nuestro hijo mayor estaba jugando un videojuego y su hermano pequeño quería que se lo prestara un rato, pero nuestro hijo mayor se negó. Luego de hacerle entender a nuestro hijo que debe prestarle su videojuego a su hermano menor por una hora, en vez de dejarlos solos es mejor estar al tanto de que se cumpla lo acordado y estar pendientes por si acaso surge otra discusión para reforzar más la lección al hijo mayor.

11. Usa juegos de rol

Además de la imitación, los niños aprenden a través del juego. Las dramatizaciones o juegos de rol son excelentes herramientas para estimular su creatividad y capacidad de resolución de problemas para que a la larga se les de naturalmente. Por ejemplo, se puede usar los juguetes de nuestros hijos para crear una situación y actuar las soluciones posibles para poder resolverla.

¿Qué otro truco conoces? ¿Qué es lo que haces normalmente para enseñar a tus hijos a solucionar problemas?

Compartir este artículo