Cómo son los cumplidos japoneses que los extranjeros suelen interpretar diferente

Los turistas extranjeros causan asombro y una avalancha de cumplidos entre los residentes de Japón. Cualquier cosa puede ser motivo de elogio: el color de los ojos, de la piel, la forma del rostro e incluso el conocimiento del japonés. Y no importa que no puedas conectar dos palabras sin un diccionario. Diana vive en Japón desde hace más de 9 años y suele hablar sobre las peculiaridades de este país en las páginas de su blog. En una de sus publicaciones, contó en detalle lo que muchas veces se esconde detrás de las palabras de elogio de los habitantes de la Tierra del Sol Naciente.

Genial.guru leyó detenidamente esa publicación y decidió que sería un crimen no compartirla.

Cuando los extranjeros llegan a Japón, les llama la atención el hecho de que los japoneses los miran mucho. No solo los miran, los observan fijamente. Y algunos incluso se congelan en el lugar al ver a mujeres occidentales. Por supuesto, las damas extranjeras a menudo escuchan cumplidos tanto de mujeres como de hombres japoneses.
Si bien los últimos son tímidos, las mujeres son especialmente generosas con palabras amables: “Cara pequeña”, “Piel blanca”, “Qué ojos tan hermosos, ¿en serio no usas lentes de contacto?”, “Qué alta eres”, etc. Les dicen esto a absolutamente todas las mujeres extranjeras en cualquier oportunidad. Por supuesto que esas palabras levantan el ánimo, pero tomarlas en serio no sería lo más recomendable.

Los japoneses dicen esto solo porque en apariencia somos muy diferentes a ellos. Consideran que lo verdaderamente hermoso son sus compatriotas: las mujeres y los hombres japoneses con una apariencia noble clásica y un comportamiento correcto. Mientras que la apariencia de los europeos no los deleita tanto como los sorprende.

Les pregunté a algunos amigos japoneses: ¿qué extranjeras realmente les gustan y cuáles simplemente despiertan interés por su apariencia inusual? Todos como uno respondieron que las chicas de ojos azules y cabello rubio son atractivas, porque tienen una especie de “belleza angelical”. Las modelos extranjeras rubias son muy populares en Japón.

Cualquier mujer extranjera puede convertirse en un “modelo de persona extranjera”, incluso si tiene la apariencia más común, en nuestra opinión. Para los japoneses, la cara más simple con una nariz grande, una estatura alta o incluso un físico desproporcionado y encorvado parece inusual, original y se usa frecuentemente en publicidad.

Me di cuenta de que, al decir cortesías, les gusta compararte con alguien, la mayoría de las veces con actrices o modelos famosas. En su opinión, dar el mejor cumplido es decir: “Eres tan parecida a...”. Y en ocasiones, esta comparación puede resultar muy extraña. Lo que importa es compararte con alguien famoso. Como si el hecho de que alguien tenga una apariencia demasiado inusual y no se parezca a nadie sea un problema, y haya que asemejarlo a alguien.

Les pregunté a algunos amigos japoneses qué es lo que más les sorprende de la apariencia de los occidentales. Dijeron que los asombra principalmente el color de los ojos, las narices grandes y la estructura inusual de su mentón. También les sorprende la forma de vestir de las mujeres extranjeras. Por ejemplo, algunas copian a representantes de las subculturas japonesas e incluso caminan con los pies torcidos a propósito. Aunque los japoneses les dicen kawaii (que significa “lindo”), sonríen con perplejidad a sus espaldas. También les sorprende que algunas mujeres usen cosas demasiado abiertas.

Pero volviendo a los cumplidos. Me di cuenta de que los japoneses los hacen principalmente a los extranjeros, y no a otros japoneses. Por ejemplo, si un hombre le dice a una mujer japonesa “Qué lindo sombrero tienes”, o le da un regalo o unas flores frente a todos, la hará sentir muy incómoda.

Rara vez escuchas a los japoneses elogiarse entre sí. Como mucho, una amiga o una colega puede elogiar una prenda o un peinado nuevo. Recuerdo que cuando hace 9 años llegué a Japón por primera vez y no sabía el idioma, aprendí las frases más comunes y las usaba para comunicarme con los locales. Curiosamente me decían: “¡Oh! ¡Qué bien hablas japonés!”. Y era claro que todavía no sabía hablar su idioma.

Con el tiempo, dejé de escuchar elogios de mis conocidos japoneses sobre mi conocimiento del idioma y mi apariencia. Su actitud hacia mí se volvió diferente, en mi opinión, más sincera. Al darse cuenta de que mis modales encajaban en el comportamiento aceptado en la sociedad japonesa, comenzaron a tratarme con confianza, considerándome, si no una más, casi una de ellos.

Pero si escuchas en Japón palabras de elogio de extraños sobre tu apariencia, vestimenta o conocimiento del idioma, es costumbre refutarlas modestamente en respuesta.

¿Cuál ha sido el cumplido más memorable que has recibido?

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