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10 Consejos para apoyar a tu perro para que supere sus inseguridades

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Tal vez has notado que tu perro no se comporta como quisieras y te hace pasar momentos incómodos frente a otras personas. Lo cierto es que tu mascota podría sentirse insegura en ciertas situaciones, pero la personalidad de tu perro se puede ir ajustando para que ambos tengan una mejor convivencia y pasen momentos de calidad juntos. Lo más importante es lograr que nuestro compañero peludo esté tranquilo, que aprenda a mantener la calma y que pueda dejar a un lado la inseguridad.

Genial.guru te presenta algunos consejos para evitar el miedo no controlado de tu perro, que puede conducir al estrés cotidiano. Así podrás identificar lo que le provoca inseguridad y estarás mejor preparado para auxiliarlo.

1. Detecta las cosas que le dan miedo

Es necesario observar a nuestro perro y formar una relación inteligente con él. Una vez que descubrimos de dónde provienen sus miedos, debemos lograr que aprenda paulatinamente a confrontarlos; siempre a su lado y premiándolo a medida que vaya logrando pequeños avances en su conducta. Para identificar sus miedos, tendremos que poner atención a su comportamiento.

Uno de los miedos más comunes es el contacto con la gente. Recordemos cuál es el primer paso al relacionarse con un perro, que consiste en esperar a que él se acerque y después ofrecer la mano con cautela para que el perro la huela. Con nuestra sensibilidad y la confianza creciente del perro, aquellos traumas se disiparán a partir de la aparición de nuevas y positivas experiencias.

2. Respeta su ritmo de aprendizaje

Cada dueño tiene la libertad de decidir si dentro de las inversiones que requiere una mascota, estará incluido un adiestramiento profesional. Por ejemplo: personas sin jardín con perros muy inquietos o de gran tamaño que precisen evitar que el animal se desquite con su sala. Existen perros que necesitan salir de dos a tres veces por día para estar más serenos, y hay otros menos ansiosos para los que tal vez alcance con una salida diaria.

3. Interpreta su lenguaje corporal

Desde el primer cruce de miradas entre un perro y su dueño, ocurre un intercambio de información. Si se trata de un cachorro, hay un lienzo en blanco para la comunicación que ambos están por desarrollar. Y si es mayor, es cuestión de observarlo. Es preciso conocerlo poco a poco a través de sus gestos, porque probablemente ya ha transitado el miedo, el hambre, el deleite y la alegría. Y aunque no lo parezca, ellos irán aprendiendo a captar nuestras señales de tristeza, cansancio, tranquilidad y necesidad de afecto.

4. Premia cada pequeña victoria

Cuando el perro modifica su conducta para mejorar la convivencia, merece un reconocimiento. Cada quien con su efusividad. Puede ser desde un agasajo de caricias o un largo paseo por el parque que incluya un juego de pelota hasta una merienda especial, un premio o... todas las anteriores.

5. Coexistir con las inseguridades del perro

Para aumentar la seguridad en los perros, podemos seguir sencillas acciones cuya constante práctica alterará positivamente el estado anímico del animal. Es importante suprimir los castigos, ya que estos aumentan su agresividad, lo que termina quebrantando el vínculo creado. Es mejor destinar una zona tranquila de la casa que sea exclusiva para él. Generalmente el perro la escogerá, pues será el sitio en el que se resguarde con frecuencia.

6. No mimarlo en exceso

Hablar de mimar es una cuestión muy subjetiva. Es un deleite personal invitar a las mascotas a la cama y que estén prácticamente en cualquier espacio; sin embargo, acostumbrar desde pequeños a los perros a dormir con nosotros podría resultar una práctica desafortunada, ya que afecta nuestro sueño, además de que el pelo y algunos gérmenes que habitan en las mascotas pueden ser dañinos para nuestra salud. Es mejor destinar una buena cama para ellos, fuera o dentro de la habitación.

Lo mismo ocurre con darles de comer en la mesa. La relación con los perros es muy conductual. Ellos buscarán repetir cualquier acción que interpreten como premio. Nosotros somos quienes debemos dibujar los límites y sobre todo dejar que sean perros, no tratar de humanizarlos.

7. Utilizar correas largas

Si la correa es demasiado corta, el perro no podrá oler con libertad ni escoger el mejor lugar para hacer sus necesidades. En cambio, al utilizar correas largas, le brindamos independencia y a su vez lo mantenemos a salvo. De esta manera, el animal disfruta de su autonomía y siente la confianza de tu parte. Elimina los tirones de correa. También podrías cambiar el collar por un arnés.

8. Aprovecha su curiosidad nata

Gracias a su curiosidad y a su agudo olfato, los perros son capaces de percibir muchísimas cosas que a los humanos se nos escapan. Al entrar a un nuevo espacio, el perro tal vez descubra con rapidez elementos o personas que allí se encuentran; asimismo, cuando estamos en casa, ellos pueden advertirnos acerca de cualquier cosa fuera de lo normal o cotidiano.

9. Paseos y rutinas regulares

Es de suma importancia proveer al perro de rutinas activas y entretenidas que no solo lo alejen del estrés que provoca la extrema pasividad, sino que además beneficien su salud. Los perros necesitan correr en espacios amplios, y son seres sociales que buscan relacionarse con otros ejemplares de su misma especie. Las caminatas y las actividades como perseguir objetos o idear algún truco que les garantice un premio especial, al tornarse rutinarias, aseguran la felicidad y el bienestar de nuestras mascotas.

10. La importancia de la sociabilización

La sociabilización con otros perros es básica, aunque no debe imponerse de golpe. Lo mejor es encontrar compañeros de juegos que sean afines al carácter de nuestra mascota, para que de esta manera entre en confianza y pueda pasar un rato de diversión con ellos.

¿Tú cómo haces para tranquilizar a tu perro cuando está ansioso? ¿Cuál es el comportamiento que más te intriga de tu perro?

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