Tu para que te pones a ser madre tan joven? Para luego estar en esa situación y que tu hijo lo padezca?
Me iba a quedar en la calle con mi bebé, pero la bondad de todo un barrio no lo permitió

El silencio y la soledad pueden ser ocasiones mucho más complejos y dolorosos que cualquier palabra. Sin embargo, las cosas no siempre son lo que parecen y detrás de la distancia también puede haver un observador bondadoso que no está dispuesto a dejarte caer y que, por el contrario, está dipuesto a mover cielo y tierra con tal de echarte una mano.
La carta de Rebeca:
Querido Genial
Escribo esto aún temblando de emoción por lo sucedido, pero necesito contarlo y agradecerlo. Hará cosa de una semana, estaba con el agua al cuello. Tengo 20 años y un bebé de 9 meses, que es lo mejor que me ha pasado, pero al que casi no podía ni mantener. No tenía para pagar el recibo de la luz y me encontraba los avisos de desahucio del casero pegados en la puerta de mi piso. Estaba canina, no, lo siguiente. Me sentía invisible y sola. Muy, muy sola.
Yo vivo en el 4.º B y casi enfrente tengo la puerta del 4.º C, el piso de la señora Amparo. Esa señora siempre ha sido muy seria conmigo, casi no me derigía la palabra y me miraba de reojo cada vez que nos encontrabamos. Yo creía que no le caía bien, que pensaba de mí que era una irresponsable, pero me equivocaba.

Esa señora ayuda sí, pero menuda cotilla está hecha no?
“Toma, zagala. Los recibos están pagados y al casero ya le hemos dicho cuatro cosas entre todos”, me soltó, de sopetón. No me lo podía creer. Resulta que la mujer lo sabía todo: que no subía bolsas del super, de las cartas de color amarillo en el pomo de la puerta y de mis ojeras de mapache. La señora Amparo, la misma que creí que no sabía ni que existía, había armado una especie de “comité de crisis” yendo puerta por puerta y convenciendo a los vecinos y a los dueños de los negocios del barrio.
El martes pasado, cuando ya estaba por tirar la toalla y buscar refugio provisional en casa de alguna amiga, me la encontré en el rellano. Me quede pasmada. Me puso la mano en el hombro y un sobre en la mano.

Me parece súper guay que hayas escrito para darle las gracias a Amparo!!
Me han llenado la despensa de leche para mi hijo, de potitos, de verduras para hacerle sus papillas, de pañales e incluso me han dado vales para la farmacia. No se trata solo del dinero, se trata de que esa bondad tan grande me ha devuelto las ganas de luchar y la esperanza. Me han salvado y no podría estar más agradecida con todos ellos.
Hoy mi hijo tiene todo lo que necesita, tengo luz en casa e incluso un nuevo trabajo en la frutería del barrio. Tenemos una nueva familia. Una que sé que está pendiente de nosotros y con nosotros. Gracias, Amparo, por todo lo que has hecho, por tener un corazón tan grande y por enseñarme que aún existe gente buena en este mundo. Gracias de corazón.
—Rebeca
Gracias, Rebeca por tu hermosa carta y gracias, Amparo y vecinos, por demostrar que la bondad no se ha acabado y que, hoy más que nunca, puedes encontrarla en el momento y el lugar menos pensados.
¿Cuál es la historia que compartes y nunca olvidarás con tus vecinos?
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Comentarios
Tu hijo y tu tenéis mucha suerte Rebeca! Ya no estaréis solos =)
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