El mundo de los conciertos tiene sus propias reglas y saberlas podría cambiar tu forma de disfrutarlos

Curiosidades
hace 13 horas

Los conciertos se han convertido en mucho más que eventos para disfrutar la música de nuestros artistas favoritos en vivo. Cada uno de ellos se rige por una serie de reglas que cambian no solo según el género de la música, sino también de dónde estés en el mundo. La llamada concert etiquette se ha vuelto un gran tema de conversación en los últimos años, en especial después de la popularización de los teléfonos celulares. Quienes van a conciertos parecen prestarle tanta atención al resto de los admiradores en la multitud como al artista por quien asisten, y más de un concierto ha terminado siendo noticia por los sucesos inesperados que han ocurrido: desde admiradores malolientes hasta quienes parecen tener cara de smartphone al no dejar su celular ni un momento.

1. Acampar para la primera fila

Todos los que asistimos a conciertos hemos deseado tener una vista desde la primera fila al menos una vez. Ver a nuestro artista favorito desde una distancia corta es un sentimiento que no se compara con nada. Por eso, la práctica de acampar una noche antes del concierto no es nada nuevo. De hecho, es una parte significativa de la experiencia de ir a un concierto, un “pre” donde no solo puedes hacer nuevos amigos, sino también sentir la emoción de ver las horas pasar y saber que estás cerca de lograr el sueño.

Pero, ¿hasta cuánto tiempo antes del concierto es aceptable acampar? Hay fanáticos que llegan muy temprano por la mañana del día del espectáculo, pero hay quienes llegan hasta dos semanas antes. Entre más tiempo pases formado, mayor es tu credibilidad como fan, sobre todo si pasas la noche en medio de una tormenta de nieve o más de un caluroso día de verano. Aunque no debería ser así, la seguridad es lo de menos cuando la posibilidad de ver el sudor de tu artista favorito está al alcance de tu mano.

2. Grabar los conciertos

Grabar un vídeo durante un concierto es una gran forma de asegurarte que recordarás el momento por siempre. Además, compartir los vídeos también ayuda a crear comunidad y experimentar otros puntos de vista del concierto. Sin embargo, muchos fans están de acuerdo en que debería haber un límite: no es necesario grabar dos horas de concierto sin pausa. Quienes pasan más de la mitad del espectáculo con el teléfono en la mano quizá no se dan cuenta de que no solo afectan su experiencia, sino la de los admiradores a su alrededor. Muchas veces, los celulares tapan la visión de las personas en la multitud, sin mencionar que también distraen al artista en el escenario.

Hay cantantes y bandas que incluso han dicho que prefieren ver los rostros de sus fans que un mar de celulares. Grabar nuestra canción favorita no está mal, solo hay que intentar disfrutarla en el momento también.

3. Darle regalos al artista

Como admiradores, a todos nos gustaría darle un regalo a nuestro artista favorito para que sepa lo mucho que lo apreciamos. Cartas, peluches, o incluso objetos más íntimos son algunas de las cosas que los fans tienden a aventar al escenario en medio de los conciertos. Sin embargo, esta práctica ha dejado de ser una muestra de cariño inofensiva y se ha vuelto cada vez más peligrosa, tanto para los artistas como para otros asistentes al concierto.

Algunos artistas han salido heridos a causa de los objetos que sus fans avientan, entre los que se encuentran dulces e, incluso, teléfonos. Esta práctica es popular, sobre todo, en los Estados Unidos y en países latinoamericanos como México, pero quizá deberíamos dejarla de lado por el riesgo que representa. Es mejor usar nuestra energía de otra manera, y los artistas apreciarán que cuidemos su bienestar más que otra cosa.

4. Dar e intercambiar freebies

Dar regalos a los artistas es una cosa, pero ¿alguna vez has pensado en dar un recuerdo a otros asistentes del concierto? Algunas admiradoras de divas del pop como Taylor Swift sí lo han hecho. Los llamados friendship bracelets se popularizaron gracias a la canción “You’re on Your Own, Kid” de Taylor, donde dice “hagan los brazaletes de amistad” porque la vida es corta. Desde entonces, las admiradoras de la cantante asisten a sus conciertos con decenas de pulseras hechas por ellas mismas para regalarlas e intercambiarlas con otras fanáticas. Sin embargo, las admiradoras de Taylor no fueron las primeras en llevar el intercambio de freebies (del inglés, free, gratis), y tampoco serán las últimas.

Fanáticas del K-Pop adoptaron y adaptaron esta práctica al mundo del K-Pop; no solo dan pulseritas, sino también photocards, estampas, llaveros y más. Esta práctica es una gran forma de hacer nuevos amigos, así que no dejes pasar la oportunidad de intentarlo.

5. Llevar lightsticks en Corea del Sur

Hablando de K-Pop, una de las prácticas más populares en este tipo de conciertos es el uso de lightsticks, o varitas de luz, con diseños únicos que varían dependiendo del grupo. Un concierto de K-Pop no está completo sin ellos, y es que los lighsticks se sincronizan en cada show para crear un espectáculo de luces al ritmo de la música. Los fanáticos ni siquiera tienen que hacer nada, pues son los productores del concierto quienes se encargan de encender las varitas de luz en todos los colores posibles. La marea arcoíris que ilumina a la audiencia es un espectáculo en sí mismo, además de que los lightsticks son un símbolo de comunidad e identidad entre las admiradoras. Aunque esta práctica tiene sus inicios en Corea del Sur, se ha extendido al otro lado del mundo a gran velocidad.

