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15 Datos acerca de los loros que demuestran la gran inteligencia y habilidades únicas que poseen

Durante siglos, los loros han sido uno de los animales más llamativos por su capacidad de imitar el habla humana. Sin embargo, además de eso, poseen una gran inteligencia y capacidad de adaptarse a diversos entornos, así como también cuentan con ciertas habilidades que no tienen nada que envidiarles a otros animales muy capaces, como los simios y los humanos.

Genial.guru recolectó varios datos sobre loros que describen sus personalidades, comportamientos e interacción social. También podrás leer anécdotas relacionadas con algunas aves famosas que pasaron a la historia debido a ciertas peculiaridades que las hacían únicas e inigualables.

1. Algunos loros pueden aprender a hablar

En ocasiones, los loros intentan imitar los sonidos producidos por animales o seres humanos. Sin embargo, algunos son capaces de hablar y adquirir un amplio vocabulario o pronunciar palabras complejas, como es el caso de Grand Parole, quien poseía la capacidad de reconocer a más de cien personas pronunciando su nombre, ciudad de nacimiento, estado civil y comida favorita sin cometer ningún error en una sílaba o letra.

Eso sí, no todos los loros logran esa hazaña o no están interesados en aprender a modular el vocabulario humano, así es que no te recomendamos adoptar un ejemplar si solo deseas tener un imitador de palabras en casa.

2. Poseen una alta capacidad de aprendizaje

Como mencionamos en el apartado anterior, los loros aprenden el vocabulario humano y hasta pueden imitar sonidos de otras especies. Pero ¿son capaces de responder preguntas y describir los objetos que los rodean? Durante muchos años se creyó que estas aves no eran inteligentes, hasta que un estudio realizado a un loro gris africano demostró lo contrario.

Su nombre era Alex, y era cuidado por una investigadora llamada Irene Pepperberg, quien quería analizar su capacidad de aprendizaje. El estudio realizado sugirió que el loro podía pronunciar un aproximado de 150 palabras y comprender el concepto de cada una. También era capaz de distinguir hasta cincuenta objetos y señalar si los mismos eran “diferentes” o “más grandes” que otros.

3. Los loros tienen una pareja de por vida

Mientras que la mayoría de las especies animales solo forma pareja con motivos de reproducción, los loros se caracterizan por ser monógamos, aunque con algunas excepciones. El macho suele exhibirse ante la hembra mediante un desfile, el cual consiste en pasos lentos y contracción de las pupilas. Una vez que la pareja logra formarse, anidan en cavidades y establecen un lazo que dura para toda la vida.

4. Los loros son descendientes de los dinosaurios

Los loros, como todas las aves, provienen de los dinosaurios bípedos que poblaron la Tierra hace más de 200 millones de años. Luego de un largo período de evolución, se conformaron las diferentes especies actuales siendo los loros, pericos y cotorras los más solicitados como mascotas. Si tienes un loro o has tenido uno, es como si tuvieras un dinosaurio en miniatura.

5. No todas las especies consumen frutas y semillas

Generalmente, las personas que tienen loros como mascotas suelen alimentarlos con frutas y semillas, dado que esto forma parte de su dieta diaria. Sin embargo, no todas las especies son fructívoras. La cacatúa fúnebre coliamarilla, por ejemplo, se alimenta de gusanos. Los lorículos, en cambio, consumen el néctar de las flores. Y los microloros adoran los hongos y el liquen de los árboles.

Aun así, predominan los ejemplares que adoran las frutas, semillas e incluso las hojas de los árboles. Por lo cual es recomendable brindarles una gran variedad de ingredientes vegetales para garantizar la salud de tus mascotas plumíferas.

6. Hay loros zurdos y diestros

Durante siglos se creyó que la lateralización del cerebro era propia y exclusivamente de los humanos. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Macquarie, en Sídney, demostró que los loros también poseen un cerebro lateralizado y que esto contribuye a que utilicen el movimiento de su cuerpo para resolver el problema de la selección de alimentos tomándolos con la pata izquierda o derecha.

La investigación fue liderada por el Dr. Culum Brown, quien observó a un grupo de loros australianos conocidos como cockatiel, quienes debían recolectar pequeñas semillas. Dichas aves utilizaban uno de sus ojos para observar el alimento y, generalmente, extendían la pata izquierda o derecha para tomarlo, generándose así la idea del hemisferio dominante presente en estas aves.

7. Los loros son bailarines expertos

Así como hay loros políglotos, capaces de resolver acertijos y tomar sus alimentos con la pata izquierda o derecha, también están aquellos que se caracterizan por su habilidad de seguir el ritmo de la música. Todo comenzó cuando un investigador llamado Dr. Patel observó por YouTube a una cacatúa llamada Snowball, quien golpeaba el suelo con su pico de forma sincronizada con la música que reproducía su dueño.

Snowball fue llevada a investigación por el equipo de Patel y, tras reproducir la pieza musical favorita del animal en diferentes tempos, corroboraron que era capaz de ajustar sus movimientos y dejarse llevar por la melodía. Por el momento, se teoriza que dicha capacidad está relacionada con la habilidad que tienen los loros de imitar los sonidos de otras especies.

8. Ciertos loros están dispuestos a ayudar a quienes lo necesitan

Tanto los humanos como los simios se caracterizan por ser de las pocas especies que están más dispuestas a ayudar a un extraño en ciertas situaciones. Pero dicha aptitud también la poseen los loros grises africanos, según un estudio llevado a cabo por Desiree Brucks y Auguste von Bayern, quienes se enfocan en analizar la vida social entre animales.

