Descubrieron una antigua especie humana en Filipinas y puede que los científicos tengan más preguntas que nosotros

Si te diriges a la isla de Luzón, en Filipinas, encontrarás la cueva del Callao escondida en la selva. “¿Qué tiene de especial una vieja caverna?”, podrías preguntarte, pero debes saber que esta no se parece a ninguna otra en el mundo, y su importancia radica en que dentro de ella se descubrió una antigua especie hasta ahora desconocida que está relacionada con nosotros, los humanos.

Genial.guru quiere compartir contigo la información obtenida hasta ahora sobre estos primos lejanos.

Unas islas ignoradas por los arqueólogos se convirtieron en el centro de atención de toda la comunidad científica

Filipinas nunca ha sido un punto favorito de la investigación arqueológica. Los paleoantropólogos estaban seguros de que especies humanas como el Homo erectus llegaron a ese país por el oeste hace un millón de años, a través de puentes de tierra. Se descartó que hubieran llegado del este debida a las poderosas corrientes oceánicas, las cuales no les hubieran permitido arribar a ese sitio. Uno de esos lugares “inaccesibles” del este es la isla Luzón, en la que los arqueólogos no querían perder su tiempo.

Todo comenzó cuando los arqueólogos locales empezaron a dudar

Aun así, en 2003, el Dr. Armand Mijares, un arqueólogo de la Universidad de Filipinas inició excavaciones en la cueva del Callao junto con su equipo. Ellos excavaron hasta una profundidad de 1,5 m por normativas de la región y encontraron evidencia de actividad humana, incluso herramientas y objetos de cerámica de unos 25 000 años de antigüedad. Pero este descubrimiento no fue tan asombroso, por lo que los científicos abandonaron el sitio.

La cueva habría sido olvidada si no fuera por otros arqueólogos que, en 2004, descubrieron en Indonesia, en la isla de Flores, al Homo floresiensis. Esta pequeña especie humana fue apodada “el hobbit”, ya que sus ejemplares tenían la altura de un niño de tres años y vivían junto con lagartos gigantes y elefantes pigmeos. El descubrimiento inspiró al Dr. Mijares a regresar a la cueva del Callao, a donde volvió decidido a cavar más profundamente.

El arduo trabajo de las excavaciones dio su recompensa

Cuando el equipo del Dr. Mijares inició las excavaciones en 2007, encontró a 1,8 m de profundidad una capa de roca llena de fragmentos de huesos, pero eso no fue suficiente para que estos científicos siguieran adelante con su trabajo. En un inicio, ellos pensaron que eran de animales, pero luego de una segunda revisión hecha por el arqueólogo Dr. Philip Piper se descubrió que había un hueso de pie casi completo que se parecía demasiado al de un humano para que fuera una coincidencia. El equipo regresó a la isla Luzón y, en 2010, encontró un fósil humano de 67 000 años de antigüedad.

Luego comenzó la tarea de averiguar si se trataba del Homo sapiens o de una especie distinta

En un principio se creyó que el fósil pertenecía a un pequeño representante del Homo sapiens. El Dr. Mijares fue el primero en sospechar que su descubrimiento podría pertenecer a una especie desconocida. Pero, para demostrarlo, debía seguir cavando. Finalmente, en 2011 y 2015 logró hacerlo al encontrar dos huesos más del dedo de un pie, dos huesos de dedos, siete dientes y una parte del hueso de un muslo. Se le llamó Homo luzonensis en honor a la isla en donde se descubrió. Sin embargo, los fósiles confundieron a los científicos, ya que tenían una mezcla desconcertante de características avanzadas y antiguas.

Por ejemplo, los dientes eran pequeños, lo que los hacía similares a los nuestros, pero los premolares superiores tenían 3 raíces, algo que solo tiene el 3 % de las personas en la actualidad. Al mismo tiempo, el hueso del pie descubierto parecía de uno de los antiguos australopitecos que vagaban por África hace unos 3 millones de años. Los dientes pequeños indican que los adultos probablemente eran bastante bajos, y que medían 1,2 m. Además, el hueso del dedo del pie descubierto estaba ligeramente curvado, por lo que se asumió que esta especie caminaba sobre dos piernas, tal vez de manera peculiar, pero también trepaba árboles.

La comunidad científica aún no resuelve los enigmas

El hallazgo planteó más preguntas que respuestas. ¿El Homo luzonensis aprendió a caminar y a trepar en la isla? ¿O era un rasgo suyo inherente? Y, más enigmático aún, ¿cómo llegó ahí? Las corrientes marinas no lo hubieran permitido, y no había ningún puente de tierra en aquella época por el cual pudieran llegar. Algunos científicos dicen que un grupo realizó un viaje en una balsa a propósito para arribar a ese lugar. Otros intuyen que un desastre natural, como un tsunami, fue el encargado de arrastrar a algunos ejemplares a ese sitio, pero esta teoría poco a poco ha ido perdiendo credibilidad.

Y luego hubo más sorpresas

Existe otro dato que hace que los científicos se sientan muy entusiasmados. Parece que los humanos que vivían en la isla de Luzón usaban herramientas para cazar y preparar comida. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de haber encontrado un hueso de venado en la cueva que tenía algunas marcas, como si alguien hubiera usado una herramienta de piedra para cortarlo.

Pero eso no es todo. En 2018, el Dr. Mijares anunció que es probable que el Homo luzonensis haya vivido en la isla desde hacía mucho más tiempo. Los arqueólogos encontraron algunas herramientas de piedra y un esqueleto de rinoceronte con marcas similares a ese ciervo, no muy lejos de la cueva del Callao. Estos hallazgos tienen la increíble antigüedad de 700 000 años. Desafortunadamente, ahora es casi imposible decir con seguridad si estas herramientas fueron utilizadas por el Homo luzonensis o por alguna otra especie.

¿Has oído hablar de otros hallazgos arqueológicos interesantes? ¿Conoces algún lugar arqueológico impresionante en tu país? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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