11 Características que distinguen a la gente verdaderamente rica de los que fingen serlo

La esquizofrenia es una de las enfermedades psiquiátricas más controvertidas de todas. Sus síntomas son tan variados que a los científicos les resulta difícil comprender si se trata de una sola afección o simplemente de una combinación de diferentes síndromes. La gente común muchas veces confunde el trastorno de identidad disociativo (como, por ejemplo, el de Billy Milligan) con la esquizofrenia, pero son enfermedades completamente diferentes. A pesar de que solo de 4 a 6 personas de cada mil tienen el riesgo de padecerla, sus síntomas pueden aparecer repentinamente, por lo que todos deberían estar conscientes de los posibles signos que presenta esta peligrosa enfermedad.
Genial.guru está convencido de que todos debemos estar conscientes de esta clase de enfermedades para reconocerlas a tiempo y buscar asistencia oportuna, ya sea para nosotros mismos o para nuestros seres queridos.
Hasta hace poco, las causas de la esquizofrenia seguían siendo un completo misterio para los científicos, pero el desarrollo de la neurociencia permitió levantar el velo del secreto. Según datos de algunas investigaciones, el factor principal es la predisposición genética. Sin embargo, las condiciones en las que una persona vivió en los primeros años de su vida también son de gran importancia, por ejemplo, el abuso mental o físico a una edad temprana aumenta el riesgo de desarrollar la afección.
Los factores de riesgo incluyen un estatus social bajo, la pobreza, la persecución por motivos raciales u otros, desempleo y soledad. Además, algunos científicos creen que enfermedades virales sufridas por la madre durante el embarazo, así como la falta de vitaminas, también pueden aumentar el riesgo de padecer esquizofrenia.
La esquizofrenia afecta al 1 % de la población mundial, es decir, a aproximadamente 75 millones de personas. Al mismo tiempo, la enfermedad ocurre en el 10 % de los sujetos cuyos familiares han sido diagnosticados con la misma afección.
Tanto los hombres como las mujeres se ven igualmente afectados por esta enfermedad, y la mayoría de las veces aparece a una edad temprana. Los caballeros tienden a enfermarse entre los 20 y los 28 años, y las mujeres, entre los 26 y los 32 años. Además, la mayoría de las veces, la enfermedad se encuentra en los residentes urbanos, mientras que prácticamente no se presenta en aquellos que viven en zonas más alejadas de las grandes ciudades.
En las personas con esquizofrenia, el riesgo de morir a una edad temprana es de 2 a 2,5 veces mayor que en los sujetos sanos, ya que esta enfermedad suele ir acompañada, en particular, de trastornos del sistema cardiovascular. Se sabe que las personas con esquizofrenia suelen ser grandes fumadoras, lo que reduce aún más su esperanza de vida.
Los síntomas positivos tienen manifestaciones tan inusuales y raras en comparación con el comportamiento de las personas sanas que incluso alguien que no sea un especialista en el tema puede notarlos.
Es bastante difícil identificar los síntomas negativos para las personas que son ajenas a la psiquiatría, ya que pueden percibirse como rasgos del carácter de alguien. Pueden aparecer como resultado de los signos positivos o de alguna medicación.
Se cree que uno de los primeros signos de la enfermedad en desarrollo es la violación de los hábitos higiénicos. Así, por ejemplo, una persona que se lavaba los dientes dos veces al día puede comenzar a hacerlo solo una vez, y luego este ritual puede dejar de hacerse diariamente. Además, la acción en sí se ralentiza: si antes del inicio de la enfermedad la persona tardaba de 10 a 20 minutos en tomar un baño, puede que el procedimiento comience prolongarse durante varias horas luego de comenzar a padecer la afección.
La persona también puede comenzar a mostrar emociones que son inapropiadas para un determinado momento, por ejemplo, llorar durante eventos alegres o reírse en una situación trágica. A veces, en las etapas iniciales de la enfermedad, las emociones pueden desaparecer por completo: algunos pacientes pueden ver con calma escenas de tortura de personas o animales.
En ocasiones, el inicio de la enfermedad se ve acompañado de un cambio brusco de hábitos: por ejemplo, una persona que salía mucho y conocía gente nueva todo el tiempo puede convertirse en alguien que no sale de casa y no habla con nadie. En ocasiones, los pacientes se vuelven muy religiosos o se dedican al misticismo, aunque siempre hayan sido ajenos a ese tipo de cosas.
También son un motivo de alerta los cambios de humor repentinos. Además, en casi todos los pacientes en las etapas iniciales de la esquizofrenia, las expresiones faciales se vuelven inusualmente activas: aparecen contracciones involuntarias y a veces se ralentiza el parpadeo.
A pesar de que el conocimiento de las causas de la esquizofrenia aumenta con el correr de los días, el tratamiento de esta enfermedad tiene como objetivo eliminar los síntomas que impiden que los pacientes lleven una vida normal. Para lograr eso, se prescriben varios medicamentos llamados antipsicóticos.
Desafortunadamente, todavía no existe una cura total, por lo que la esquizofrenia es considerada una enfermedad crónica que requiere terapia durante toda la vida de la persona. Y los familiares de los pacientes pueden ayudar a sus seres queridos en la lucha contra la enfermedad si están bajo su cuidado.
Las personas que cuidan a los enfermos de esquizofrenia deben monitorear la toma de la medicación a tiempo, sin la que los síntomas de la enfermedad volverán muy rápidamente. También es bueno que el paciente asista a grupos de apoyo para gente con el mismo diagnóstico.
¿Qué hacer si el paciente comienza a delirar o a tener alucinaciones? No hay que convencerlo de la irrealidad de lo que ve y oye, pero tampoco hay que mostrarse de acuerdo con él. Será mejor decir que tienes una opinión diferente y contactar inmediatamente a su médico o llamar a la línea de ayuda para los pacientes con un diagnóstico similar. Es importante recordar que el buen trato, la paciencia y la comprensión son muy importantes al estar con una persona con esquizofrenia.