Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

Científicos han nombrado las razones por las que se niegan a salvar animales en peligro de extinción

8-59
16k

Cada 50–100 millones de años, en la Tierra se produce la muerte masiva de hasta el 95 % de todas las especies que la habitan. Los científicos están de acuerdo en que ahora estamos en proceso de experimentar otra extinción. Y, por eso, algunos expertos creen que salvar las especies que peligran en estas circunstancias no tiene sentido, porque todo debe seguir su propio curso.

Genial.guru descubrió las razones por las que las personas creen que el rescate de animales en peligro de extinción no es necesario, sino que, por el contrario, podría perjudicar a la naturaleza.

Selección natural

La extinción es un proceso natural que acompaña a la evolución. A través de este, la naturaleza se deshace de especies mal adaptadas y favorece a las más resistentes. Este punto de vista es defendido por el biólogo R. A. Pyron, quien cree que el concepto mismo de una especie en peligro de extinción es fundamentalmente erróneo, ya que, de hecho, todas desaparecen gradualmente.

Al argumento razonable de que muchos animales están muriendo por culpa del hombre, este especialista contesta con una explicación simple. Pyron dice que el cambio que producen las personas es artificial solo a primera vista. Somos parte del ecosistema del planeta, y nuestras acciones son tan legítimas como naturales. Si la especie desaparece, será reemplazada tarde o temprano por una nueva. Por supuesto, este es un proceso largo que, en condiciones naturales, difícilmente puede ser observado.

Por lo tanto, Pyron cree que los intentos de las personas por salvar a los animales en peligro de extinción no son más que una liberación de sus sentimientos de culpa.

Cambios en el ecosistema

Junto con la extinción, también ocurren otros procesos, como el cambio del ecosistema. El precedente más famoso es el regreso artificial de los lobos a Yellowstone, en donde vivía una gran cantidad de ciervos y alces. Por supuesto, los depredadores que llegaron achicaron notablemente la población de los ungulados, y esto llevó al aumento de la cantidad de álamos y pobo, lo que a su vez contribuyó en gran medida al crecimiento de la población de castores. Además, los científicos han descubierto las consecuencias menos obvias de esto:

  • Apenas 2 años después del regreso de los lobos, la población de coyotes locales disminuyó dos veces su número.
  • La cantidad de zorros que competía con los coyotes aumentó significativamente. Dado que los primeros comen pequeños roedores que se alimentan de raíces, hojas, nueces y otros productos vegetales, la flora local ha experimentado cambios significativos.

En China, durante la “revolución cultural”, hubo una situación similar. Para aumentar el rendimiento, el gobierno local decidió exterminar a los gorriones. Durante el primer año, aumentó la cosecha, pero al año siguiente, la población de langostas y orugas creció catastróficamente. La cosecha se redujo y surgió el hambre.

Es decir, el principal problema de preservar una especie es que es completamente imposible predecir cómo reaccionará la naturaleza ante el retorno masivo de un animal que estaba destinado a la extinción, o a la matanza masiva de un animal inocente.

El costo de salvar una especie

Los precios para salvar animales en peligro de extinción cambian dependiendo de cada país. Según algunas estimaciones, alrededor de 64 mil millones de dólares en total se gastan anualmente en todo el mundo. El dinero se destina a la organización y mantenimiento de reservas, mejoramiento del marco legal y, por supuesto, para combatir a los cazadores furtivos. Como los propios científicos señalaron acertadamente, este monto es pequeño considerando que el bienestar del ecosistema, y ​​por lo tanto del hombre, está en juego. Sin embargo, ese dinero a menudo es simplemente inasumible para los gobiernos de diferentes países.

Por ejemplo, en el Estado de Florida (EE. UU.), las autoridades intentan desesperadamente preservar un puma en peligro de extinción. A pesar del patrocinio anual del proyecto por un monto de 50 a 100 millones de dólares, la población de estos felinos ha aumentado solo ligeramente. En ese sentido, los poderosos de este mundo tienen una pregunta razonable: ¿vale la pena gastar tanto dinero en un intento de salvar lo que, aparentemente, será destruido de todos modos?

Los especialistas tienen una respuesta simple: si no se invierte en salvar las especies ahora, habrá que gastar aún más. Por ejemplo, la destrucción de las abejas dará lugar a un fuerte aumento de los precios de los alimentos, y la muerte masiva de buitres provocará el aumento de la cantidad de casos de rabia y, en consecuencia, una suba en gastos médicos.

Falta de diversidad genética

La falta de diversidad genética puede llevar a consecuencias muy graves, hasta la degeneración completa de la especie. Hay muchos ejemplos de este tipo en la historia de la humanidad: por ejemplo, 6 siglos de matrimonios consanguíneos de la familia real provocaron el nacimiento de Carlos II, quien no podía masticar los alimentos correctamente.

Lo mismo sucede con los animales. El caso más famoso es el tigre llamado Kenny, que vive en una reserva de Estados Unidos. Oficialmente, el animal fue diagnosticado con síndrome de Down. Los padres del tigre eran hermanos de sangre, lo que provocó tal patología.

Apego insano al hombre

La principal forma de salvar a una especie es su crianza en cautiverio. Los animales son criados hasta el momento en que alcanzan una cantidad decente. Entonces, los individuos jóvenes se liberan.

Esto fue lo que le pasó a unos cóndores. La gente usaba muñecas especiales parecidas a pájaros cuando criaban pichones. Era necesario que los individuos jóvenes no intentaran imitar a una persona, percibiéndola como un padre. Pero, a pesar de las medidas de precaución tomadas, las aves liberadas a menudo visitaban a la gente y mostraban un interés insano hacia ella. Esto llevó a una barrera cultural entre los cóndores salvajes y los que crecieron en la reserva.

Problema ético de zoológicos y reservas

Para preservar una especie, es necesario sacar a varios de sus representantes de la naturaleza salvaje, los cuales actuarán para la recuperación de la población. Los animales seleccionados siempre estarán en la reserva o en el zoológico bajo la supervisión de especialistas. El problema es que la reproducción en tales condiciones será difícil por varias razones:

  • Es difícil elegir a una pareja, ya que el número de ejemplares es estrictamente limitado.
  • El número de temporadas de apareamiento se reduce considerablemente hasta 1 o 2 por año, en comparación con las 4 o 5 estándar.
  • Prácticamente cualquier animal en cautiverio experimenta estrés psicológico, debido a lo cual, los ciclos sexuales de las hembras pueden simplemente detenerse.

Por lo tanto, algunos expertos tienden a creer que un intento de restaurar artificialmente a la población es un tipo de tortura de animales, aunque involuntaria.

Bono

Curiosamente, mientras más gente habla de salvar a algún animal, más rápido muere. En particular, debido al hecho de que a menudo aparecen en publicidades. A veces, ni siquiera los científicos se dan cuenta de que estos animales están al borde de la extinción. Por ejemplo, se ha calculado que cada persona ve más leones en la televisión de los que realmente existen.

Fantaseemos un poco. Si fueras un científico de quien depende la vida de especies enteras, ¿qué harías? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada depositphotos, depositphotos
8-59
16k
Compartir este artículo