Amor o interés: Mujer cuenta porqué pide dinero por cuidar a su pareja

Historias
hace 1 año

La vida puede llegar a ser muy cruel. A veces uno piensa que ha encontrado el amor de su vida, y que ese es el principio de un cuento de hadas, pero no siempre es así. Jane Morgan lo sabe mejor que nadie, pues justo antes de que su pareja le pidiera matrimonio, su vida se cayó a pedazos cuando él quedó paralizado tras un terrible accidente. Ahora, ella solo puede pedir apoyo para salir adelante.

Cuando realmente amas a alguien, estarías dispuesto a hacer cualquier cosa por esa persona. Incluso sacrificar tu propia comodidad y bienestar.

Convertirse en el cuidador del ser amado cuando enfrentan una enfermedad devastadora requiere un amor profundo, compasivo y resiliente. Implica renunciar a tu independencia, a tu vida tal como la conocías, para enfocarte única y absolutamente en mejorar la calidad de vida de esa persona.

Es un acto de devoción y fortaleza. Sientes que el amor que comparten es más fuerte que cualquier dificultad que puedan enfrentar. Que mientras estén juntos, siempre existirá la esperanza.

Acompañar a alguien en su lecho de enfermedad puede ser agotador, física y emocionalmente. Requiere paciencia, compasión y persistencia. Pero también puede ser gratificante y profundamente sanador.

El amor verdadero se mide no en los buenos tiempos, sino en cómo te enfrentas a los peores momentos. Cuando somos capaces de sacrificarnos por alguien más, estamos tocando nuestra más pura esencia humana. Ese renunciamiento desinteresado es lo que enriquece el alma.

Convertirse en cuidador personal del ser amado cuando enfrenta una enfermedad, es la muestra más pura de amor incondicional.

Jane Morgan, una talentosa bailarina, se levanta todas las mañanas para hacer su rutina de ballet y ejercicios de estiramiento. ¿La razón? Mantenerse fuerte física y emocionalmente para su novio, Conner Slevin, quien quedó paralizado en un trágico accidente en la playa a principios del año pasado.

Jane asumió el papel de cuidadora por primera vez en su vida, y lo hizo en medio de una pandemia global. Cuidar a Conner, quien ahora es cuadripléjico, no ha sido fácil, pero Jane ha demostrado una fuerza y un coraje increíble al enfrentar este desafío.

La historia de Jane, expuso los desafíos que enfrentan las personas como ella, en su mayoría mujeres, que trabajan cuidando a sus seres queridos por poco o ningún salario. Es una profesión que ha sido subestimada y pasada por alto, a pesar de la importancia crucial de su trabajo.

Sin embargo, Este tipo de parejas no pueden vivir únicamente de amor. En Estados Unidos, existen muy pocos programas que permiten que los cónyuges reciban pago como cuidadores, lo que dificulta que, quienes dedican su vida al cuidado de otros, reciban una compensación justa y el respeto que merecen.

Es más, en muchas partes del país, existen parejas intercapacitadas que deben enfrentar una de las decisiones más difíciles: estar casadas con el amor de su vida u obtener una compensación por el arduo trabajo de mantenerlos con vida.

Jane y Conner habían estado saliendo por poco más de un año y comenzaron a pensar en matrimonio en enero de 2020 durante un viaje a Puerto Escondido, México, para asistir a la boda de un amigo.

Sin embargo, lo que normalmente hubiera sido un hermoso recuerdo, tomó un giro trágico y desgarrador cuando, tres horas antes de la boda, sufrieron un terrible accidente mientras nadaban en el océano. Una ola enorme los arrastró, y Conner escuchó su cuello romperse mientras luchaba por sobrevivir. Afortunadamente, Jane logró sacar a Conner del agua y llevarlo a la orilla. Pero el daño estaba hecho: Conner estaba paralizado del cuello hacia abajo.

