20+ Historias de regalos simples, locos o emotivos que se quedaron en el corazón

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hace 1 hora
20+ Historias de regalos simples, locos o emotivos que se quedaron en el corazón

A veces, un solo regalo puede quedarse para siempre en la memoria. Y no precisamente por ser caro, sino por lo que nos hizo sentir o lo inesperado que fue. Puede tratarse de un detalle conmovedor, algo totalmente fuera de lo común o un acierto tan perfecto que uno no puede evitar contarlo una y otra vez. En esta recopilación, varias personas compartieron las historias de los regalos más memorables que han recibido en su vida.

“El hijo de mi esposo pidió una pluma 3D como regalo. Lo primero que hizo fue un anillo para mí, porque sabía que me encanta todo tipo de accesorios.”

“Este ha sido el regalo de Navidad más cruel que he recibido en mi vida. ¡Estaba tan emocionado cuando lo vi! Durante un minuto entero. Y luego comprendí que era una memoria USB.”

Aniversario

  • Para celebrar sus 50 años de vida juntos, el abuelo reservó un restaurante e invitó a toda la familia. Y como regalo para la abuela... ¡entró al restaurante con un ternero! Decir que todos se sorprendieron sería quedarse corto; la abuela incluso empezó a regañarlo en ese mismo momento. Pero entonces, sus tres hijos se levantaron y les entregaron a los “recién casados” las llaves de su nueva casa. La abuela siempre había soñado con vivir en el campo y tener una gran propiedad, pero nunca habían contado con los recursos. Por fin, podrán vivir como siempre lo desearon. © Not Everyone Will Understand / VK

“En Año Nuevo, mi hermano me entregó una caja. La abrí y no pude contener las lágrimas: ¡era mi sueño de 2009!”

En aquel entonces, viajábamos juntos en un tren suburbano y vimos a un chico jugando con una PSP. Me pasé todo el trayecto mirándolo con envidia, y luego no dejé de decirle a mi hermano cuánto deseaba tener una igual; era mi mayor sueño. Con el tiempo, me olvidé de ella... pero mi hermano no. Hoy paso el día jugando, más feliz que nunca.

La abuela sí que sabe dar buenos regalos

  • Cuando tenía unos 25 años, mi abuela vino de visita y me trajo un paquete grande y algo extraño. Me lo entregó diciendo: “Probablemente nunca llegue a ver tu boda. Aquí tienes tu dote, úsalo antes de que se lo coman las polillas”. Abrí el paquete y resultó ser un gran edredón de plumas. Por cierto, me casé tres años después. Hasta el día de hoy, mi esposo y yo dormimos únicamente con ese edredón. © MiJulik / Pikabu

“Un amigo me regaló una fruta bastante inusual. Al abrirla, encontré algo con lo que había soñado desde hacía tiempo: ¡un ejercitador giroscópico para antebrazos y muñecas!”

“El tamaño no era exactamente el adecuado para mí, así que lo convertí en un llavero y ahora lo llevo siempre conmigo. Cada vez que saco las llaves, no puedo evitar sonreír.”

Las mamás saben ser generosas

  • Recuerdo que mi madre me llevó a una tienda a elegir un set de muebles para muñecas. En ese entonces, recién comenzaban a aparecer. Nunca tuvimos mucho dinero; vivíamos de sueldo en sueldo, y a veces incluso teníamos que pedir prestado. Pero en esa tienda había tanto para elegir... Tres sets distintos: dormitorio, comedor y una chimenea a pilas. Yo me quedé ahí, dudando, sin poder decidir qué era más necesario para mi muñeca: dormir, comer o simplemente tener una chimenea genial. Y mi madre dijo: “¡Llévate los tres!”. Incluso a mis siete años entendía que eso era un lujo para nosotros. Y ahora, ya de adulta, ni siquiera puedo imaginar de qué tuvo que privarse mi madre para poder darme esa felicidad© GrunkaLunka / Pikabu

“Por mi cumpleaños, una conocida me regaló un mameluco infantil usado. A pesar de que no tengo hijos. Bueno, en fin, hay que aprovecharlo.”

