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Médicos abrieron las puertas al “detrás de escena” de su trabajo y contaron francamente lo que piensan de la gente

Dicen que existen médicos de tres clases: de Dios, por Dios y Dios no lo quiera. Y, dependiendo del tipo de especialista que esté de turno, o nace cierta admiración, o surgen historias de miedo sobre los doctores. Pero ¿cómo ven estos profesionales a sus pacientes? Resulta que, detrás de escena, hay muchas cosas interesantes que nunca hubiéramos imaginado.

En Genial.guru nos preguntamos qué pensaban las personas de batas blancas sobre sus pacientes. Buscamos en Twitter y en Pikabu historias reales acerca de este tema, y estamos listos para compartir contigo los relatos más interesantes que encontramos.

“Solo quiero preguntar algo”

“Consultorio de atención traumatológica de emergencia”.

  • Cualquiera que haya recurrido a la atención médica gratuita sabe lo que es hacer una fila. Siempre hay alguien que “solo quiere preguntar”, o que llega “de parte de la Sra. Vásquez, la amiga del gerente de suministros”. En realidad, a los médicos tampoco les gusta que las cosas sean de esa manera, porque deben atender a todas las personas que han sacado un turno y, además de los exámenes médicos, deben hacer una gran cantidad de papeleo para el que simplemente no les queda tiempo.

Llamadas falsas

  • Si por las llamadas falsas a la policía, por ejemplo, hay que pagar una multa, en el caso de hacer lo mismo con una ambulancia, no se aplican sanciones estatales. Por lo tanto, los médicos de emergencia a menudo tienen que ir a algún lugar por nada. Por ejemplo, un hombre con neuralgia intercostal llamaba a una ambulancia todos los días, pero se negaba a recibir tratamiento. Fue llamado en broma “cliente regular”.
  • Un usuario con el nombre @Esterly contó hasta qué punto del absurdo pueden llegar estas llamadas: “Llama un hombre de 40 años. Motivo de la llamada: ‘malestar’. En realidad, resultó ser que su esposa estaba ofendida con él y no lo dejaba entrar al departamento. Nos pidió que derribáramos la puerta o que lo lleváramos al hospital, en donde se divertiría más”.
  • Muchas veces, las personas exageran los síntomas, se autodiagnostican o incluso mienten abiertamente. Estas situaciones recuerdan a la parábola sobre el niño que gritaba “¡Lobo!” para hacerles una broma a los habitantes de su pueblo y que, cuando estos animales de verdad atacaron la aldea, vio como nadie le creía ni salía a defenderlo. Después de estas llamadas triviales o falsas, el personal de la ambulancia pierde la confianza en el paciente. Un médico de emergencias llamado @captain__112 decidió expresarse sobre esto con franqueza: “Mientras vamos a ver a una persona con una temperatura de 37,5°, o a ‘escuchar el corazón de alguien’, en algún lugar, un sujeto con un ataque cardíaco está esperando una ayuda que no llegará”.

Los pacientes son más inteligentes

  • A todos les gusta automedicarse. La generación más joven investiga sobre síntomas en Google, luego hace un diagnóstico y demuestra que tiene razón con espuma en la boca, muchas veces grabando todo con la cámara de su teléfono inteligente. La generación anterior ve los programas de televisión y confía ciegamente en los consejos que se dan allí. Además, hay quienes encuentran en foros algunos análogos de píldoras prescritas y modifican su tratamiento. Muchos medicamentos se pueden comprar sin una receta médica, lo que agrega un dolor de cabeza extra a los trabajadores de la salud.
  • Para muchos pacientes, un título universitario y las calificaciones del médico no son un argumento. Confían mucho más en lo que dicen sus amigos, o en la información que encontraron por ahí y que les parezca coherente. Por ejemplo, una pareja demandó a un perinatólogo por el hecho de que su hijo había nacido con síndrome de Down. Creían sinceramente que era culpa del médico.

