12 Ejemplos de cómo nuestra mente nos engaña a diario sin que nos demos cuenta

Quizá hayas escuchado hablar sobre los sesgos cognitivos, es decir, esos errores de pensamiento que nublan nuestras ideas o cómo percibimos el mundo. Pueden ser desde pensar que la gente nos juzga por la ropa que usamos hasta desconfiar de nuestros conocimientos o capacidades cuando estamos en una entrevista. Todas estas falsas percepciones nos afectan a diario y se nos escapan completamente.

Esta vez, en Genial.guru investigamos un poco sobre el tema para explicarte 12 sesgos comunes que experimentamos en nuestra vida diaria sin darnos cuenta.

1. No pensar en diversas explicaciones para el humor de otros

Comúnmente se conoce como sesgo de correspondencia al tipo de pensamiento erróneo en el que se trata de explicar un comportamiento de alguien con causas internas sin tomar en cuenta las circunstancias externas. Por ejemplo, si vamos caminando por la calle y alguien nos choca sin pedir perdón, automáticamente consideramos que es una persona maleducada, pero no nos detenemos a pensar en que podría estar apurado para ir a una reunión o que un familiar tuvo una emergencia.

2. Buscar información que coincida con nuestra opinión

El sesgo de confirmación se basa en la búsqueda selectiva de información para sustentar nuestros pensamientos e ideas. Es decir, empieza con la concepción de que nuestros pensamientos son lógicos y racionales, y termina cuando elegimos las partes de información que nos convienen y que respaldan nuestro modo de pensar, desechando aquellas que no.

Supongamos que estamos con un amigo discutiendo sobre si el chocolate engorda o no. Nuestro compañero piensa que este producto no nos hace engordar de por sí, sino que los que lo ocasionan son otros ingredientes añadidos, pero nosotros argumentamos que de verdad el chocolate es la única cosa que engorda citando ciertas partes de información que hemos encontrado. En conclusión, no hemos observado la totalidad del tema, por ejemplo, las personas que consumen mucho chocolate y aun así bajan de peso.

3. Decir que el logro es por esfuerzo y el fracaso es mala suerte

Este es el sesgo por interés personal o de autoservicio, el cual consiste en darnos crédito por acciones positivas y explicar las negativas con factores externos. Por ejemplo, cuando recibimos un reconocimiento en el trabajo o una buena calificación en la escuela, automáticamente pensamos que se debió a nuestro gran esfuerzo. En cambio, cuando sucede lo contrario, es decir, cuando recibimos una mala calificación en un examen, decimos que fue por mala suerte o por alguna circunstancia ajena a nosotros.

4. Copiar lo que otros hacen

Muchas veces empezamos a hacer algo o creemos en cierto asunto porque un grupo de gente lo hace o está de moda, es decir, caemos rotundamente en el efecto arrastre. Cada vez que sale una nueva tendencia, las personas la adquieren al ver que otras también lo están haciendo.

5. Idealizar a las personas

Este sesgo se llama efecto halo y es mucho más común de lo que pensamos, ya que afecta nuestra percepción de otras personas. Básicamente se trata de una evaluación general positiva, partiendo de una característica que obtenemos de una primera impresión de alguien. Por ejemplo, si conocemos a un sujeto y pensamos que es buena persona, automáticamente comenzamos a creer que también es inteligente o le atribuimos otras características positivas.

6. Seguir lo que el grupo quiere

Se lo conoce como pensamiento grupal y consiste en tomar decisiones irracionales con la justificación de un bien general o para evitar conflictos. Por ejemplo, si en un grupo nadie quiere aceptar a otra persona para ir a un evento, lo que hacemos es acceder a lo que la mayoría quiere y hacer otros planes para otra ocasión con ese sujeto para evitar una confrontación.

7. Decir que obtenemos lo que merecemos

A menudo solemos pensar que la vida es justa y que las personas obtienen su merecido de acuerdo con sus acciones, lo que se llama la hipótesis del mundo justo. Se da normalmente al observar que algo malo o bueno le pasa a alguien basándonos en sus comportamientos.

8. Pensar que los demás nos juzgan por detalles

¿Te ha pasado que piensas que todo el mundo se dará cuenta de que llevas una camiseta fea? Esa sensación se llama efecto de foco y consiste justamente en pensar que estamos siendo juzgados por otros por alguna cosa que usamos o una característica propia.

9. Ser muy o poco confiados de nuestros conocimientos

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo que ocurre cuando una persona con poco conocimiento de un tema tiene excesiva confianza sobre sí misma, pero lo contrario sucede con gente que posee altos conocimientos sobre un asunto.

Curiosamente, la gente altamente competente subestima sus habilidades. En cambio, las personas que no lo son poseen mayor confianza y no dudan de sus conocimientos.

10. Creer que una descripción general es personal

Este fenómeno es conocido como efecto Forer o Barnum, y se da cuando creemos en descripciones que definen nuestra personalidad cuando se trata de información muy general. Esto es lo que normalmente sucede con las cartas de tarot, por ejemplo. Estas dan datos muy generales, pero los creemos verdaderos por interpretar o describir rasgos propios de nuestra personalidad o comportamientos cuando en realidad no son específicos para nosotros.

11. Considerar que el futuro será afectado por el pasado

La falacia del apostador se trata de creer que se puede predecir el futuro basándose en la experiencia pasada. Por ejemplo, si estamos jugando Monopolio y en un turno lanzamos los dados y forman un 7, podríamos pensar que probablemente obtendremos un número igual o aún más alto debido a que tuvimos una “buena racha” antes.

12. Necesitar la aprobación de alguien con más conocimiento

Puede que alguna vez te haya sucedido que antes de contratar un servicio de Internet revisaste la opinión de expertos para tomar una decisión. El sesgo de autoridad es justamente eso, porque parte de la necesidad de la valoración de expertos al suponer que sus opiniones son más válidas que las de otras personas.

¿Qué otra experiencia similar te ha sucedido? ¿Qué otros sesgos conoces?

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