La creatividad es el camino al éxito

  • ¡Una vez le regalé una piedra a mi novia cuando cumplió 18 años! Ella quería un teléfono nuevo, pero yo era un estudiante sin un centavo. Así que, en lugar de simplemente darle el dinero, tomé una piedra de la calle, le grabé un mensaje de felicitación, coloqué el dinero debajo y lo envolví todo en un bonito papel de regalo. Ahora llevamos cinco años de casados. © Unknown author / Pikabu

“Me encantan las baguettes, pero soy alérgica al gluten, así que mi novio me compró esta almohada. Sé que es un pequeño detalle, pero sí, soy feliz.”

“El año pasado, para mi cumpleaños, casi grité: ‘¡Regálenme un bastón de salami!’. Y hoy recibí esto: ¡una tira continua de salchichas! ¡Sorpresa y felicidad!”

Cuando la experiencia decide

  • Mi suegra nunca da regalos en las fiestas; como mucho, un paquete de galletas o de rosquillas. Nunca me molestó. Por mi parte, solía regalarle cosas útiles para la casa. Pero hace poco, con el nacimiento de nuestra segunda hija, surgió la necesidad de ampliar nuestro hogar, y de pronto, mi suegra nos entregó una suma considerable de dinero para que no tuviéramos que endeudarnos. Así, ahorrando en regalos todos estos años, logró reunir lo suficiente para ayudarnos a conseguir una vivienda© Mamdarinka / VK

“Hace unos tres años, mi hija me regaló una pulsera luminosa. La he llevado puesta sin quitármela desde entonces. Hace poco se rompió, así que le pedí a mi esposa que le hiciera un refuerzo con hilo resistente, y aún la sigo usando.”

“Cuando cumplí 35, mi madre me regaló un bowl para ensaladas de una tienda del tipo ’Todo a 55′. Y en Año Nuevo, una mandarina y un juego de agujas. Mi madre no tiene problemas de dinero.”

Mi madre, en fechas importantes, recibe de mí regalos como remodelaciones en el departamento, viajes y electrodomésticos grandes. Aún no logro entender cómo debo interpretar los obsequios que ella me da.

Cuando la bondad regresa

  • Mi hermana le hizo creer a su pretendiente que le encantaba leer. Y en una de sus citas, él le regaló un libro. Por supuesto, ella lo dejó olvidado en un estante lleno de polvo. Cuando me enteré, la hice sentir culpable y le propuse que al menos lo hojeara. Lo abrió y, en la página 245, había un mensaje escrito a lápiz: “Dudo que alguna vez veas esto, pero si de verdad decides leer, mándame el emoji de un libro por mensaje”. Después de esperar un par de días (para que fuera creíble), mi hermana le envió el emoji. El chico no respondió nada. Pero esa noche, la sorprendió con una cena en un restaurante y un ramo espectacular. En ese mismo lugar, le confesó que ella era la primera que no le había mentido sobre su amor por los libros. © Not everyone will understand / VK

“Un compañero con quien estudié en el mismo instituto de arte dramático me pidió que lo reemplazara en las funciones navideñas del jardín de niños, donde él interpretaba el papel de Papá Noel.”

Aunque ya tenía mi propio negocio, fui a ayudar. Todo salió bien, todos estaban contentos. Al final, salí con un gran saco para repartir regalos a los niños. Entonces, se me acercó una niña pequeña con un vestido navideño y me dijo: “Papá Noel, tú eres tan bueno y siempre das regalos. Pero yo pensé que tú también deberías recibir uno. Toma, por favor. ¡Es para ti!”. Y me entregó este juguete. Han pasado muchos años y ese regalo sigue conmigo. Y sé que nadie jamás podrá darme algo más valioso.

“Tengo una caja con piedras que me ha regalado mi esposa. Cuando vamos caminando por el bosque, ella encuentra alguna piña de forma curiosa o una piedra interesante y me la entrega.”

