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9 Reglas en la mesa que enseñaban en el Renacimiento y que ahora pueden parecer extrañas

En la mesa no se deben apoyar los codos, no se debe hablar con la boca llena y se deben usan los cubiertos adecuados para cada plato. Estas son algunas de las normas que probablemente sabemos desde niños y nos ayudan a que la hora de la comida sea un momento agradable. Pero muchas de estas reglas no siempre fueron así. En la época del Renacimiento, cuando se dice que surgió la etiqueta en la mesa, los modales al comer eran muy diferentes.

En Genial.guru viajamos en el tiempo al Renacimiento y hoy queremos compartir contigo algunas de las normas de la época al comer, que nos dejaron sorprendidos.

1. Limpiarse los dientes con ramas o huesos

Ramas de arbustos, plumas o incluso huesitos que se desprendieran de las patas de pollo, eran los elementos aceptados para limpiar cualquier resto de comida que hubiera quedado entre los dientes al comer, según el pensador Erasmo de Rotterdam en su libro sobre las buenas maneras De civilitate morum puerilium (De la urbanidad en las maneras de los niños). Aunque elementos como los palillos ya eran usados desde los tiempos del imperio romano, fue solo hasta los años 1800 cuando el dentista estadounidense Levi Spear Parmly desarrolló la seda dental como instrumento de limpieza, y hasta hoy se mantiene vigente.

2. No demostrar que la comida estuvo genial

De acuerdo a las normas de buenos modales publicadas en 1582, en el libro Il Galateo del italiano Giovanni Della Casa, no era bien visto hacer muchas demostraciones de que la comida y el vino que se consumieron estuvieron muy buenos porque, según la época, eran “costumbres de taberneros o de parleros bebedores”.

3. Prueba de envenenamiento de la comida

En la época del Renacimiento, la etiqueta borgoña era muy estricta, así como las reglas en la mesa para salvaguardar a los reyes. Antes de que probaran el primer bocado o la bebida, uno de los criados debía “hacer salva”, es decir probar lo que estaba servido y comprobar que no estuviera envenenado, con tal de guardar al monarca de ese riesgo.

4. Prohibido comer con las uñas largas

Nada de uñas largas al comer. Sentarse a la mesa con las manos lavadas y además con las uñas recortadas es lo que recomienda Erasmo de Rotterdam en su manual de buenas maneras del siglo XVI. Eso, con el fin de evitar que algún resto de comida se pudiera quedar atrapado en las uñas al tomar la comida. Hoy en día, una manicura con las uñas largas no representa ninguna falta a los buenos modales.

5. La servilleta sobre el hombro

El mismo Erasmo hace una recomendación peculiar. La servilleta debía ser llevada sobre el hombro o el brazo izquierdo. Un elemento como la servilleta que hoy es común en la mesa, en el Renacimiento apenas empezaba a popularizarse, pues antes de que Leonardo Da Vinci recomendara su uso, lo normal era limpiarse con los manteles de la mesa o incluso con pieles de conejo dispuestas en la silla de cada comensal.

6. Tomar la sal con cuchillo

Un utensilio que no existía en los banquetes renacentistas era el salero como lo conocemos hoy. La sal se ponía sobre un plato especial, y en caso de querer agregar un poco a lo que estaba servido, los comensales debían valerse de un cuchillo, pues esta era la forma correcta de hacerlo. Agarrar la sal con los dedos se consideraba de mal gusto y un gesto “de pueblerinos”.

7. Mujeres y niños no debían hablar

Según Erasmo, las conversaciones en la mesa estaban reservadas para los hombres adultos. Todo niño o joven presente en una comida siempre debía permanecer callado, a no ser que uno de los mayores de edad sentados en el banquete lo invitara a decir algo. En ese caso, su intervención debía ser breve y con algo de buen humor. Además, en la época la frase en latín “Mulieres ornat silentium, sed magis pueritiam” — “Adorna el silencio a las mujeres, pero más a la niñez” — era algo que siempre se debía aplicar.

8. Reglas para el pan

El pan en la mesa tenía todo un protocolo, y nuevamente Erasmo lo explicaba con detalle en su manual de urbanidad. Debía ponerse a la izquierda, sujeto bajo la palma de la mano y cortarlo solamente con el cuchillo. Nunca debía hacerse con la mano. Además, en caso de que se llegara a caer al suelo, debía recogerse y darle un beso.

9. Solo temas alegres en la mesa

Los temas de conversación en la mesa eran parte importante de las buenas maneras renacentistas. Para empezar, al lavarse las manos antes de sentarse a la mesa, Erasmo recomendaba aclarar la mente de cualquier asunto que generara tristeza, y ya durante la comida, debían evitarse las charlas sobre temas que pudieran opacar la alegría del evento.

Bono: Quien no cante bien, que no lo haga

“Abstenerse de cantar”, es la recomendación que hace Giovanni Della Casa en su obra Il Galateo, a quienes no tengan una buena voz o bien entonada. Aparte de las reglas que debían seguirse en la mesa, para Giovanni era tanta la mala educación que representaba que alguien con mala entonación cantara, que incluso compara las melodías desentonadas con los ruidos de una tos o un estornudo estruendosos.

Como ves, a medida que los tiempos cambian, muchas de estas reglas quedan obsoletas. ¿Tienes alguna costumbre familiar que practiquen siempre que se sientan a la mesa?

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