6. Ir presentable

Los conciertos no solo son una oportunidad para escuchar la música de nuestros artistas favoritos en vivo, sino también un momento que muchos aprovechan para sacar sus mejores ropas y mostrar su estilo al mundo. Sin embargo, no todos piensan igual, y hay instancias en las que podemos darnos cuenta de que no todos vamos lo más presentables posible. Por supuesto, diferentes géneros musicales atraen personas diferentes, y la multitud en un concierto de metal no se comporta igual que la audiencia de un espectáculo acústico.

Es normal que sudemos entre la gente y que la emoción nos haga olvidarnos algunos detalles. Pero lo mejor siempre es intentar mantener las apariencias para evitar situaciones incómodas como la que vivieron las fanáticas del grupo surcoreano NCT 127 durante el concierto del grupo en Newark. Doyoung, uno de los integrantes del grupo, pidió a sus admiradoras que le prometieran que se ducharían bien de ese momento en adelante. El comentario desató una oleada de comentarios expresando disgusto y vergüenza ajena.

7. Hacer “wotagei” en Japón

Si bien fue el K-Pop que popularizó los lightsticks, no es el único género musical, ni Corea del Sur el único país, que los tiene. Cantantes japoneses también hacen uso de estas varitas de luz, y de hecho son un requerimiento en el llamado baile “Wotagei”. Se trata de una rutina de porras que los fanáticos llevan a cabo fuera de los conciertos de sus artistas favoritos. Al ritmo de sus canciones favoritas, los fanáticos usan los lightsticks con orgullo mientras cantan, saltan y hacen movimientos frenéticos con los brazos. Es una forma de demostrar su apoyo que no está presente en otros lugares del mundo, si bien los admiradores del K-Pop realizan Random Play Dances, eventos donde bailan las coreografías de sus grupos favoritos.

8. Conocer a los artistas

“¿Por qué pagarías para conocer a alguien? Conoce a personas llamadas The Maine, gratis”.

El deseo de muchos fanáticos es conocer a su artista favorito y agradecerle por su música en persona. Muchos de ellos pasan toda su vida soñando con ese momento, mientras que otros pocos afortunados no tienen que imaginárselo, pues cumplen el sueño de alguna forma u otra. Quienes tienen suerte se encuentran al artista en la calle, completamente gratis, pero otros tienen que pagar un precio extra para lograrlo.

Esta práctica, conocida como Meet and Greet, es popular en todo el mundo, en todos los géneros, pues es una forma más en que los artistas pueden generar dinero. Eso no significa que todos ellos estén de acuerdo con cobrar a sus admiradores por una foto y una interacción de 5 minutos. Matty Healy, vocalista de The 1975, habló de su molestia en redes sociales, y bandas como The Maine comparten su sentir y hacen la pregunta: ¿por qué cobrarías por conocer a otros seres humanos?

9. Gritar, bailar y cantar o solo aplaudir

Aunque muchas de las reglas de comportamiento en un concierto son similares en todo el mundo, es innegable que cada país tiene su propia forma de disfrutar un espectáculo de música en vivo. La cultura de cada lugar es única e influye en gran medida a la hora de asistir a un concierto. Por ejemplo, es bien sabido que las multitudes en América del Sur tienden a ser mucho más ruidosas que cualquier otra multitud. Brasil, sobre todo, se caracteriza por tener fanáticos apasionados; ya sea de bandas de rock o grupos de K-Pop, los gritos ensordecedores nunca harán falta. Japón, por otro lado, suele tener multitudes más reservadas. Los fanáticos dejan que los artistas llenen el lugar con su música y aplauden cuando es necesario, siempre envueltos en un ambiente mucho más tranquilo aunque no menos apasionado.

10. Ovacionar de pie o abuchear

En muchos casos, la audiencia de un concierto tiene el poder de crear la mejor experiencia para todos o arruinarle la noche tanto a los artistas como al resto de los asistentes. Pero, en otros casos, son los artistas quienes cargan con la responsabilidad de hacer de la noche un evento inolvidable, para bien o para mal.

Durante una presentación en 1965, Bob Dylan fue abucheado por la multitud al punto que tuvo que salir del escenario. Algunos teorizan que se debió al cambio inesperado en su música, mientras que otros dicen que fue porque no tocó lo suficiente. Más recientemente, Sabrina Carpenter manejó una situación de abucheo con gracia y humor. Después de escoger a un fanático entre la multitud como parte de su rutina, los espectadores protestaron, pero Sabrina se mantuvo tranquila y logró continuar con el show sin ninguna preocupación.

11. Coleccionar (y vender) confeti

El momento en que los cañones de confeti explotan en un concierto es una de las partes más emocionantes de todo el espectáculo. El confeti que llena el aire añade un toque de magia a la presentación, pero algunos admiradores le han encontrado otro beneficio: más que una decoración, algunos lo guardan para llevárselo de recuerdo.

Al finalizar los conciertos, más de una persona se queda a recoger los papelitos de colores, sobre todo si estos tienen formas y colores únicos relacionados con el artista. Pero quizá lo más peculiar no es recogerlo, sino lo que hacen algunos de los fans: venderlo por internet. Admiradores de Taylor Swift no perdieron la oportunidad de ganar un par de euros al vender paquetes del confeti que recogieron luego del show. Hay quien afirma que no es una mala idea, mientras otros mencionan que es una completa locura.

Los conciertos pueden vivirse de maneras muy distintas según el lugar en el que nos encontremos, pero la pasión de los admiradores nunca deja de dar sorpresas. Desde personas que acampan desde una semana antes hasta aquellos que van con la mejor actitud y llevan regalos no solo para los artistas, sino también para los admiradores, una cosa es clara: en nuestro siguiente concierto podremos encontrar a nuestro próximo mejor amigo —o peor enemigo—.

¿Cuál ha sido tu mejor (o peor) experiencia en un concierto?

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