8 Frases femeninas capaces de herir al hombre más fuerte

Psicología
hace 3 años

Si frecuentemente se dejan pasar los problemas en la relación, tarde o temprano darán lugar a problemas más serios o incluso una ruptura. Sin embargo, las mujeres no siempre se atreven a decir lo que en realidad piensan. Esto da como resultado malos entendidos y resentimiento mutuo. En este artículo hablaremos sobre lo que significan las duras pero honestas frases que posiblemente les gustaría decir a todas las mujeres por lo menos una vez, y cómo transmitir correctamente sus emociones a un hombre.

Si bien los problemas en una relación son inevitables, Genial.guru aconseja reflexionar cómo reaccionarías en el lugar de tu pareja ante las palabras mencionadas. Entonces, la comunicación será fructífera y no se convertirá en una acalorada discusión.

1. “¿Cuándo te convertirás en un hombre?”

Otra variante es la expresión: “¿Cuándo vas a madurar?”

Esta frase suena demasiado cruel, por eso rara vez se pronuncia en voz alta. Sin embargo, su trasfondo es muy simple: cualesquiera que sean los roles de género modernos, en el fondo, una mujer busca que su hombre sea el protector y sostén de la familia. Sin embargo, en lugar de esto, ve a una persona que culpa de sus problemas y fracasos a sus jefes o padres, o bien intenta perderse en los videojuegos; alguien que no es capaz de encontrarla camino a casa por la noche después del trabajo y considera que lavar los platos “no es cosa de hombres”.

No obstante, aquí el problema no solo consiste en que el hombre es irresponsable e inmaduro. Sino también la misma mujer fomenta (posiblemente de manera inconsciente) tal comportamiento. El eterno niño Peter Pan comenzará a madurar hasta que deje de ser vigilado por la “mamá” Wendy.

Las mujeres tienen que aprender a ampliar el área de responsabilidad de los hombres. Pídele más de una vez que saque la ropa de la lavadora, recoja al pequeño del jardín de niños (“Amor, no me va a dar tiempo”). Deja de resolver los problemas de tu esposo y comienza a cuidar más de ti misma. Al mismo tiempo, intenta agradecer a tu cónyuge incluso por la ayuda más pequeña: esto mejora la satisfacción de la relación entre ambos.

2. “No me agradan tus familiares”

Existe la creencia generalizada de que, si amas a una persona, entonces también debes amar a sus seres cercanos. No obstante, la relación con ellos puede ser complicada. Es especialmente difícil para una madre “soltar” a su hijo, dado que, hasta antes de la boda, ella se consideraba la mujer más importante en su vida. Al mismo tiempo, el vínculo madre e hijo es un poco más fuerte de lo que pensamos: hasta un 63 por ciento de las madres portan en algunas partes de su cerebro el ADN de sus hijos (este fenómeno se conoce como “microquimerismo”).

En todos los conflictos, las madres suelen culpar a la nuera o al yerno.

Por otra parte, una mujer tiene todo el derecho de decirle a su pareja “Yo te amo, pero no quiero pasar el fin de semana con tu familia”. Aunque no vale la pena obstaculizar su deseo por ver a su madre o padre: él puede ir con ellos a solas o acompañado de sus hijos.

Si las tardes familiares para tu media naranja son sagradas, entonces se puede llegar a un acuerdo sobre con qué frecuencia estás lista para visitar a sus seres queridos. Intenta tratar con respeto a la madre de tu esposo y no formules acusaciones hacia su persona: en tal caso, lo pones en una complicada posición cuando es necesario elegir entre ustedes dos. Los hombres, como sostienen los psicólogos, tienden a considerar a sus esposas como las más fuertes y estrictas, colocándose del lado de sus madres durante los conflictos.

3. “Te ves horrible con esos pantalones”

El doctor Robert Sternberg ha presentado el amor ideal en forma de triángulo, el cual debe tener 3 aspectos:

  • Intimidad: incluye afecto, sentimiento de amistad y confianza.
  • Pasión: atracción física, sentimientos románticos.
  • Compromiso: es aquello que la pareja coloca en la relación y la misma historia de su amor.

