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Los animales están volviéndose más nocturnos para evitar a los humanos, según un estudio

Probablemente te hayas preguntado qué hace tu mascota cuando no estás en casa, pero ¿has pensado en cómo la vida silvestre se transforma en presencia de las personas? Un equipo de investigadores se hizo la misma pregunta, y descubrió cuál es la reacción más común de algunos animales ante el ser humano: evitarlo.

Genial.guru quiere compartir contigo más datos sobre este descubrimiento porque cree que es importante que todos sepamos cómo nuestras acciones impactan al mundo y a quienes viven en él.

Sobre el estudio

Pareciera que, a medida que la población humana crece, va invadiendo cada vez más el espacio de los ecosistemas y los animales. Es por ello que un grupo de científicos decidió medir el impacto de la actividad humana sobre la vida silvestre.

Los encargados de la investigación, la cual fue publicada en la revista Science y respaldada por la National Science Foundation, se dieron a la tarea de analizar los datos de estudios previos relacionados con la actividad de la vida silvestre, lo que se conoce como metanálisis. La información que recolectan estos abarca los seis continentes y corresponde a 62 especies de mamíferos que representan 21 familias y nueve órdenes.

Países que formaron parte del estudio.

Para el análisis, el cual fue dirigido por Kaitlyn Gaynor de la Universidad de California en Berkeley, la muestra se restringió a animales con un peso mayor a 1 kg, desde zarigüeyas hasta elefantes, ya que sus necesidades de espacio aumentan el potencial de conflicto con los humanos.

La información se obtuvo a partir de cámaras a distancia, collares GPS y de la observación directa. Se comparó la actividad nocturna de los animales en condiciones de baja y alta perturbación humana, haciendo una clasificación por áreas, especie y períodos de tiempo.

Los animales prefieren evitarnos

El análisis de Gaynor, el cual fue realizado junto con los coautores Justin Brashares y Cheryl Hojnowski de la Universidad de California en Berkeley, y Neil Carter, de la Universidad Estatal de Boise, reveló un marcado aumento en la actividad nocturna de los animales ante la presencia humana. Los mamíferos se han vuelto 1,36 veces más nocturnos, es decir, un animal que normalmente dividiría su actividad entre el día y la noche ahora es un 68 % más activo por la noche, y todo se debe a la perturbación humana.

Además, las acciones de los humanos fueron clasificadas en diferentes niveles según el riesgo que representaban para la vida silvestre: actividades no letales (senderismo, extracción de recursos naturales, etc.), actividades letales (cacería) e infraestructura (desarrollo urbano, agricultura, etc.).

Curiosamente, y contrario a lo que podría pensarse, esto no influyó en los patrones de conducta de los animales, lo que sugiere que perciben al ser humano como amenaza, incluso cuando no representa un riesgo directo para ellos. Así es, los animales huyen de nosotros aun sin que haya intención de dañarlos.

Incluso se esperaba que los resultados variaran considerablemente dependiendo de la región geográfica y especie, pero no fue así. Todas las especies de todos los continentes mostraron un aumento en su actividad nocturna al haber humanos a su alrededor, incluso con carnívoros que normalmente tienen un riesgo muy bajo de depredación.

Lo que sí destacó fue una ligera tendencia mayor de evasión de las especies de cuerpos más grandes, probablemente porque su tamaño los “expone” a ser más fácilmente vistos y cazados por los humanos.

¿Esto es bueno o malo?

El estudio demostró que nuestra sola presencia es suficiente para interrumpir los patrones naturales de comportamiento animal, a menudo disminuyendo su actividad física al pasar más tiempo alimentándose y descansando que en otros comportamientos que mejoren su estado físico.

Estos resultados pueden analizarse desde dos puntos de vista. Viendo el lado positivo, podría decirse que esta separación entre la vida humana y la silvestre facilita su coexistencia, distinguiendo más claramente sus hábitats y aumentando sus probabilidades de supervivencia mutuas.

Por otro lado, podría haber un desajuste entre el ambiente y los rasgos morfológicos del animal, alterando patrones que tomaron millones de años de adaptación, lo que complica creer que la vida silvestre prosperará si su actividad se limita a la oscuridad de algunas horas.

¿Alguna vez pensaste que los animales cambiarían su rutina con tal de evitarnos? ¿Crees que eso es bueno o malo? Cuéntanos en los comentarios.

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