En este caso, reclutaron a diversos guacamayos de cabeza azul y loros grises africanos para observar su comportamiento. Los mismos debían intercambiar fichas a cambio de recibir una nuez. Una de las especies más predispuestas a transferir las fichas con el vecino era la de los loros grises africanos, pero solo lo hacían si el otro animal demostraba tener esa necesidad.

9. Los loros poseen un lenguaje corporal

Puede que algunos loros no hablen ni imiten sonido alguno, pero eso no les impide comunicarse de otras formas, ya que la gran mayoría puede manifestarles sus sentimientos a sus dueños o incluso a otros loros. Una forma de comunicarse es mediante movimientos de cabeza, como indicio de que necesitan atención. Algunas especies incluso cambian su cresta de dirección para expresarse: si está curvada, significa relajo; si está extendida, el animal se encuentra en alerta.

10. Los loros ven la luz ultravioleta

Los loros se encuentran entre esas especies capaces de ver la luz ultravioleta, debido a que poseen una visión tetracromática que les ayuda con la supervivencia, ya sea para buscar alimentos, escoger un buen sitio de anidación o buscar a su pareja. Esto quiere decir que pueden percibir detalles en la naturaleza que el ojo humano no puede, por lo cual es recomendable proporcionarles una luz adecuada que no emita destellos intermitentes.

11. Son consideradas aves gregarias

A modo de mayor protección y localización efectiva de alimentos, los loros se reúnen en agrupaciones y fortalecen sus lazos entre bandos. A su vez, estas aves gregarias desarrollan una serie de comportamientos para socializar entre compañeros, por lo cual es común verlos rascarse mutuamente la nuca con el pico, darse de comer durante la época reproductiva, entre otras acciones.

Sin embargo, cabe destacar que, de todas las especies de aves gregarias, el periquito australiano es el más sociable aún en cautiverio. Es por eso que, si decides adoptar uno, debes considerar el darle un buen compañero, ya que, por naturaleza, vive en bandadas para protegerse de los depredadores. Verás cómo se rascan mutuamente y nunca dejarán que ningún extraño se les acerque.

12. El loro más pequeño del mundo mide apenas 8 cm

Si pensabas que las cotorritas son pequeñas, es porque todavía no has conocido al microloro. Esta especie destaca por poseer una altura máxima de 8 cm, siendo incluso tan largo como el dedo pulgar de un humano adulto. Incluso es más pequeño que muchos insectos con los que comparte hábitat en las selvas de Nueva Guinea.

Por el momento se sabe muy poco de los microloros, además de que son difíciles de criar en cautiverio dado que requieren de muchos cuidados. Generalmente poseen un plumaje verde, aunque también pueden poseer uno amarillo muy llamativo. Las hembras, por lo general, se distinguen gracias a que cuentan con unas marcas menos prominente en la cabeza en relación con los machos.

13. El loro más grande registrado medía 1 metro de altura

Si te impresiona el tamaño de los guacamayos provenientes de Sudamérica, te sorprenderá saber que existió una especie de loros gigantes llamada Heracles, cuyos ejemplares tenían una masa corporal de siete kilogramos y una altura máxima de un metro. Todo esto hacía que les fuese imposible volar, pero se presume que eran buenos trepadores de árboles.

Los fósiles de Heracles, o “loro Hércules”, fueron hallados en 2008, y se piensa que podían triturar hasta los troncos más gruesos de los árboles gracias a su fuerte pico. Probablemente vivieron en Nueva Zelanda hace diecinueve millones de años, y su gigantismo puede haberse visto favorecido ante la poca presencia de mamíferos en la zona.

14. Los loros son excelentes economistas

Algo característico de los humanos es su capacidad de ahorrar para el futuro, lo cual contribuyó al crecimiento económico de las distintas sociedades. Este comportamiento también se observó en chimpancés, monos, lobos marinos e incluso perros. Pero los loros también pueden tomar buenas decisiones económicas, al menos según un estudio llevado a cabo por la Fundación Loro Parque, en Tenerife.

Para comprobarlo tomaron a diferentes especies de loros y las hicieron intercambiar tres tipos de fichas por diferentes comidas según su valor. Cada ejemplar juzgó la relación entre alimento y ficha para poder escoger los productos de mejor calidad. De esa forma descubrieron que especialmente las guacamayas son capaces de calcular los riesgos que implica la toma de decisiones económicas y de buscar alternativas que las lleven a maximizar su recompensa.

15. Los loros pueden comprender las probabilidades

Tras una serie de observaciones realizadas a distintas especies de loros, los investigadores Amalia Bastos y Alex Taylor concluyeron que los keas poseen una gran habilidad para comprender las probabilidades. El experimento consistía en escoger entre diferentes fichas situadas en jarras para obtener una recompensa.

Los investigadores se dieron cuenta que los keas escogían siempre las fichas provenientes de jarras donde existía una alta probabilidad de hallar las correctas. Esto demostró que no solo los humanos y simios poseen la capacidad de la estadística inferencial, sino que los loros también son excelentes detectives plumíferos.

¿Qué otras curiosidades conoces sobre los loros? ¿Cuál te parece que es su mayor signo de inteligencia? Nos gustaría saber qué opinas, ¡cuéntanos en los comentarios!