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Mark Ruffalo ha usado la fortaleza como Hulk para enfrentar las pruebas que le ha puesto la vida

Todos nos hemos enfrentado a situaciones difíciles en nuestro camino, y aunque al estar pasando por estas puede parecernos complicado ver la salida, al mirar hacia atrás notamos que esos obstáculos también nos dieron la fuerza para superar los que vendrán. Ese es el caso de Mark Ruffalo, quien luego de enfrentarse a muchas pruebas, decidió vivir al máximo el presente e ir hacia sus metas.

En Genial.guru reconocemos la valentía de quienes, tras la tormenta, se levantan con resiliencia para seguir luchando por sus sueños, por lo que decidimos contar la historia de Mark Ruffalo.

Durante su niñez, se sentía distinto a los demás

El actor nació en Kenosha, Wisconsin, en Estados Unidos. Es el mayor de cuatro hermanos. Su padre heredó un negocio familiar de pintura de casas, mientras que su madre era peluquera, profesión que siguieron los tres hermanos de Mark.

Desde pequeño, Mark Ruffalo ha sorteado una serie de obstáculos que se le han atravesado para marcar su vida, pero no para detenerlo. Cuando era niño, cree que lidió con la dislexia, además de enfrentarse a la depresión y al trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

“Una de las cosas que fue muy difícil para mí fue la escuela primaria. Me sentía como si fuera extraño, único y monstruoso. Sentía que no encajaba en ningún lado”, declaró.

Afrontó rechazos al intentar entrar a la universidad

Mientras crecía, pasó por varias mudanzas; a los 13 años comenzó a vivir en Virginia Beach, donde cursó la preparatoria con calificaciones bajas, pero sobresaliendo en el deporte, pues practicaba lucha. Sin embargo, finalmente la dejó.

Al terminar esa etapa escolar, se mudó con su familia a San Diego. Aplicó a muchas universidades, pero en ninguna fue aceptado. En ese entonces, su padre quedó en bancarrota y, además, se divorció de su madre, por lo que volvió a Wisconsin y siguió con el negocio de la pintura.

Pagaba el alquiler pintando casas y haciendo jardinería

Poco después, Ruffalo se fue a Los Ángeles, en donde tomaba clases en la academia Stella Adler, junto con celebridades como Salma Hayek y Benicio del Toro. En ese tiempo, a pesar de que no tenía recursos financieros, empezó su propia compañía de teatro.

Poco después convenció a su hermano, Scott, de irse a vivir con él a un departamento que compartía con un primo y un amigo, y cuya renta pagaba pintando casas y haciendo jardinería.

“Hacía un plato gigante de pasta de atún, y lo comíamos toda la semana. El mejor de los tiempos, el peor de los tiempos”, recordó el actor sobre esa época.

Acudió a 800 audiciones, pero en ninguna consiguió el trabajo

Mark, quien en ese entonces trabajaba como mesero, acudió a alrededor de 800 audiciones, según recordó, pero no fue seleccionado ni en una sola. Los rechazos ocasionaron que se frustrara y se llenara de ira, lo que incluso lo llevó, en algunos casos, a reaccionar golpeando la pared. En medio de esta situación, a los 24 años decidió volver a su lugar de nacimiento para trabajar con su papá.

“Estaba haciendo todas estas actuaciones y no podía conseguir que nadie me tomara en cuenta. Era pésimo para las audiciones. Fue un punto realmente bajo”, rememoró acerca de cuando estuvo a punto de rendirse.

Apareció su primera gran oportunidad

Luego de un tiempo, y de darse cuenta de que ese empleo no era lo suyo, regresó a Los Ángeles. Tras varios papeles secundarios en series y apariciones en algunas películas, tuvo su primera gran oportunidad al actuar en la cinta Puedes contar conmigo, en el 2000, en la cual compartió pantalla con Laura Linney y Kenneth Lonergan.

“Llegué a Los Ángeles con 18 años, y hasta que cumplí los 28 no conseguí un trabajo estable. Créeme que nunca voy a olvidar esos años de inseguridad, de no saber si iba a poder pagar el alquiler de mi apartamento”, relató.

Le detectaron un tumor detrás del oído

Cuando parecía que todo iba viento en popa, pues se encontraba grabando la película El último castillo, con Robert RedfordJames Gandolfini, descubrió que tenía un tumor detrás de la oreja izquierda, por lo que tuvo que ser operado. Como secuela de la intervención, su rostro quedó paralizado, y también dejó de escuchar a través del oído izquierdo.

Perdió a su hermano

Aunque no fue sencillo, luego de rehabilitación, logró recuperarse. No obstante, la tragedia seguía detrás de él: en 2008, perdió a su hermano, Scott.

“Mi hermano siempre será parte de mi trabajo. Tuvimos una relación complicada, profunda, poderosa y desordenada”, explicó al hablar de la serie La innegable verdad, en la que le rindió tributo a Scott.

Formó una familia y se convirtió en un superhéroe

A pesar de los obstáculos, Mark ha sabido salir a flote. En el 2000 se casó con Sunrise Coigney, con quien tiene tres hijos: Keen, Bella Noche y Odette. Además, fue nominado al Óscar por su actuación en la película Los niños están bien.

Además, ha sido parte de reconocidas películas como Colateral, Zodiaco y Si tuviera 30. Y, por supuesto, se ha convertido en el héroe de muchos con su papel como el increíble Hulk en distintas películas del mundo de Marvel.

“Nadie sabe el final de su historia y nadie sale vivo de ella. Lo mejor que podemos hacer es aprovechar la vida al máximo”, reflexionó el actor.

¿Qué obstáculos has tenido que sobrepasar para alcanzar tus metas? Cuéntanos en los comentarios.

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