Genial, una observacion, soy argentina, y me choca muchisimo el modo de escribir de mis compatriotas, ustdes deberian revisar y corregir cuando usan terminos como laburo, buzo, y hacerlo mas entendible para el resto de los hispanopartantes, aclarando que esos modismos son propios de porteños (Capital del pais) y que en el resto de Argentina hablamos correctamente. Estimo que podrian revisar las publicaciones, evitando el uso de localismos demasiado marcados, tanto de Argentina como de otras naciones, para que resulte mas comodo y agradable de leer. Saludos
10 Pequeñas historias en las que la amabilidad le salvó el día a alguien (humano o animal)

Un día, las cosas nos salen mal. Al día siguiente, también. Y llegamos a creer que ya está, que será siempre así, que nuestra vida está condenada a una realidad problemática.
Y de pronto, algo bueno ocurre. Algo lindo nos pasa. Recuperamos eso que creíamos perdido para siempre. Y volvemos a confiar.
En esta ocasión, los lectores de Genial nos contaron sobre esas ocasiones en las que un gesto amable venció a una realidad antipática.
- Tengo una vecina que se encarga de transitar perros y gatos abandonados. Ella tiene un trabajo normal, no le sobra la plata, su casa no es lujosa, pero si ve un perro o un gato en la calle, se los lleva a la casa y los cuida hasta que les encuentra un hogar. Mi propio perro me lo consiguió ella. Es una persona genial.
- Mi hija de diecisiete años y su novio todas las semanas preparan varias tartas dulces y las venden por porciones en la escuela: a los compañeros, a las profesoras. Con la plata que recaudan, una vez al mes compran pan, jamón y queso y arman sánguches que luego reparten a gente en situación de calle. Estoy muy orgullosa de ellos.
- Mi marido siempre se llevó mal con los perros, simplemente no le gustan. No logran congeniar. La semana pasada alguien dejó en mi patio a una perrita embarazada, la arrojaron por encima de mi pared, no sé cómo no se lastimó. La pobrecita temblaba de miedo y me partió el alma. Cuando mi marido la vio, puso una cara muy seria y me dijo: “Le voy a armar una cucha con una caja de cartón y un buzo viejo hasta que le compremos una camita para perros”. Creo que van a ser inseparables.
- Tengo un compañero de laburo que todos los inviernos junta abrigos entre nosotros. Anda con una bolsa gigante y va escritorio por escritorio preguntando si tenemos algo para donar: camperas, buzos, pulóveres, bufandas, guantes: lo que tengamos. Después los lava en su casa y los lleva a un comedor del barrio.
- En la panadería donde compro trabaja una chica que, cuando cierra, separa lo que quedó del día. No lo tira. Lo guarda en bolsitas y lo deja listo para la mañana siguiente. Pasa un señor que vive en la calle y se lo lleva. A veces le deja también un café. Es un gesto simple, pero constante, y estoy segura de que a esa persona la ayuda a sobrellevar el día.
- Mi mejor amiga estudia enfermería. Los fines de semana va a un geriátrico como voluntaria. Se sienta a charlar con los abuelos (ella no les dice “abuelos” porque dice: “no son mis abuelos, no tengo derecho a llamarlos así” y tiene razón), los acompaña un rato, los ayuda con pequeñas cosas. Dice que lo mejor es cuando alguno le agarra la mano y no la quiere soltar. Vuelve cansada, pero feliz. Es una persona muy especial.
- El kiosquero de mi cuadra tiene un cuaderno donde anota “fiados”. La mayoría son chicos del barrio que a veces no llegan con la plata. Nunca les cobra de más ni los apura. Cuando pueden, pagan. Cuando no, igual les da algo para merendar. Confía en la gente, y eso hoy es algo muy valioso. A veces pienso que ya no queda gente como él.
- Mi prima es maestra; trabaja en una escuela que queda en un barrio humilde, y muchas veces tienen muchas necesidades. En su aula siempre hay una caja con útiles extra. Lápices, cuadernos, gomas. Los compra ella de a poco. Sabe que algunos chicos no tienen. Nunca los expone. Simplemente dice: “El que necesite, agarre de la caja”. Los pibes la adoran. Y podrán imaginar que su sueldo no es gran cosa.
- Un vecino que por algún motivo me caía mal adoptó a un perro viejito del refugio. Nadie lo quería porque ya estaba grande y medio enfermo. Él lo sacó a pasear todos los días, con paciencia. Le daba sus remedios y le hablaba bajito. El perro vivió poco tiempo con él, pero en ese tiempo vivió bien. Desde ese momento el vecino me cae mucho mejor.
- Mi tía viaja en colectivo todos los días. Siempre lleva caramelos en la cartera. Cuando sube algún chico, le da uno. También le cede el asiento a quien lo necesite, aunque esté cansada. Dice que no cuesta nada ser amable un ratito. (Yo a veces le digo que tenga cuidado con los caramelos, por eso de que a los chicos se les enseña a no aceptar golosinas de un extraño, a ver si encima se mete en un lío).
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Comentarios
Me encantan las historias de perros y gatos rescatados 😍
Hace poco vi un reel de un perrito que siempre lleva a su dueño sin extremidades en silla de ruedas...a veces también hay "amabilidad hecha animal" 🥹🥹
En mi casa adoptamos una perrita de 7 años que no había tenido cariño nunca. Al principio era todo miedos y temblores, después de unos días parecía una perra distinta
Los animalitos son mi debilidad
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