7 Famosos con lazos familiares que probablemente no conocías

Es normal que, después de pasar mucho tiempo en la cocina, el ojo ya casi no registre la presencia de ciertos elementos. Sin embargo, llega el día en que nos desesperamos buscando algo entre miles de objetos que recién entonces notamos. En ese momento, miramos a nuestro alrededor y todo parece desordenado, hasta desbordado.
En Genial.guru preparamos una lista de objetos que deberías desechar para mantener tu cocina ordenada y evitar acumular cosas que probablemente no utilices.
Es muy común encontrar en casa botes de helado o recipientes de comida guardados. Nos da pena tirarlos, así que los almacenamos con la esperanza de que llegue la oportunidad de volver a utilizarlos. Sin embargo, esto puede no ser una buena idea. Los botes de plástico carbonatados o de resina epóxica, usados muy comúnmente para el manejo de alimentos, contienen BPA, un químico industrial que puede ser perjudicial para la salud.
Por eso, lo mejor que puedes hacer es tirarlos. Recuerda separar la basura; así estarás reciclando sin necesidad de guardarlos.
Nunca parecen demasiadas las ollas y las sartenes que tenemos, pero la realidad es que sí lo son. No solamente ocupan lugar en la cocina, también se desgastan y pueden resultar perjudiciales para la salud. Las sartenes de teflón antiguas y gastadas, por ejemplo, pueden llegar a liberar ácido perfluorooctanoico (PFOA), una sustancia tóxica para el ser humano.
Presta atención y haz una selección cuidadosa. Descarta las ollas que ya están chamuscadas, las sartenes con las que luchas cada vez que cocinas porque todo se les queda pegado, y esas que siempre descartas porque nunca son lo suficientemente grandes para lo que tienes que cocinar.
Tienes invitados en casa y resulta que todos llevan postre. O peor, se les ocurre hacer dieta justo cuando has preparado un gran pastel de chocolate. Es tentador guardar lo sobrante en el congelador para no comerlo todo en los días siguientes, pero lamentablemente esto podría ser un error.
Los pasteles pueden guardarse hasta 4 meses en el congelador, pero deben almacenarse en los contenedores apropiados. Además, no es recomendable guardar pasteles que contengan merengue o glaseados con base de crema.
No tiene ningún propósito guardar cerillas que ya hemos usado de vuelta en su caja. Quizá te dé pena tirarlas, pero la buena noticia es que no solo son reciclables, sino también compostables. Otra opción amable con el medioambiente puede ser comprar un mechero eléctrico, que si bien es más caro que las cerillas, te durará años.
Hace unos años, era normal encontrar en las casas libros caseros con recetas escritas a mano o carpetas con recortes de diarios. Sin embargo, hoy en día eso ya no es necesario. Las recetas en papel solo ocupan lugar y para colmo, se desgastan con los años. Puedes encontrar montones de recetas en internet o incluso digitalizar las que tienes en papel para no perderlas con el paso del tiempo.
Aunque en esta época se ha implementado utilizar bolsas de tela para evitar la contaminación, seguramente aún ande por ahí “la bolsa madre de las bolsas”, esa que comenzamos a llenar sin tener consciencia de en lo que se convertiría. En lugar de desechar todas, podríamos buscarles una función útil que no tenga que ver forzosamente con almacenar cosas en ellas. Hay varias ideas geniales que pueden ayudarte a deshacerte de tales bolsas sin contaminar.
Si eres de las personas que tardan en cambiar las esponjas, y que incluso guarda las anteriores una vez que compra una nueva, deberías parar de hacerlo. Las esponjas son uno de los elementos de la casa en los que viven más bacterias. Lo ideal sería limpiarlas cada 3 días, cambiarlas cada 2 semanas y tirar a la basura las que ya no usas.
Quizá hayas recibido un regalo o una publicidad te haya convencido de que necesitabas comprarte un aparato capaz de revolucionar tu vida en la cocina. Lo más probable es que, a lo largo de los años, hayas acumulado un montón de electrodomésticos que no funcionan o que no has usado, y que ocupan más espacio del que piensas. Usa la siguiente regla: si no lo has usado en el último año, lo más probable es que no lo utilices jamás.
Las tapas y los recipientes son como los calcetines en la lavadora: uno de ellos siempre termina desapareciendo. Haz un chequeo cada tanto de los recipientes que guardas y asegúrate de que todos tengan su correspondiente tapa. No es conveniente dejar comida sin tapar en el refrigerador, ya que tenderá a secarse.
Revisa el lugar donde guardas todos los artículos de limpieza. ¿Usas todos? ¿Están los trapos en buen estado? ¿Vale la pena guardar ese envase por dos gotas de producto? No acumules una suma excesiva de esponjas y paños. En su lugar, lleva un control de lo que necesitas y deshazte de aquellos envases que estén prácticamente vacíos.
Los productos de limpieza vencidos no dañarán las superficies, pero tampoco limpiarán tan efectivamente como solían hacerlo. En el caso de los desinfectantes, es importante respetar la fecha de caducidad.
La puerta del refrigerador es un gran lugar para tener los cupones de descuento a la vista. También para pegar dibujos de nuestros pequeños, imanes que nos regalan o incluso la lista de compras. Sin embargo, ¿cada cuánto verificas que todo lo que está allí sigue siendo útil? Trata de que el refrigerador solo tenga encima lo que realmente necesitas. Guarda los dibujos en un cajón y deshazte de los cupones vencidos.
¿Qué elementos hay en tu cocina que deberías tirar, pero te cuesta hacerlo? ¿Con qué cosas te consideras un acaparador?