Como observamos, la atracción física es importante en cualquier etapa de la relación. Al mismo tiempo, la atracción de la pareja en una relación a largo plazo no solo posee un gran significado para los hombres, sino también para las mujeres. Después de todo, hasta el cónyuge más comprensivo y fiel puede aburrir si un desagradable olor se desprende de él, o bien si su panza comienza a asemejarse a la de una mujer embarazada.

Por lo tanto, si la apariencia de tu ser amado ha empeorado de manera radical, menciona esto con delicadeza. Ofrécele renovar juntos el guardarropa, comprar una suscripción doble para el gimnasio o tu misma deshazte de las cosas desgastadas. Si esto no ayuda, comienza contigo misma. Una esposa para un cónyuge es como el pan en la mesa: siempre está ahí y no causa apetito. Pero si tú te arreglas un poco, comienzas a visitar nuevos lugares y conocer a nuevas personas, entonces él dejará de acostarse en el sofá. Nadie quiere perder su rebanada de pan, ¿cierto?

4. “Piensas solo en ti mismo”

Trata de pensar si tu pareja siempre ha sido así de egoísta pero no lo habías notado o si su actitud hacia ti realmente ha cambiado. Tal vez después del nacimiento de un hijo él se encuentre en depresión posparto. No te rías: este estado realmente aparece en los padres y afecta a aproximadamente el 10 por ciento de los casos.

Si su relación hacia ti siempre fue así, explícale a tu pareja que no te agrada su comportamiento. No menciones frases amplias, simplemente da ejemplos precisos de cuándo se comportó de manera egoísta: no tuvo interés en cómo estuvo tu día, no compartió contigo algunas golosinas, no te apoyó en los quehaceres. No culpes, trata de explicar por qué esto te ofende o te hace sentir mal. Posiblemente él mismo no comprende que esto es desagradable para ti.

Sin embargo, si tu pareja no te presta atención debido a su naturaleza (y no por exclusiones o algún tipo de problemas personales) será difícil que lo rectifiques. Acéptalo tal y como es (con sus defectos y virtudes). Y cuida más de ti misma y los demás.

5. “Pero José...”

En ocasiones, tienes ganas de mencionar que el esposo de tu amiga gana más, él mismo reparó el grifo, le compró un nuevo y costoso abrigo de piel y, además, se ve como modelo de una portada de revista.

Sin embargo, vale la pena pensar en cómo reaccionarías si él te comparara con otra mujer, y en lugar de la frase “Pero José...”, decirle directamente qué es lo que te gustaría cambiar. Propón buscar juntos una fuente adicional de ingresos o explicar qué tan agradable sería recibir regalos para las celebraciones o simplemente sin motivo alguno.

Y no olvides: tu esposo es igual de bueno que tu vecino o el cónyuge de tu amiga. Simplemente, durante la vida en común, te has acostumbrado a todo lo bueno que tienen en el matrimonio y has dejado de prestarle atención. Pero por el contrario, se amplifica todo lo que te molesta. Al concentrarte en los lados fuertes de tu pareja, te darás cuenta de que no siempre los demás son mejores que tu esposo.

6. “No soy tu mamá”

La mamá de los osos polares cuida de sus hijos hasta los dos años. Las mamás de los orangutanes hasta los 6 o 7 años. Pero las mamás humanas son las únicas que pueden cuidar de sus hijos hasta el momento en que se casan (o incluso después).

Sin embargo, tú no eres su mamá para recoger indefinidamente sus calcetines sucios dispersados por toda la casa y lavar todos los trastes. A veces él también tiene que estar con sus hijos o hacer algo de comer. Habla con tu hombre sobre tales responsabilidades. Con un tono tranquilo dile qué es lo que no puedes tolerar, por ejemplo, que deje por todos lados sus calcetines sucios o que no levante la tapa del inodoro.