Tú, que eres médico

  • Ya hemos escuchado muchas historias sobre el conocido “tú, que eres programador”, o el pariente “tú, que eres fotógrafo”. Sin embargo, el “tú, que eres médico” también combate los ataques de los omnipresentes amigos constantemente. Estos incluyen las solicitudes de constancias por enfermedad o certificados falsos de aptitud médica, así como muchos otros “favores” que constituyen una acción ilegal.
  • Cada médico tiene su propia especialización, en la que es competente y en cuyo marco tiene derecho a dar consejos. Pero, para muchas personas, un médico es un doctor integral, lo que significa que puede diagnosticar pancreatitis, curar la otitis media y prescribir antidepresivos simultáneamente. Por lo tanto, los amigos les piden una respuesta o una píldora milagrosa y se sienten sinceramente ofendidos cuando se les recomienda ponerse en contacto con un especialista en un área en particular.

Medicina tradicional y pseudociencia

  • Hacer gárgaras con cadáveres de abejas, frotar jugo de limón cuando hay fiebre, hacer compresas de cebollas hervidas... ¡qué no habrán visto los médicos en su práctica! Muchos de ellos podrían hacer un libro de consejos sobre medicina tradicional.
  • Para “no ser envenenado por ningún químico”, las personas se vuelven adictas a la homeopatía, la naturopatía y otros tipos de medicina alternativa. Cada médico enfrenta alrededor de una docena de este tipo de casos en su práctica, que son tristes y graciosos a la vez. Porque tarde o temprano, esta clase de pacientes se ve en la necesidad de ir a un hospital
  • Desafortunadamente, los tratamientos de la medicina alternativa pueden llevar a consecuencias tristes, que son muchas en la práctica de los médicos. Esto incluye a las personas religiosas que, debido a sus principios, rechazan transfusiones de sangre o esperan una recuperación milagrosa, dejando avanzar las enfermedades. El grupo de riesgo incluye a los niños que viven en comunidades cerradas y a mujeres que dan a luz en el hogar sin la presencia de un obstetra.

Pacientes brutales

  • Los hombres valientes que cosen sus propias heridas no solo existen en las películas. A veces, los médicos tienen que convencer a los pacientes para que acepten su ayuda, explicando todas las consecuencias posibles en caso de no hacerlo. Las chicas tampoco se quedan atrás: el usuario con el apodo @bubukanavorotn1 compartió el caso de una joven con sangrado arterial que le preguntó si podría recuperarse a tiempo para llegar a la peluquería a las 11:00.
  • Pero, por otro lado, los milagros suceden. El cuerpo humano sigue siendo un misterio y muchas veces sorprende incluso a los profesionales más experimentados. Por ejemplo, los médicos describen casos en los que, después de la extirpación de un ovario, el órgano se regeneró completamente 2 semanas más tarde, como si no hubiera habido ninguna una operación (a estos pacientes se les llama en broma “lagartos”).

Los médicos también son personas

  • Muchas personas piensan que los médicos se vuelven cínicos e incluso insensibles debido a su trabajo. Pero, en realidad, sufren profundamente sus fracasos, hasta recurren a un psicólogo y padecen depresión si pierden a un paciente. Pueden no mostrarlo, pero una palabra amable y una sonrisa agradecida pueden levantarles el ánimo para todo el día.
  • Los médicos sufren especialmente por los niños. Los pequeños pacientes suelen ser muy amables e ingenuos, lo que no puede dejar de conmover. Además, los trabajadores médicos aman a tus gatos, y muchas veces les toman fotos en las visitas a domicilio, reuniendo colecciones completas de los peludos en sus teléfonos.

“Estoy vivo”. Un dibujo sobre el vidrio de una clínica de oncología infantil.

Bono: los médicos tienen bajos salarios

¿Tienes amigos médicos? ¿Qué cuentan sobre su trabajo? Comparte tus pensamientos y experiencias en la sección de comentarios.

Imagen de portada Feldsher669 / twitter
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