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La historia de la princesa Alicia (la suegra de Isabel II), quien salvó a una familia judía durante la Segunda Guerra Mundial

La princesa Alicia de Battenberg era la madre del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, lo que la convirtió en la suegra de la actual reina del Reino Unido, Isabel II. Algunos solo la recuerdan porque usaba ropa de monja. Sin embargo, la vida de esta princesa fue mucho más heroica de lo que muchos piensan. Padecía de una sordera congénita, y, durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que vivir sola en el palacio de Atenas después de que el resto de la familia real huyera. Además, en esa época salvó a una familia judía de los nazis. Gracias a su valentía, años más tarde fue reconocida como “Justa entre las Naciones”, la máxima distinción que el Estado de Israel otorga a aquellas personas no judías que arriesgaron sus vidas para salvar a otros de la persecución nazi durante el Holocausto.

En Genial.guru quedamos asombrados con la extraordinaria vida de esta princesa, quien, a pesar de sus discapacidades y los difíciles momentos históricos que tuvo que vivir, salió adelante con una inquebrantable valentía y fortaleza.

La infancia de Su Alteza Serenísima princesa Victoria Alicia Isabel Julia María de Battenberg

La princesa Alicia junto a su madre, su abuela y su bisabuela, la reina Victoria del Reino Unido.

Hija del príncipe Luis de Battenberg y de la princesa Victoria de Hesse-Darmstadt, Alicia nació en el Castillo de Windsor, en 1885, en presencia de su bisabuela, la reina Victoria de Inglaterra, quien además fue una de sus tres madrinas junto con la gran duquesa de Rusia, Isabel Fiódorovna. La pequeña pasó su juventud entre Londres y Malta, y llevó una vida llena de lujos, común en una princesa del siglo XIX.

Su Alteza Serenísima princesa Alicia de Battenberg, 1906.

La madre de Alicia notó que, a los ocho años, la niña mostraba problemas al hablar y no pronunciaba con claridad las palabras. Eventualmente se le diagnosticó sordera congénita, pero esto no fue un impedimento para la muchacha. Su madre la motivó a aprender a leer los labios en inglés y alemán, así como a hablar en ambos idiomas. Años después, antes de su matrimonio, aprendió a hacer lo mismo en griego.

Alicia se convirtió en la princesa de Grecia y Dinamarca después de su boda

Alicia y el príncipe Andrés se casaron el 6 de octubre de 1903, en Darmstadt, Alemania.

Cuando tenía 17 años, la joven se enamoró del príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, al que conoció durante la coronación de su tío-abuelo, el rey Eduardo VII. Él era el cuarto hijo del rey Jorge I de Grecia y de la reina Olga. Se casaron un año después, y su boda fue uno de los eventos más grandes del mundo. A ella asistieron la mayoría de los descendientes de los “abuelos de Europa”, la reina Victoria y el rey Cristián IX de Dinamarca. Esto sucedió antes de que iniciara la Primera Guerra Mundial y muchos tomaran bandos diferentes.

Alicia con sus hijas mayores, las princesas Margarita y Teodora. Circa, 1910.

La pareja tuvo cinco hijos: cuatro niñas y un niño, Felipe, quien eventualmente se casaría con la heredera del trono del Reino Unido, la entonces princesa Isabel.

La Primera Guerra Mundial y la crisis en la familia real griega

En 1912, Grecia se encontraba atravesando las guerras de los Balcanes. Durante ese período, Alicia se desempeñó como enfermera, asistiendo a los doctores en cirugías y colaborando en la fundación de diferentes hospitales de campaña para los soldados griegos. Por su incansable trabajo recibió la Real Cruz Roja por parte del rey Jorge Vl, en 1913.

El príncipe Andrés y la princesa de Grecia y Dinamarca.

Un año más tarde se inició la Primera Guerra Mundial, y, a pesar de la política de neutralidad adoptada por su cuñado, el rey Constantino I de Grecia, Alicia y sus hijos tuvieron que refugiarse en los sótanos del palacio durante los bombardeos de Atenas.

Eventualmente, la difícil crisis política en Grecia forzó a Constantino a abdicar el trono griego y la familia real tuvo que huir del país. Alicia y sus hijos lograron escapar gracias a que Inglaterra envió un barco para trasladarlos a París. Durante el viaje, la princesa tuvo que poner a dormir a su pequeño hijo sobre una caja de frutas porque la familia no tenía suficiente dinero para comprar una cuna.

Vivieron como refugiados por algunos años en diferentes países y sobrevivieron gracias a la caridad de diferentes parientes de la nobleza europea, entre ellos su hermano, lord Louis Mountbatten. Alicia mostró su lado más generoso compartiendo lo poco que recibía entre los demás griegos que también se encontraban refugiados y en peores condiciones que ella.

La princesa, sus problemas mentales y el distanciamiento con su familia

Alicia y su esposo, el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca.

Durante los años que vivió como nómada, Alicia sufrió de depresión y se volvió sumamente religiosa. Incluso llegó a decir que recibía mensajes divinos y que tenía poderes curativos. Tras ser diagnosticada con esquizofrenia, su familia la internó en un sanatorio mental en Suiza.

Mientras estuvo internada, sus cuatro hijas se casaron con príncipes alemanes, pero Alicia no asistió a ninguna de las bodas. Su hijo se fue a vivir a Inglaterra bajo la tutela de su tío, lord Louis Mountbatten. Su matrimonio también se desmoronó durante ese período. Tras dos años en el sanatorio, la princesa fue dada de alta, pero al salir cortó la relación con toda su familia y solo mantuvo el contacto con su madre.

La hija de Alicia, Cecilia, princesa de Grecia y Dinamarca.