Algunos hábitos se pueden erradicar haciendo caso omiso de ellos: por ejemplo, si nuevamente ha perdido sus llaves, mantente callada y no digas nada. No te apures a tranquilizarlo y no le ayudes a buscarlas. Pero elogia cada acción útil: echó su playera al cesto de la ropa sucia después de su entrenamiento, entonces dile bien hecho. Y no pasa nada si en la recámara aún hay mucha ropa que también debería poner ahí.

Algo importante: los hombres no tratan de hacernos enojar con sus hábitos. Simplemente actúan así porque para ellos es más fácil. Y si tu esposo está acostumbrado a tener un desorden, será difícil transformarlo, así que tenle más paciencia y no lo presiones.

7. “Me gusta atraer las miradas de los hombres”

El coqueteo con los representantes del sexo opuesto puede aportar a la relación un matiz adicional de pasión o convertirse en una razón para pelear: todo depende de cómo reaccionen ante tal comportamiento. Si tu coqueteo obliga a tu amado a tener celos, entonces reflexiona en lo que sentirías tú ante tal situación y si vale la pena arriesgar tu matrimonio solo por experimentar una dosis de adrenalina.

Si en la comunicación con otros hombres no realizas ningún tipo de coqueteo pero aun así tu amado percibe cierta desconfianza, entonces ha llegado la hora de decirle: “Te amo y no pienso traicionarte”. Y trata de averiguar por qué siente tal desconfianza hacia ti.

Por cierto, no vale la pena reaccionar de manera exagerada si tu amado no puede despegar la mirada de una chica guapa con un impresionante vestido. De acuerdo con las estadísticas, los hombres gastan un año de sus vidas en ello. Y las mujeres gastan un poco menos para escoger sus atuendos. Así que en todo hay un equilibrio.

8. “No somos compatibles”

Posiblemente pienses que te has equivocado en la selección de tu cónyuge. Pero tenemos que decirte que no eres la única: de acuerdo con las estadísticas, un 72 por ciento de las mujeres en algún momento ha considerado dejar a su esposo y un 57 por ciento se lamenta por haberse casado con él. Por otro lado, un 71 por ciento de las mujeres permanecen con su pareja por el resto de su vida.

Psicólogos aconsejan lidiar con las preocupaciones y tratar de averiguar por qué te sientes mal en la relación. Posiblemente no quieres aceptar algunas cualidades de tu hombre. Por ejemplo, tu esposo puede ser menos activo que tú, tener sus debilidades e intereses. Pero si a él no le gusta ver espectáculos o festivales, siempre tienes la posibilidad de ir sola o con alguna amiga.

El pensamiento de que tu cónyuge y tú son incompatibles el uno con el otro surge con frecuencia en las parejas que no hacen nada por mejorar su relación, no se comunican y no se interesan en los asuntos el uno del otro. Pueden estar muy ocupados con los hijos o con el trabajo. Pero al igual que un carro necesita de cuidado y combustible, una relación requiere de la capacidad para hacer valer lo que es importante y también la posibilidad de aceptar los defectos del ser amado.

Psicólogos aconsejan que, al momento de comenzar una importante conversación con tu pareja o cónyuge, trates de no juzgar desde una posición como si él te debiera algo. Frecuentemente expresamos lo que no nos gusta de una relación y rara vez mencionamos lo que nos gustaría obtener. Como resultado, el diálogo se convierte en una alternancia de acusaciones y justificaciones. Estás de acuerdo en que la frase “Me gustaría pasar este fin de semana contigo y con los niños en el parque” suena más agradable que “Pasas poco tiempo conmigo y con nuestros hijos”. Expresa tus sentimientos y deseos utilizando el “Mensaje yo”, no tengas miedo de ser vulnerable, ya que así encontrarás el camino hacia la comprensión mutua.

¿Qué frases consideras que ofenden más a tu amado? ¿Qué palabras por parte de un ser querido o tu media naranja hicieron sobrestimar tu relación o cambiar por completo? Comparte tu respuesta en los comentarios.

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