“¡Esos son los regalos más lindos del mundo!”

“Mis amigos me recordaron que, en realidad, soy astrónomo de formación. ¡El mejor regalo de cumpleaños!”

Un regalo con vistas al futuro

  • Soy médico. Un día, un abuelito que era mi paciente me regaló, por Año Nuevo, tres piñas de cedro y dos copos de nieve que su nieto había recortado de periódicos. Abrí las piñas, estratifiqué las semillas en el refrigerador durante todo el invierno y, en primavera, las sembré en macetas. ¡Y comenzaron a crecer cedros! Luego los trasplanté en distintos lugares alrededor de la ciudad. © informblok / Pikabu

“Hace poco más de un año, el médico le dijo a mi amada que no podría tener hijos. Esta noche, ella me dio el mejor regalo con el que jamás pude soñar.”

Saber regalar alegría es un arte

  • Era 1999 o 2000. Mis padres no tenían mucho dinero, pero querían celebrar las fiestas. Mi papá trajo del trabajo una enorme caja de cartón, llena hasta el tope de estrellitas de unicel para envolver objetos frágiles. Yo me lanzaba dentro de la caja a buscar regalos. ¡Fue una maravilla! Un verdadero milagro de Año Nuevo: una caja con nieve que no se derretía. No recuerdo qué regalos había, pero esa caja llena de unicel se me quedó grabada para toda la vida. Sueño con, algún día, prepararle a mi hija una celebración como esa. Claro, después había unicel por toda la casa, y durante días estuvimos barriendo estrellitas de todos los rincones, pero valió completamente la pena. Y con la misma caja, mi papá hasta nos construyó una casita a mi hermano y a mí, con puertas y ventanas que se abrían. © Upuzya / Pikabu

“¡Tengo a la mejor novia del mundo! Me regaló esta maravilla por mi cumpleaños.”

Cuando “más caro” no significa “mejor”

  • A los 16 años, deseaba con todas mis fuerzas un collar de jaspe que vendían en una tienda cerca de casa. No era bisutería de plástico, pero tampoco era una joya. Tenía una cadena y algunas piedritas en el centro. No costaba demasiado, pero sí más de lo que podía permitirme. Lo pedí con mucha ilusión para mi cumpleaños y esperé... Pero lo que recibí fueron unos pendientes de ámbar (odiaba el ámbar, aunque a mi mamá le encantaba), con forma de dos esferas del tamaño de una cereza. Eran dorados, grandes, de estilo claramente anticuado y, simplemente, feos. Ante mi cara de sorpresa, la respuesta fue: “¿Cómo que no te gustan? ¡Si son más caros!”. No recuerdo bien cómo reaccioné, pero sí que, al final, me dieron el dinero para comprarme el collar. © tttuksa / Pikabu

“Participé en un intercambio de amigo secreto y recibí, de parte de un completo desconocido, el mejor regalo que he recibido en los últimos 25 años. Incluso la forma en que venía envuelto fue impresionante.”

“Dentro había dos libros, golosinas y otros pequeños detalles encantadores.”

“Llevamos 10 años juntos. Esto es lo que mi novio me regaló por Año Nuevo. ¡Qué tonto! Lo quiero muchísimo. Sé que compró un anillo, pero decidió hacerme una broma.”

Año Nuevo

  • Solo he estado una vez en el extranjero, y en esa única ocasión, algo tenía que salir mal. En el aeropuerto revisaron mi equipaje y encontraron algo. Me llevaron de inmediato a una sala aparte. Resultó ser un regalo de mi ex: un set de bengalas de colores brillantes. Empezaron a preguntarme para qué las necesitaba en el avión y, en lugar de decir que simplemente se me había olvidado sacarlas, se me escapó: ’¡Son para Año Nuevo!’. Los inspectores me miraron sorprendidos y me informaron que no se podían llevar en el avión. Me dio muchísima vergüenza. Se quedaron con las bengalas, pero al menos me dejaron pasar.

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