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5 Pruebas de que Japón es un paraíso para los gatos

Desde épocas inmemorables, los gatos han tenido una relación muy cercana y especial con los japoneses, con representaciones de ellos en el arte antiguo, estatuas y lugares sagrados dedicados a los felinos. Además, personajes y figuras inspiradas en ellos, como Hello Kitty y el gato de la suerte, forman parte de la cultura popular y son reconocidos en el mundo entero.

Para todo amante de los gatos, Genial.guru recopiló algunos de los datos, lugares y hechos más especiales (y en algunos casos, insólitos) que dejan en evidencia esta especial conexión que existe entre Japón y los mininos.

1. Tama, una gata jefa de estación que inspiró hasta su propio tren

Tama, fue una gatita de la raza calicó que se desempeñó como jefa de la estación de Kishi desde el 2007 hasta su fallecimiento en el 2015. Además, sirvió de inspiración para la decoración tanto de la estación como de los trenes que pasan por esta ruta, revitalizando así la economía y el turismo en esta zona de la prefectura de Wakayama.

Después de su fallecimiento, Tama fue nombrada “Honorable y Eterna Jefa de Estación” teniendo su propio santuario en el lugar. Su puesto fue ocupado por Nitama (que se puede traducir como segunda Tama), otra gatita de la misma raza que ya había trabajado en otra de las estaciones de la misma línea férrea antes de acceder a su nueva posición como segunda jefa de estación.

La principal función de Nitama es dar la bienvenida a todos los visitantes. Así como cualquier otro empleado, cumple con horarios de trabajo. Si quieres ver a Nitama trabajando, podrás visitar la estación de Kishi, de viernes a martes de 10 a.m. a 4 p.m.

2. Un viaje lleno de gatos para incentivar su adopción

Otro hecho curioso que tiene la mezcla de trenes, gatos y Japón, sucedió en septiembre de 2017. Una institución en defensa de estos animales llamada Kitten Cafe Sanctuary unió fuerzas con la operadora de trenes Yoro Railway Co Ltd y ofreció un viaje acompañado de unos 30 gatitos rescatados, que corrían y jugaban en el vagón mientras los pasajeros podían acariciarlos y simplemente disfrutar del viaje y la compañía de los mininos. Tuvo un costo de aproximadamente 27 dólares, incluía refrigerio y el viaje de tres horas entre las ciudades de Ogaki e Ikeno, además de ser parte de una experiencia única y diferente.

3. Si no tienes tiempo o espacio para tener un gato, en Japón puedes visitar un cat café

Con viviendas pequeñas o reglas que prohíben las mascotas en los departamentos, sumado a largas y estresantes jornadas laborales, los cafés que ofrecen pasar un tiempo con algún animal o mascota, se han hecho muy populares en Japón. El primer cat café, o café de gatos, se abrió en Osaka en el año 2004 y su popularidad ha crecido tanto que, hasta el 2015, ya había 58 de estos establecimientos en Tokio.

Estos lugares cobran un promedio de 10 USD por hora, aparte de la comida y la bebida para los humanos. En algunos casos, también venden golosinas para los anfitriones felinos. Entre las normas, los visitantes pueden acariciar a los gatos, pero no levantarlos, a no ser que un gato se acerque voluntariamente. No se puede dar a los gatos alimentos de afuera ni tomar fotos con flash.

4. Si un par de horas con los gatos no te son suficiente, múdate a una isla de gatos

A falta de una, en Japón existen una decena de islas que son conocidas por su alta población gatuna, que incluso supera la población humana. La más famosa es Aoshima, una pequeña isla pesquera al sur del país, en donde la relación actual es de 36 gatos por cada humano que habita en la isla. Otro lugar famoso por sus gatos es Tashirojima, una pequeña isla de aproximadamente 100 habitantes y en la que se tiene la creencia de que alimentar a los gatos callejeros trae buena suerte, motivo por el cual no están permitidos los perros en toda la isla. Recientemente, otra de las islas de gatos que se popularizó fue Okishima, ya que los habitantes y autoridades de la zona trasladaron y resguardaron a su numerosa población gatuna para protegerlos del tifón Hagibis que azotó al país el pasado mes de octubre.

5. Templos y santuarios dedicados especialmente a los gatos

Gotokuji es un templo budista ubicado en Tokio, que se cree es el lugar de origen del manekineko, o “gato de la suerte”, figura ya popular en todo el mundo. Aunque hay diversas versiones de este gatito, de colores diferentes, con la pata derecha, la izquierda o ambas levantadas, el templo se ha especializado en la versión del gatito blanco con la pata derecha levantada y se cree que hay unas 2 mil figuras de diversos tamaños en el lugar.

Azusamiten, ubicado en la prefectura de Tokio, es un templo conocido como el santuario para el regreso de los gatos. Un lugar al que los dueños de gatos que se han perdido pueden llegar para elevar una oración pidiendo por el retorno a salvo de sus mascotas felinas o también por la salud y larga vida de sus gatos.

El gato en la imagen superior es Koyuki, el monje a cargo del templo Nyan Nyan, palabra que equivale al “miau miau” en español. Este particular “santuario”, ubicado en Kioto, fue creado por el pintor Toru Kaya, reconocido por su trabajo en diversos templos y santuarios del país. En el lugar, los visitantes puede pedir comidas y bebidas con, obviamente, temática felina, como también observar esculturas y pinturas del mismo tema. Koyuki cuenta además con siete gatos ayudantes que también viven en el lugar y reciben a los visitantes.

Y a ti, ¿te gustan tanto los gatos como para visitar alguno de estos lugares? ¿Qué piensas sobre esta afición de los japoneses por los gatos? Comparte tus opiniones en los comentarios.