No fue hasta 1937 que volvió a encontrarse con su familia, pero lamentablemente fue para una ocasión triste. Asistió junto con su esposo e hijos al funeral de su hija, Cecilia, su yerno y dos de sus nietos, quienes murieron en un accidente de avión. Al momento del accidente, la muchacha tenía nueve meses de embarazo.

Segunda Guerra Mundial y regreso a Grecia

Constantino fue restaurado como rey de Grecia y Alicia regresó a Atenas, pero dejó a un lado las joyas y se dedicó a realizar obras de caridad. Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la familia real se vio obligada a exiliarse nuevamente, por lo que huyó a Sudáfrica. Pero la princesa permaneció en el palacio junto a su cuñada, la gran duquesa Elena Vladímirovna Románova.

Durante ese tiempo, Alicia nuevamente trabajó para la Cruz Roja, organizó comedores, creó refugios para niños huérfanos y un servicio de enfermería para las personas más pobres. Además, usó su influencia para viajar a Suecia con el propósito de conseguir medicamentos para los enfermos, utilizando el pretexto de que iba a visitar a su hermana, Luisa, quien estaba casada con el príncipe heredero de ese país, para obtener un permiso de ingreso.

Alicia junto a sus hijos, las princesas Margarita, Teodora, Cecilia y Sofía, el príncipe Felipe, y su marido, el príncipe Andrés.

La princesa se enfrentó a un caso particular, pues los esposos de sus hijas eran nazis y luchaban en el ejército alemán, mientras que su hijo, el príncipe Felipe, estaba del lado de los aliados, y servía en la Marina Real Británica. Debido a su parentesco con los nazis, los alemanes que ocupaban Grecia la dejaron vivir relativamente tranquila durante la guerra. Sin embargo, cuando un general alemán le preguntó si había algo que él podía hacer por ella, Alicia le contestó que tomará sus tropas y se fuera “de su país”.

La promesa de ayudar a la familia Cohen

Tanques de guerra patrullando en las calles de Atenas, Grecia, en 1943.

Para 1943, Grecia se encontraba ocupada por los nazis. Se estima que, en esa época, unas 75 000 personas judías vivían en ese país, de las cuales, 60 000 fueron llevadas a campos de concentración. Solo 2 000 lograron sobrevivir la guerra.

Los hombres judíos debían registrarse durante la ocupación de los nazis en Grecia.

La princesa arriesgó su propia vida cuando escondió a tres miembros de una familia judía, los Cohen, en el palacio de Atenas. Años antes, el marido de Rachel Cohen había ayudado al suegro de Alicia, el rey Jorge I de Grecia, y, a modo de retribución, él había ofrecido ayudar al hombre si este lo necesitaba en algún momento. Cuando la familia Cohen se presentó en el palacio, la princesa no dudó en honrar la promesa.

Los Cohen permanecieron escondidos en el palacio durante más de un año. Cuando la Gestapo (policía secreta de la Alemania nazi) empezó a sospechar de Alicia e intentó interrogarla, ella actuó como si no entendiera las preguntas debido a su sordera. Así evitó que registraran el palacio, lo que ayudó a que la familia pudiera permanecer oculta. Gracias a la valentía de la princesa, los Cohen lograron sobrevivir al Holocausto y hoy en día viven en Francia.

Años posteriores y fallecimiento

La princesa Alicia (a la izquierda, la segunda en la primera fila) en la boda de su hijo, el príncipe Felipe, con la entonces heredera al trono, la princesa Isabel, 1947.

En 1967, luego que se aboliera la monarquía en Grecia, la princesa se fue a vivir con su hijo y su nuera en el palacio de Buckingham. Alicia permaneció siendo sumamente religiosa por el resto de su vida, e, inspirada por su tía (y madrina), la mártir Isabel Fiódorovna, fundó la orden de enfermería de religiosas ortodoxas griegas, la Christian Sisterhood of Martha and Mary. La princesa donó todas sus joyas y quedó empobrecida. Sin embargo, conservó la tiara que usó el día de su boda, la cual fue desarmada para crear con ella una sortija de un solitario diamante de tres quilates, la cual le fue entregada a Isabel por el príncipe Felipe cuando este le pidió compromiso. Hoy en día, la reina continúa usando el anillo.

Alicia junto a su hijo, el duque de Edimburgo.

La princesa Alicia murió el 5 de diciembre de 1969, en el palacio de Buckingham. Su deseo era ser enterrada junto a su tía en el Monte de los Olivos de Jerusalén. Finalmente, en 1988, su deseo fue cumplido.

Justa entre las Naciones

El bisnieto de Alicia, William, duque de Cambridge, en 2018.

Después de su muerte, la familia de la princesa se enteró de los actos heroicos que la mujer había llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, y, en 1994, el duque de Edimburgo, junto con su hermana, la princesa Sofía de Hannover, fue a Yad Vashem (memorial del Holocausto) en Jerusalén, a la ceremonia en donde Alicia fue condecorada como “Justa entre las Naciones” por haber salvado a la familia Cohen y por haber ayudado a los más necesitados durante la guerra.

Durante la ceremonia, Felipe dio un emotivo discurso honrando la valentía de su madre.

“Sospecho que mi madre nunca pensó que sus actos fueron, de alguna forma, especiales. Ella hubiese considerado como una reacción perfectamente natural la de ayudar a otros en aprietos”.

En el 2018, el bisnieto de Alicia, el príncipe William, duque de Cambridge, realizó una visita oficial a Jerusalén. Y, en el último día de su estadía, junto con dos miembros de la familia Cohen fue a la tumba de la princesa en el Monte de los Olivos.

“Estamos vivos gracias al coraje de la princesa Alicia”.

¿Conocías la historia de la madre del príncipe Felipe? ¿Qué parte de la asombrosa vida de la princesa Alicia te resultó más sorprendente? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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