A mí me genera más bienestar comerlo que hornearlo XD
Hornear repostería para alguien especial nos genera bienestar emocional, los psicólogos explican el porqué

Es sabido que, aunque una persona se considere golosa y le guste comer cualquier dulce que se le ofrezca, no significa que le guste precisamente cocinar. Aun así, existen muchos que no solo disfrutan el resultado, sino también el proceso, y hacen de la preparación del postre un momento dulce y especial.
Genial.guru te trae los motivos por los cuales hornear repostería para alguien más no solo trae felicidad a quien la recibe, sino también a quien la prepara.
Cocinar es una forma de comunicar nuestras emociones
Especialistas de psicología recientemente han publicado un estudio en el que afirman que el gesto de hacer un dulce para alguien a quien se quiere muchas veces posibilita expresar nuestros sentimientos sin necesidad de ponerlos en palabras.
Ya sea como un regalo de aniversario, o incluso, según un ejemplo de los mismos profesionales, un pastel para un ser querido que acaba de perder a alguien, se pretende hacer llegar un mensaje afectuoso cuando las palabras callan. Y si bien no es un sustituto de las muestras de cariño, es un buen complemento.
Mejora la concentración
Los especialistas aseguran que cocinar mantiene nuestros sentidos, gusto, tacto y olfato centrados en una sola acción, por lo que no dan lugar a la dispersión. Bueno, a menos que no nos importen las consecuencias de los descuidos, como el calcular mal la cantidad de azúcar, o dejar el postre en el horno más tiempo de lo debido.
El pensar las recetas como un conjunto en el que cada ingrediente repercute en el otro, estar pendientes de la forma en la que los unimos y en para quién es el resultado de todo este esfuerzo hace que mantengamos la mente no solo enfocada, sino también lejos de cualquier pensamiento negativo.
Puede ayudarnos a sobrellevar la ansiedad y depresión
La cocina se ha vuelto una de las actividades sugeridas por la terapia de activación conductual que busca ayudar a las personas que intentan salir de la depresión. Especialistas afirman que una actividad tan creativa como la cocina puede aportar al buen humor y a la felicidad cotidiana.
Cuando alguien tiene un problema, normalmente su mente deambula entre todos sus temores e inseguridades que le provocan el asunto en cuestión. Así que el mantener la mente ocupada en una actividad que requiere nuestra concentración provoca que nos aislemos de los pensamientos negativos. Además, el resultado de la repostería genera un sentimiento de recompensa y satisfacción al lograr hornear lo que deseamos con buen resultado.
Obtenemos estos beneficios al hacerlos desinteresadamente
Los mismos especialistas confirman que cuando hacemos del acto de cocinar un gesto de cariño que no se fundamenta en el deseo de quedar bien o cumplir con una obligación, provoca una sensación de placer tanto en quien lo recibe como en quien lo da. Cuanto más desinteresado sea el gesto, mayor será la sensación de bienestar que genera.
¿Te gusta la repostería? ¿Prefieres ser quien recibe la golosina o quien que la prepara?
Comentarios
A mí me encanta cocinar para los demás, ya sea dulce o salado
La repostería se me da fatal
Yo prefiero recibirla :)
Yo no soy muy buena en dulces pero me gusta regalar muffins :)
Lecturas relacionadas
Así eran las cosas antes: 16 diferencias entre generaciones que te sacarán una sonrisa

12 Historias de amor y caos que estallaron frente al altar

15 Historias de familias ensambladas que prueban que el amor no entiende de ADN, sino de corazón y elección

16 Actos de bondad que te recordarán por qué aún vale la pena ser amable

15 Momentos que prueban que la bondad puede sanar hasta las heridas más profundas

20+ Coincidencias tan perfectas que es difícil no creer en el destino

18 Veces que la lógica humana se fue de vacaciones sin avisar

20+ Pistas que una mujer detecta cuando un hombre le mueve el piso

Mi hija no tendrá nada de mi herencia porque no puede darme nietos

15+ Suegras que se pasaron de la raya y nos dejaron con la boca abierta

Me negué a dejar que mi hijastra comiera carne, y mi esposo me dio la espalda

Heredé el dinero de mi abuelo, y mis padres intentaron quitármelo. La verdad que descubrí me rompió el corazón