Esta tragedia, no solo fue un duro golpe emocional para Jane, sino también económico, pues según las estadísticas, esta condición puede generar muchos otros problemas de salud crónicos, lo que eleva los costos de cuidado entre los 347,000 USD y más de 1 millón USD en el primer año.

En la mayoría de estados, los trabajadores de atención médica en el hogar suelen recibir el salario mínimo, cuando estas familias solo pueden ofrecer entre el 20 y 50 por ciento menos de lo que ganarían en un hospital. Por lo que, en la mayoría de los casos, las personas, que necesitan desesperadamente atención, no la reciben a menos que tengan un familiar que haga el trabajo por amor.

Jane, por su parte, hace todo lo posible por ayudar a Conner después de su lesión. Como su novia, realiza casi todos los cuidados, desde cambiar su catéter cada ciertas horas, hasta cocinar tres comidas al día, hacer la colada y estar profundamente involucrada en su terapia física.

No obstante, a pesar de la dedicación de Morgan, los costos de la terapia física y el equipo médico son muy altos. Conner tiene sesiones de fisioterapia un par de veces por semana, lo que cuesta 110 dólares por hora y no está cubierto por su seguro médico. Además, necesita ayuda adicional, pero el salario de Morgan como cuidadora es muy bajo, solo 15 dólares por hora.

Morgan trabaja 40 horas a la semana, lo que le da un ingreso aproximado de 1,700 dólares al mes y Slevin recibe 1,900 dólares por parte de la Seguridad Social. Sin embargo, la pareja tiene que pagar de su bolsillo por los suministros adicionales, como guantes, medicamentos, agarres para la silla de ruedas, etc.

Después de la lesión de Slevin, Jane dejó de trabajar como bartender para cuidarlo a tiempo completo. Pero los costos del cuidado son mucho mayores a lo que ganan juntos. De hecho, no fue sino gracias a una campaña de GoFundMe, que recaudó más de 150 000 dólares, que lograron pagar por una cirugía de cuello.

Ahora, la situación financiera se ha vuelto aún más desafiante, tomando en cuenta que el estado donde vive la pareja permite que los cónyuges sean remunerados, pero solo bajo una condición: si el cuidador es un familiar, el sueldo se reduce a la mitad, debido a que, el cuidado de su ser querido, ya es algo que se espera de él sin remuneración.

Antes del accidente, Morgan y Slevin disfrutaban mucho de la vida. Les encantaba hacer senderismo, estar con amigos y visitar restaurantes. Morgan también disfrutaba de las clases de ballet y el yoga, manteniéndose en forma con la esperanza de reiniciar su carrera de baile.

Pero ahora, la vida de la pareja es la misma todos los días. Después de ayudar a Slevin a usar el baño, preparar el desayuno y sacar a su perro Big Moe a caminar, a Morgan a penas le queda tiempo para ejercitarse.

De hecho, las sesiones de fisioterapia de Slevin son realmente los únicos momentos en que Morgan sale de casa, además de cuando va al supermercado. Por ello, Morgan tiene que luchar por hacerse de un poco de tiempo para estudiar en línea en un colegio comunitario.

Slevin, por su parte, trata de ser lo más independiente posible. A través de la fisioterapia, ha recuperado la función de la muñeca y trata de utilizar por sí mismo objetos, como un cepillo de dientes y cubiertos. Además, gracias a su nueva silla de ruedas eléctricas, ahora puede moverse solo por la casa.

A pesar de que esto es un pequeño alivio para Morgan, la falta de independencia económica, es algo que aún perturba la felicidad de la pareja. “Siento como si estuviéramos siendo castigados por defender nuestro amor. No creo que me castigarían así si fuera no fuera discapacitado”, dijo Slevin.

Él, incluso ha mencionada que quisiera casarse y comenzar una familia con su novia, pero ella piensa que por el momento, tan solo necesita un poco de ayuda económica para tener un respiro y hacer su vida un poco más sencilla.

Imagen de portada Washington Post / YouTube

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