7 Tratamientos estéticos de moda en los que muchas mujeres no piensan gastar su dinero

Consejos
hace 3 años

Un día, paseando por mi barrio, me sorprendió ver que las tiendas, almacenes y cafés habituales han sido sustituidos por salones de belleza. Me sorprendió: ¿tanta gente recurre hoy en día a los servicios de esteticistas? Como muestra una breve encuesta, la popularidad de esta industria no hace más que crecer de año en año. Pero, ¿realmente se necesitan estos procedimientos para todos, sin excepción?

Para Genial.guru (y para mí también), intenté comprender lo necesarios que son los distintos servicios que ahora están tan de moda. Y he hecho una lista de procedimientos a los que he decidido renunciar por una u otra razón.

No me hago maquillaje permanente

El maquillaje permanente es algo realmente práctico: ahorra mucho tiempo a la hora de arreglarse por la mañana, y permite lucir un aspecto arreglado sin ningún esfuerzo adicional. Quería tatuarme las cejas, estaba cansada de dibujarlas con un lápiz. Agendé una cita con un profesional. Entonces, me encuentro de casualidad con una vecina y la veo, en lugar de cejas, unas manchas descoloridas, y luego al ver otra amiga, le vi algo parecido. Resultó que el profesional se “excedió” con la tintura. Y ahora no está claro cómo arreglar esta “belleza”. Así que, por ahora, me quedo tranquila con mi lápiz para cejas.

No me hago uñas esculpidas

Tengo uñas finas y tienden a romperse. Por eso las corto bastante y las cubro con un barniz especial de refuerzo en lugar del color habitual. Y mis amigas siempre me las están señalando, diciendo que una mujer “respetable” debería hacerse algo al respecto, por ejemplo, uñas esculpidas.

Me arriesgué con el acrílico. El efecto era impresionante, pero me estorbaban. Primero, parecía que debajo de las uñas se acumulaba la suciedad. En segundo lugar, las uñas sonaban fuerte cuando escribía algo en el teclado. Después de un par de semanas, me las quité. Y bajo ellas vi mis propias uñas débiles y torcidas. Tuve que tratarlas durante mucho tiempo. Los expertos afirman que el uso constante de uñas acrílicas puede empeorar el estado de las propias uñas.

No me tiño el pelo

Naturalmente tengo el pelo castaño, y me molestaba siempre este tono, a mi parecer, demasiado ordinario. Durante 10 años teñí el pelo de un tono rojizo en una peluquería. Pero mi cabello era cada vez más fino y más seco. Se enredaba cada vez más y se convertía en paja. Ningún acondicionador, bálsamo o mascarilla ayudaba, y lo he probado todo.

Dejé de teñirme el pelo y me di cuenta de que el color natural era igual de bueno. Luego, por supuesto, aparecieron unos cuantos mechones grises. No me di cuenta hasta que mi suegra lo soltó: “¿No tienes dinero para ir a una peluquería? Se te ven las canas. ¡Sácalas con una pinza entonces!”. Me reí.

No me pongo extensiones de pestañas

Este procedimiento siempre me ha desconcertado un poco. Si llegas a un profesional inexperto, no solo puedes perder parte de tus propias pestañas, sino también ganarte una infección. Además, llevar pestañas artificiales impone algunas limitaciones. No puedes restregarte la cara con fuerza con una toalla y no puedes dormir con la cara metida en la almohada. Demasiado esfuerzo para mí.

Una vez, una amiga decidió hacerse extensiones de pestañas. Nos encontramos al día siguiente y, al verla, me quedé con la boca abierta. Su aspecto me hacía recordar a una muñeca artificial de pestañas, ¡gigantescas! Eran tan gruesas y largas que no estaba claro cómo conseguía mantener los ojos abiertos y parpadear. “Un desastre, ¿no?”, suspiró ella. Esta tarde volveré al salón para recortarlas, el esteticista se dejó llevarse demasiado".

