Su sistema pedagógico muy bien pero su actitud de madre...
La historia de María Montessori, una maestra brillante que abandonó a su hijo
La polémica no cede en torno a la personalidad de María Montessori. Algunos están encantados con su sistema pedagógico, mientras que otros no entienden cómo se puede confiar en las enseñanzas de una mujer que entregó a su propio hijo a completos desconocidos. Pero la verdad, como siempre, está en algún punto intermedio.
La italiana que se convirtió en médica a pesar de todo y de todos
La italiana María, hija de un funcionario, creció como una niña inteligente; le gustaban las ciencias exactas y soñaba con ser médica o ingeniera desde la infancia. Pero su padre no creía que ella debiera recibir educación en absoluto: una mujer no la necesitaba. Además, el hecho de que una mujer quisiera convertirse en médica era completamente impensable para la sociedad italiana de finales del siglo XIX.
Pero María fue inflexible; aprobó exámenes difíciles e ingresó a la Facultad de Medicina. Los biógrafos asumieron que había sido aceptada simplemente por sorpresa: nunca antes había habido un caso parecido. Cuando Montessori estaba estudiando para ser médica, los estudiantes consideraban su presencia indecente. Sus compañeros y profesores expresaban abiertamente su disgusto porque ella era mujer. En la práctica de autopsias, todos los cuerpos eran masculinos y estaban desnudos. ¿Dónde se había visto que una chica estuviera presente frente a algo así? Tenía que practicar sola y soportar las burlas.
Pero, a pesar del difícil ambiente psicológico, su éxito académico no podía pasarse por alto y la chica tuvo la oportunidad de realizar una práctica que le resultaba muy interesante en los hospitales. Durante los últimos 2 años de sus estudios, María estudió pediatría y psiquiatría, y trabajó en el servicio de emergencias como consultora pediátrica. Se convirtió en una experta en medicina pediátrica y en una de las primeras mujeres en la historia de Italia en recibir el título de Doctora en Ciencias.
Y decidió salvar a los niños que se creía que no tenían esperanza
Trabajando con diferentes niños como pediatra, visitando orfanatos durante su trabajo, María notó que algunas formas de retraso mental, que en ese momento se consideraban una sentencia absoluta, podían compensarse. Montessori decidió que era posible trabajar con esos niños y que se desarrollaran, y comenzó a estudiar los trabajos de otros médicos y maestros.
Sobre su base y apoyándose en su experiencia, poco a poco empezó a crear su propio sistema. Hablando en conferencias, decía que esos problemas infantiles eran más pedagógicos que médicos, y que ella quería hacer su elección a favor de trabajar con los niños como mentora, y no como médica.
Su trabajo fue notado, y cuando se creó el Instituto Ortofrénico, una institución especial para preparar maestros para enseñar a niños con discapacidades mentales, Montessori fue nombrada subdirectora.
María creó sus propias técnicas y las aplicó de inmediato en los niños de una clase especial que se creó en el instituto. Allí se aceptaba a los niños que figuraban como “retrasados” en las escuelas comunes debido a las peculiaridades de su psique, pero que no siempre tenían un retraso mental. Los maestros notaron sus primeros éxitos cuando estos niños aprobaron fácilmente los exámenes que estaban preparados para los “niños normales”.
Un kínder basado en el sistema de María Montessori. Alemania, 1925.
Secretos de la vida personal y la separación de su hijo
En el contexto de los éxitos de Montessori, este capítulo de su vida parece triste. Mientras aún trabajaba como médica, María conoció a su colega Giuseppe Montessano. Sin casarse con él, dio a luz a un hijo suyo, nunca se casó y trató de mantener la relación y al niño en secreto. Finalmente, entregó a su hijo a una familia adoptiva. No porque no lo amara, sino porque nació fuera del matrimonio, lo que significaba que la esperaba el estatus de madre soltera, y tal estatus no le habría permitido hacer la carrera a la que aspiraba. Era una “página vergonzosa” en la vida de una mujer decente. Por supuesto que esta decisión fue difícil para ella; pasó por una larga depresión y se convirtió en una católica devota. Y cuando su hijo se convirtió en adulto, María se lo llevó con ella.
Mario perdonó a su madre, además, apoyaba todas sus ideas, trabajaba como traductor para ella, y luego continuó su labor y defendió ardientemente los principios del método Montessori durante toda su vida.
Ya de adulto, admitió que siempre le molestó mucho que María fuera considerada una mala madre. Él mismo nunca pensó eso; siempre supo quién era esa mujer, incluso antes de que ella le confesara que era su madre. Él esperaba con ansias sus reuniones con ella y era feliz.
María Montessori y Mario Montessori con amigos en India.
Cómo comenzó el camino hacia la fama mundial
María continuó su educación, abogó por los derechos de los niños y las mujeres y trabajó en sus métodos. Entendió que esos principios también podían aplicarse en la crianza de niños completamente sanos, pero esto no logró hacerlo hasta que le ofrecieran trabajar con niños de barrios pobres. Con esta propuesta, comenzó la historia de las “casas del niño”, que funcionaban según un sistema especial y poco a poco fueron apareciendo por toda Italia.
A Montessori le ayudó el hecho de que personas influyentes adoptaran sus ideas, por lo que se sintió apoyada y avanzó rápidamente.
Comenzó a viajar fuera de Italia, su autoridad creció y, finalmente, la otrora callada estudiante de medicina comenzó a ser reconocida entre los líderes políticos de los países. Sus escuelas se abrieron en todo el mundo.
¿Pero cuáles son los principios básicos del sistema que tuvo tanta llegada al corazón de las personas? Son bastante simples: un niño debe poder elegir lo que quiere hacer, desarrollar independencia y responsabilidad, pero buscando respuestas a sus preguntas en sí mismo, aprendiendo a sentir sus necesidades e inclinaciones. Un adulto puede ayudar, pero en ningún caso dirigir o presionarlo.
También hubo tiempos difíciles. Durante la Segunda Guerra Mundial, María se negó a dictar lecciones en las escuelas que estaban asociadas con la ideología del fascismo. Por eso fue perseguida y, junto con su hijo, vivió durante algún tiempo en la India, donde encontró nueva inspiración para el desarrollo del sistema.
Al regresar a Europa después de la guerra, vivió en los Países Bajos por el resto de su vida.
Montessori tiene muchos seguidores, su sistema sigue siendo interesante para la gente y la ambigüedad de su personalidad solo alimenta el interés.
Quedamos impresionados con la historia de esta fuerte mujer. ¿Qué opinas tú de su decisión de renunciar a su hijo?
Comentarios
Conocí su metodo, pero no su historia.
Ahora me quedé con ganas de conocer más sobre esta mujer

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