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12 Señales de que quieres a tu perro como si fuera tu hijo (y por qué no deberías hacerlo)

Lo sabemos, es inevitable no amar incondicionalmente a nuestras mascotas. Sobre todo a los perros, que parecen sentir por nosotros el mismo desaforado amor. Su mirada tierna, sus cuerpos esponjosos y sus patitas suaves nos provocan querer abrazarlos y mimarlos a la menor provocación. Llegamos, incluso, a cuidarlos y tratarlos como si fueran nuestros hijos. Sin embargo, esto no siempre es bueno.

Genial.guru es fan de los perritos, sin embargo comparte estas doce señales que, en lugar de ser sinónimos de amor, son muestras de que algo no está bien en la relación con tu mascota.

Cuando tu mascota es el centro del universo

Por supuesto, el perro se ha ganado tu corazón y el de todos en casa. Se ha convertido en un miembro más de la familia y quieren asegurarse de que él lo sepa a cada momento. Sin embargo, amarlo no es lo mismo que sobreprotegerlo.

Quizá podrías reconocer haber hecho una o más de estas señales:

  • Saludar primero a tu mascota antes que a cualquier otra persona de la casa.

  • Celebrar todo lo que hace, incluso cuando no son conductas del todo buenas.

  • Saturar la memoria de tu teléfono con imágenes de tu mascota durmiendo.

  • Que conviva, juegue o duerma solo contigo y no promover la convivencia con el resto de la familia.

  • Abrir su propia cuenta en alguna red social.

  • Hablar en su propio idioma (o al menos intentarlo).

  • Dirigirte a tu mascota como si fuera un bebé.

  • No establecer límites.

  • Gastar dinero en cualquier accesorio, quizá innecesario, para tu mascota.

  • Que tu perro tenga su propio guardarropa.

  • Compartir tu propia comida con tu mascota.

  • Un profundo sentimiento de recelo si alguien se atreve a hablar mal de tu perro.

Por qué no deberías hacerlo

Según destacó en un artículo Moisés Heiblum, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, aunque esta situación se ha vuelto más común de lo que se cree, humanizar a los animales de compañía es un error, pues no tiene caso integrar a los perros a costumbres que no comprenden y que son únicamente propias de humanos. Por el contrario, al forzarlos a que se comporten como personas, se depositan altas expectativas en ellos que podrían entorpecer su desarrollo.

No es tu hijo, tú eres su líder

Un estudio publicado en la revista Nature plantea que las relaciones de los perros domésticos con sus humanos se caracterizan por tres componentes: referencia, afiliación y estrés. Los resultados demostraron que los perros domésticos sienten más afiliación con aquellos dueños que pueden ver como compañeros, pues tienen más probabilidades de decirles qué hacer; es decir, en cuanto más liderazgo halla por parte del humano, el perro se sentirá menos estresado.

Podrías alentar conductas agresivas en tu mascota

Otro estudio por la Universidad de Córdoba se enfocó en investigar el porqué del comportamiento agresivo de algunos perros. Las conclusiones indicaron que los responsables de los ataques de perros eran los dueños. Según la investigación, no entrenar al perro desde cachorro, no educarlo en obediencia, malcriarlo o mimarlo, dejarlo con un suministro constante de alimentos, no pasearlo, es igual de negativo que volverlo un perro guardián.

Podrías alterar su alimentación

Dar de tu propia comida al perro o consentirlo con un helado o galleta también puede ser contraproducente. Un estudio halló que una mala alimentación en los perros, con exceso de legumbres, guisantes, lentejas u otras semillas, producen una afectación cardiaca en ellos. Por eso siempre se recomienda que tu perro consuma el alimento correcto, rico en los nutrientes que necesita, los cuales suelen ser muy diferentes a la dieta humana.

Tu perro podría perder su identidad

Finalmente, otro estudio dice que los perros han compartido el entorno humano desde hace diez mil años, tiempo que les ha tomado “adaptar” su comportamiento. Una de las pruebas de la investigación consistió en presentar al perro una tarea sin solución: los investigadores escondieron comida en una olla de mantequilla atada a un taburete, de tal manera que era imposible recuperarla. Los perros miraron el problema y a su dueño con mayor frecuencia por períodos de tiempo más largos, lo que demostró que el perro vincula su comportamiento según la respuesta humana.

Por ello, humanizar a tu mascota podría alterar su comportamiento, imposibilitándole la capacidad de resolver problemas por sí sola.

Se suele decir que el perro es el mejor amigo del hombre, sin embargo, Moisés Heiblum asegura que un perro no necesita nada más que no pasar hambre ni sed; contar con un sitio para protegerse del ambiente; no sentir dolor, enfermedad o temor; ser libre para expresar su comportamiento canino y realizar actividades apropiadas a su especie.

¿Cuál es tu relación con tu perro?, ¿lo has humanizado alguna vez de alguna manera? ¡Queremos saber tus comentarios!