18 Situaciones que en realidad sucedieron, aunque parecen imposibles

No todos los artistas tienen el privilegio de dedicarse a lo que les gusta, crear esculturas conmovedoras y, además, ayudar al medio ambiente. El escultor estadounidense Brian Mock es uno de estos casos: su obra está conformada por esculturas realizadas con elementos metálicos de descarte: tuercas, tornillos y otras piezas de chatarra conforman figuras de animales que interpelan al público. Como se dice, la basura de algunos es el tesoro de otros, y Brian Mock encarna esta frase a la perfección.
Brian creció en las afueras de Portland, Oregon. Se interesó en el arte desde joven: le gustaba dibujar, pintar y trabajar la madera, siempre priorizando el disfrute que encontraba en el proceso creativo. “Solía realizar mis dibujos en papeles de descarte que encontraba en tachos de basura” recuerda Mock. “Realizaba comederos para aves con la madera de cercas rotas que encontraba al lado de la calle”.
En los años noventa, Mock aprendió a soldar en forma autodidacta. Esculpir en metal fue un “accidente feliz” según el artista, quien empezó realizando esculturas en madera. De a poco, fue incorporando piezas en metal para embellecerlas, y se fue familiarizando con el metal, su principal material.
El metal le permitió a Mock crear sus figuras con materiales que quizás otros artistas pasarían por alto. Sus esculturas no disimulan las tuercas y tornillos, sino que las integran y hace que se luzcan. Mock se considera un “evolucionista del metal”, según él mismo dice. “El término me vino a la cabeza mientras veía evolucionar el metal con el que trabajaba desde una cosa (un tornillo o tuerca) hacia otra completamente distinta, (un perro o un león). Así que me pareció un término adecuado”.
Gran parte de las esculturas realizadas por Mock representan animales, muchas veces en tamaño real. Esto se fue dando naturalmente, según el artista, con sus vecinos y allegados pidiéndole esculturas de sus propias mascotas. Con el tiempo, empezó a crear figuras de osos, primates, aves y otros animales salvajes. Mock tiene un tablero de inspiración en su estudio, y junta imágenes del animal en cuestión desde distintos ángulos para estudiar su figura en detalle.
Para Mock, reutilizar piezas metálicas que puedan incluir en sus esculturas es algo casi natural. Desde sus inicios se propuso usar esos materiales en forma resolutiva, dándoles una forma inusual y renovando su propósito.
“La mayoría del metal que conseguí a lo largo de los años viene de los desechos de talleres mecánicos, de autos y centros de reciclaje. También recibí incontables donaciones de personas que limpiaron sus garajes o sus sótanos”.
La propuesta de Mock no es estática, e invita al público a observar las esculturas en detalle, desde diferentes ángulos e ir descubriendo detalles en las figuras. En su página web, el artista afirma “Darles a objetos cotidianos y viejos una nueva vida como escultura es un proceso artísticamente demandante, pero también gratificante. Mi trabajo está diseñado para enfatizar la resolutividad y para fomentar la participación del espectador”.
Brian tiene mucho trabajo en la actualidad, sus esculturas son valoradas en su comunidad e incluso exhibidas en galerías de diversos sitios, desde Nueva York hasta Maui.
“La mayoría de mis obras son comisionadas, y muchos de mis clientes son del rubro de la hospitalidad, sobre todo hotelería, y de coleccionistas privados.”, asegura Mock. “Me gusta escuchar las ideas de los clientes y traerlas a la vida”.
La interactividad, el reciclaje y la creatividad son claves en la obra de Brian Mock: ¿Qué aspectos del proceso creativo te resultaron más interesantes? ¿Qué otros objetos cotidianos podrían servir para realizar proyectos artísticos? Comparte en comentarios tu opinión.