No cambio la forma de mis labios con implantes e inyecciones

No puedo usar labiales porque me los como en cuestión de segundos. La sensación de algo extraño en mis labios me resulta muy irritante. Pero hacer que mi boca sea más llamativa y carnosa con la ayuda de implantes o inyecciones no creo que sea lo mío.

Estaba un poco preocupada por los efectos secundarios. Los implantes son permanentes. Y si el resultado no es de tu agrado, tendrás que pasar por una operación para repararlo. Las inyecciones de relleno son un procedimiento más suave. Pero el efecto desaparece con bastante rapidez, literalmente en unos pocos meses. Además, no esperes ningunos cambios “fantásticos” en la apariencia después de este procedimiento.

No me hago inyecciones de relleno

La primera vez que noté arrugas en mi rostro fue alrededor de los 30 años. Me horroricé y decidí que tenía que hacer algo urgentemente. La cosmetología moderna ofrece muchas opciones. Entonces me encontré con un par de artículos interesantes.

Resulta que las arrugas en las esquinas de los ojos nos hacen más simpáticos y confiables. Eso es porque normalmente se forman mientras se sonríe. Si se eliminan las “patas de gallo”, nuestro rostro parecerá menos emocional e, incluso, artificial. Nuestro aspecto más “rejuvenecido” también despierta desconfianza en los niños. Cuando los rastros de emoción desaparecen de nuestra cara, puede despertar inconscientemente una especie de antipatía en nuestros allegados.

Si aun así quieres probar los rellenos faciales, es mejor utilizar los que contienen ácido hialurónico. Si no te gusta el efecto, las consecuencias siempre se pueden eliminar rápidamente.

Pero el uso de otras sustancias en los rellenos puede tener consecuencias inesperadas. Mi amiga me decía que debíamos deshacernos de las arrugas en el cuello. Qué esto no era aceptable y etc. Fue la primera en hacerse el tratamiento. Después de realizarlo, quedó bárbara. Entonces, vi que se masajeaba mucho el cuello. Resulta que a la zona de las arrugas se le inyecta el relleno, y este material se acumula formando unas minúsculas pelotas. Así que tienes que frotarte mucho el cuello para que esos bultos se puedan disolver.

No me gustan los exfoliados químicos

El acné no me abandonó de adulta. Antes de un evento importante, pedí cita en el salón más cercano para un exfoliado químico. No les advertí del hecho de que la fiesta estaba prevista en solo un par de días. Me deshice de los granos, pero llegué la fiesta con la cara hinchada y roja.

El acné es para todas las edades: este problema puede manifestarse a los 13 y a los 30 y a los 50. La terapia láser y los exfoliados químicos son métodos excelentes. Pero estos procedimientos pueden ser bastante invasivos y dolorosos. Lo bueno es que hay otros tratamientos disponibles. Solo que estos pueden tomar más tiempo. Pues bien, el uso de toallas desechables, el lavado frecuente de la ropa de cama y de aquellas cosas que entran en contacto con la cara también ayudan en la lucha contra el acné.

Entonces, ¿vale la pena ir a un salón de belleza?

Todos los procedimientos anteriores son seguros y para muchas personas se convierten en una verdadera salvación. ¿Vale la pena utilizarlas no por razones objetivas, sino solo porque se han hecho populares y todo el mundo alrededor está entusiasmado por hacerlos? Probablemente no. A veces vale la pena pararse a pensar si realmente necesitas tal o cual cosa.

En cualquier caso, antes de decidirte por cualquier procedimiento, es buena idea consultar con un dermatólogo y esteticista. Y es aconsejable escuchar varias opiniones a la vez. Solo el especialista podrá recomendar una terapia específica para tu tipo de piel y sugerir qué efecto debes esperar de una intervención concreta. Finalmente, no hagas todos estos procedimientos en casa o en clínicas no verificadas.

¿Visitas a menudo los salones de belleza? ¿Estás satisfecho con los resultados?

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